{"id":3095,"date":"2022-03-27T11:20:24","date_gmt":"2022-03-27T11:20:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=3095"},"modified":"2022-03-27T11:20:28","modified_gmt":"2022-03-27T11:20:28","slug":"la-novia-viuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2022\/03\/27\/la-novia-viuda\/","title":{"rendered":"La novia viuda"},"content":{"rendered":"\n<p>&#8211; &nbsp;El vestido era de tu abuela. Ten cuidado con \u00e9l. Si Dios quiere, alg\u00fan d\u00eda tus hijas llevar\u00e1n este mismo vestido de novia y quiz\u00e1s tus nietas tambi\u00e9n. \u00bfTe las imaginas?, \u00bfte imaginas el d\u00eda que se lo prueben, como t\u00fa est\u00e1s haciendo ahora, y que sientan la misma emoci\u00f3n que sientes t\u00fa? Mira, yo s\u00f3lo le pido a Dios, ya que no me va a permitir estar aqu\u00ed para ver sus bodas, que por lo menos ellas est\u00e9n tan enamoradas como est\u00e1s t\u00fa, y as\u00ed yo estar\u00e9 tranquila en mi tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Qu\u00e9 melodram\u00e1tica eres, mam\u00e1. C\u00f3mo te gusta ponerte en el papel de sufridora. Claro que estar\u00e1s para verlo, y adem\u00e1s cuento contigo para que me ayudes a vestirlas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ay, no lo s\u00e9 hija m\u00eda, yo cada d\u00eda tengo m\u00e1s achaques.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo que tienes es mucho cuento. Venga, ay\u00fadame a cerrarlo por detr\u00e1s que quiero verme en el espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>El espejo le devolvi\u00f3 la misma imagen que recib\u00eda: la de una chica joven, casi ni\u00f1a, due\u00f1a de unos ojos brillantes, muy ilusionada y muy feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>El traje de novia la hac\u00eda parecer un poco m\u00e1s mayor, pero no pod\u00eda disfrazar algunos de sus gestos casi infantiles ni el aire travieso de su gracia ni la luz irisada de sus sonrisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se miraba en el espejo y lo que ve\u00eda era el reflejo de la dicha.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan inmensamente bienaventurada que se deber\u00eda inventar un adjetivo superlativo para aproximarse a la euforia de su coraz\u00f3n y al alborozo de su ilusi\u00f3n, que se sent\u00edan muy satisfechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su madre, su abuela, sus t\u00edas\u2026 todas las mujeres de la familia participaban en \u201c<em>la prueba\u201d<\/em>, como dec\u00edan ellas, y cada una aportaba una opini\u00f3n que desconcertaba a las dem\u00e1s. La unanimidad s\u00f3lo se produc\u00eda en lo guapa que estaba y en lo resplandeciente de su semblante.<\/p>\n\n\n\n<p>El destino no pudo aplazar para otro momento el acontecimiento que se aproximaba: unos pocos minutos despu\u00e9s, aun sin quererlo, tendr\u00eda que acercarse a El\u00edas por la espalda, en el momento en que se probaba el traje de novio, y deb\u00eda clavarle un cuchillo mortal de la mano vengativa de un antiguo compa\u00f1ero de trabajo, que un d\u00eda le jur\u00f3, \u201c<em>por \u00e9stas, que son cruces\u201d<\/em>, que le matar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que el destino asisti\u00f3 imperturbable a los \u00faltimos minutos de felicidad en la vida de una persona, los vivi\u00f3 sin dejar que las risas que hab\u00eda en la estancia le contagiaran su alegr\u00eda, y otro instante despu\u00e9s el destino entr\u00f3 en la alcoba, y a trav\u00e9s de la voz ahogada de su prima Isabela que grit\u00f3 \u201c<em>le han matado, por la espalda, le han matado\u2026\u201d<\/em>, mientras se agarraba a la novia para que no se cayeran ninguna de las dos por el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Grit\u