{"id":3726,"date":"2024-03-19T06:10:38","date_gmt":"2024-03-19T06:10:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=3726"},"modified":"2025-10-31T14:59:44","modified_gmt":"2025-10-31T14:59:44","slug":"mi-madre-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2024\/03\/19\/mi-madre-2\/","title":{"rendered":"Mi madre"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los timbrazos insistentes de los camilleros de la ambulancia me rescataron del naufragio en el que me encontraba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi madre llevaba casi veinte minutos con un respirar angustiado en el que le faltaba el aire durante mucho tiempo hasta que una nueva bocanada ven\u00eda a rellenar los pulmones; yo la ve\u00eda abrir los ojos desmesuradamente, como si cada una de la veces fuera la \u00faltima y quisiera atrapar todo lo posible para llev\u00e1rselo en el recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hab\u00eda llamado al hospital asustado, atropell\u00e1ndome en los datos que me ped\u00edan, urgi\u00e9ndoles para que atravesaran la ciudad en alas de \u00e1ngel, para que vinieran muy pronto y se enzarzaran en una guerra con la muerte, que hab\u00eda llegado antes que ellos y adem\u00e1s les llevaba ventaja en la experiencia y en la avaricia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero mientras llegaban no se me ocurr\u00eda otra cosa que agarrar su mano con fuerza, tirando de ella desde la orilla de la vida con el prop\u00f3sito inquebrantable de no soltarla por nada del mundo, porque no pod\u00eda ni sab\u00eda hacer otra cosa m\u00e1s que apretar.<\/p>\n\n\n\n<p>Apretar, mientras la mente se me escapaba a recorrer el pasado que fue de los dos: el que se inici\u00f3 el d\u00eda que rompi\u00f3 el dique de las aguas amni\u00f3ticas y me dej\u00f3 en la libertad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora parec\u00eda como si el pasado ya no quisiera seguir nutri\u00e9ndose de nosotros, parec\u00eda empe\u00f1arse en terminar con la relaci\u00f3n a la mayor brevedad posible y del modo menos amable, pero yo no era capaz de pensar, sino que era el pensamiento el que me gobernaba, quien dictaba cu\u00e1l era su ocupaci\u00f3n y su prioridad, que no era otra que volver a pasear por todos los a\u00f1os por los que ya hab\u00eda transitado, y rememorarlos atropelladamente, sobreponi\u00e9ndolos o mezcl\u00e1ndolos en un desorden ca\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s parec\u00eda que era yo quien se iba a morir: me encontraba en eso que dicen: que cuando uno se est\u00e1 yendo le pasa la vida entera por delante.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Les abr\u00ed la puerta, me soltaron varias preguntas seguidas y a todas contest\u00e9 del mismo modo: se\u00f1alando con un dedo tembloroso hacia la habitaci\u00f3n donde se hallaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ellos supieron qu\u00e9 hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo me qued\u00e9 apoyado en el marco de la puerta, a merced de mi desconcierto, y m\u00e1s atento al dolor de mi temible desamparo que a ayudar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dijeron que ten\u00edan que llev\u00e1rsela urgentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi madre no era consciente de que emprend\u00eda el pre\u00e1mbulo del viaje definitivo. Ella no lo sab\u00eda, pero yo s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba seguro de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que no volver\u00eda ni siquiera para recoger los recuerdos desperdigados por la casa, los pasos que arrastr\u00f3 por el pasillo, la foto ajada de su madre, el chal que siempre dijo que se llevar\u00eda puesto \u201c<em>el mal d\u00eda\u201d<\/em>, como ella dec\u00eda, \u201c<em>por si all\u00ed hac\u00eda fr\u00edo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que se llevaba con ella el calor de la casa, el color de las plantas y de los cuadros, el perfume m\u00e1gico de gardenias que siempre la acompa\u00f1\u00f3, y se llevaba, como un halo, las risas que siempre anduvieron por el aire, los ecos de sus palabras de amor, la vida que ocupaba hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n\u2026 se llevaba su presencia&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las mentiras piadosas m\u00e1s amables que me dijeran cada uno de los m\u00e9dicos que la atender\u00edan ser\u00edan incre\u00edble para m\u00ed, y lejos de consolarme no har\u00edan sino certificar mi sospecha de que el principio del fin de su mundo ya estaba en marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que mientras esperaba que me avisaran -ya me hab\u00edan advertido que tuviera paciencia-, me retom\u00f3 el pensamiento, para su distracci\u00f3n, y volvi\u00f3 a llevarme de la mano hasta el sexto de mis cumplea\u00f1os, que fue el primero que me dej\u00f3 se\u00f1al, porque me reencontr\u00e9 con Cita, Lucita, Luz, aquella ni\u00f1a que hab\u00eda sido Miss Infantil en el pueblo de la costa donde veraneaba con sus padres, y hab\u00eda hecho de \u00e1ngel en la representaci\u00f3n escolar del nacimiento de Jes\u00fas -aunque las monjas dijeron que no volver\u00edan a ponerla porque sin duda su belleza habr\u00eda causado envidia entre los aut\u00e9nticos \u00e1ngeles-, y no era una exageraci\u00f3n: los caracolillos rubios, desorganizados en un caos impecable, brillaban de un modo casi cegador bajo la luz del foco que imitaba al cometa gu\u00eda; los ojos eran faros encendidos en una noche de extrav\u00edo; la boca, cuando se abr\u00eda, dejaba a la vista una dentadura perfecta de dientes de estatua griega, y el aroma de su aliento era un concentrado de flores, de miel, de agua dulce de colonia, de besos incub\u00e1ndose, por eso recuerdo aquel cumplea\u00f1os y no porque me saciaran de agasajos y de tantos regalos que tard\u00e9 varios d\u00edas en abrirlos todos, porque as\u00ed de generosa fue mi madre conmigo durante toda su vida: adem\u00e1s de darme tanto amor que no llegar\u00e9 a gastarlo todo, me daba cuanto capricho pasaba por mi mente infantil y desp\u00f3tica, y antes prefer\u00eda quedarse sin comer que sin cumplir uno solo de mis deseos, y yo, malcriado, consentido, rey tirano, abusaba de ella sin ser consciente del mal que le hac\u00eda y me hac\u00eda, as\u00ed que a mi edad de cincuenta y ocho a\u00f1os lloro con este recuerdo, lloro unas l\u00e1grimas que me duelen dentro, lloro amargamente y no est\u00e1 su mano mullida y temblorosa para pasearse por entre mi pelo escaso, por mis mejillas desconsoladas, por mi espalda ya casi hu\u00e9rfana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se debate entre seguir conmigo, que ser\u00eda su deseo, y no seguir, que es la elecci\u00f3n indiscutible de la muerte, por eso los pensamientos me arrastran de nuevo al mundo de lo que pas\u00f3, porque yo no puedo hacer otra cosa que atender a lo que sucede en mi interior, no puedo atender a mi dolorosa realidad, debo acudir a mis once a\u00f1os y volver a caerme desde el mismo \u00e1rbol al que tantas veces sub\u00ed con mis amigos para ser Tarz\u00e1n, unos d\u00edas, y Robins\u00f3n Crusoe otros, o un ladr\u00f3n de nidos, o un refugiado japon\u00e9s de la primera guerra mundial armado con mi palo de escoba de repetici\u00f3n cargada con miles de balas y bombas antitanques y unos misiles prehist\u00f3ricos con alcance ilimitado, y volver hasta mi casa, despu\u00e9s de una ca\u00edda, arrastrando la pierna no tan dolorida, rodeado del coro de mis amigos que me jaleaban cant\u00e1ndome \u201c<em>nenaza quejica que lloras y no te pica\u201d<\/em>, mientras lloraba unas l\u00e1grimas falsas, inofensivas, para as\u00ed llegar hasta mi madre ya ensopado, los surcos brillantes, los ojos enrojecidos por el esfuerzo, lastimoso, merecedor de abrazos y arrumacos para beb\u00e9, y tener derecho al regazo inimitable de los mismos pechos que me alimentaron, y dejarme ir al sue\u00f1o, volver al vientre en el que no pasaba nada, aquella oscuridad que me amparaba, aquella calidez\u2026 eso es lo que quer\u00eda: ser ni\u00f1o siempre, aferrarme a una edad inamovible en la que jugaba bajo la atenta y amorosa mirada de esa madre que ahora estaba conectada a una m\u00e1quina que respiraba por ella, la que me prepar\u00f3 el petate cuando me fui a cumplir el servicio militar y me dijo que volver\u00eda hecho un hombre,<em> \u201c\u00bfllorar\u00e1s mi ausencia?\u201d <\/em>le pregunt\u00e9 en broma, \u201c<em>como la m\u00e1s fiel enamorada\u201d<\/em>, me contest\u00f3 en serio, y los dos lloramos de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi vida ha sido un muestrario de l\u00e1grimas y yo un experto en buscar los motivos que las hicieran salir de su reserva natural, que las hicieran escapar sin ruido como se fugan los presos de las c\u00e1rceles, mientras que otras veces sal\u00edan al reclamo de mis gritos de pla\u00f1idera producto de alg\u00fan desconsuelo de amor, y otras veces eran \u00e1cido que quemaban las mejillas y era m\u00e1s doloroso llorar que el motivo que me hac\u00eda llorar, y otras eran r\u00edos bravos, indomables, imparables, r\u00edos con cascadas de saltos infinitos que se estrellaban contra el suelo, pero esas l\u00e1grimas por mi madre, por empezar a sentir la sensaci\u00f3n de su abandono, eran distintas, m\u00e1s dolientes, m\u00e1s m\u00edas, con m\u00e1s motivo, y eso que a\u00fan no me hab\u00edan dado noticias; no sab\u00eda si iba a tener raz\u00f3n mi premonici\u00f3n y mi madre no saldr\u00eda de all\u00ed ri\u00e9ndose, con una risa inquieta tras el sobresalto, como es mi voluntad y es el ruego que le solicit\u00e9 a Dios, o si todo se iba a quedar en un susto, y as\u00ed se cumplir\u00eda mi deseo, pero antes de seguir insistiendo en la primera probabilidad otra vez fui presa de la distracci\u00f3n, que en su af\u00e1n de evitarme el enfrentamiento con la realidad me empez\u00f3 a contar en im\u00e1genes que parec\u00edan de la imaginaci\u00f3n la \u00fanica vez que vi a mi abuelo, aquel inquieto perseguidor de quimeras que nunca fue capaz de asentarse, un Peter Pan que no quiso crecer, con el que me entend\u00ed muy bien porque ambos compartimos la misma edad de poder hacer tonter\u00edas a cambio de nada, huyendo de las explicaciones, pero dur\u00f3 s\u00f3lo un d\u00eda, que ya nunca sabr\u00e9 si fue verdad o fue un sue\u00f1o en tres dimensiones, porque \u00e9l corr\u00eda al mismo ritmo que mis piernecitas infatigables, y se pod\u00eda meter en mis propios escondrijos secretos, y sab\u00eda antes de que yo hablara lo que iba a decir adelant\u00e1ndose a mis pensamientos, y conoc\u00eda los resortes exactos de mis cosquillas tiernas; nunca sabr\u00e9 si cuando me cogi\u00f3 en sus brazos y me llev\u00f3 a saltar en las nubes de algod\u00f3n, a recorrer de puntillas el sol y a jugar al escondite en la luna fue verdad o fue el sue\u00f1o de mi deseo, ni sabr\u00e9 en esta vida si me dijo que me quer\u00eda m\u00e1s que a nada en el mundo con una boca de verdad llena de palabras de verdad o fue con la boca imaginaria de mi avidez de su cari\u00f1o, ni sabr\u00e9 si fue cierta la caricia que a\u00fan siento en mi mejilla, o ese aroma peregrino que a veces pasa a mi alrededor dejando una huella inconfundible, como si fuera el rastro de una aparici\u00f3n, ni sabr\u00e9 ya si mi abuela se llamaba Eudivigis, como yo digo, o si es que me saqu\u00e9 el nombre de la chistera de mi fantas\u00eda de ni\u00f1o que necesita una abuela en la que poner las esperanzas, a la que pedir caramelos de espaldas a mi madre, que me trajera cien cajas de naranjas el d\u00eda que yo me levantara con el antojo de las naranjas, o me dejara todas las noches una onza de chocolate reluciente debajo de la almohada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace estragos la falta de cari\u00f1o, descubr\u00ed una vez, y ahora la situaci\u00f3n de mi madre bailando en su cuerda floja me reitera lo dicho, maldita la gracia que me hace, qu\u00e9 mierda esta de no poder retener infinitamente a quien me es tan necesaria para seguir viviendo, qu\u00e9 mierda esta de no querer dejarle ganar otra partida a la muerte y saber de antemano que uno es poco contrincante, qu\u00e9 mierda que los buenos se mueran como los malos, qu\u00e9 falta de respeto a los que nos quedamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Siento tu soledad, madre, asistida como lo est\u00e1s por unos m\u00e9dicos y enfermeras a los que no conoces, que no me dejan entrar a la habitaci\u00f3n para ordenar tu cabello de pr\u00f3xima viajera, para decirte unos consejos de despedida y ponerte la toquilla, darte los besos de los que te has de alimentar hasta que llegues all\u00e1 donde vayas, se llame Cielo o La casa de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>He de llorar oculto tras las manos para que no te lleves esa imagen de m\u00ed, madre, tararearte la m\u00fasica que te gusta, componer para ti una cara sin rencillas, en la que no quede rastro de pena o dolor, que sea la foto que te lleves de m\u00ed, hablarte de tu madre, de la casa del pueblo, de las migas con leche para desayunar, el caf\u00e9 denso de las cinco de la tarde, la inevitable tortilla francesa para cenar; recordarte a tu hermano Ramiro, el que te llamaba Piojito cuando eras peque\u00f1a, a quien quisiste m\u00e1s que a nadie en el mundo, bueno, hasta que llegu\u00e9 yo y le pasaste al segundo puesto. Ramiro estar\u00e1 all\u00ed, madre, con los brazos abiertos y un coraz\u00f3n nuevo que latir\u00e1 desordenado cuando llegues, madre, que ya ni siquiera la esperanza es capaz de consolarme, ya s\u00e9 que no he de o\u00edrte respirar nunca m\u00e1s, nunca m\u00e1s la sonrisa de tus ojos, nada y todo, ya nunca m\u00e1s&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los timbrazos insistentes de los camilleros de la ambulancia me rescataron del naufragio en el que me encontraba. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi madre llevaba casi veinte minutos con un respirar angustiado en el que le faltaba el aire durante mucho tiempo hasta que una nueva bocanada ven\u00eda a rellenar los pulmones; yo la ve\u00eda abrir los 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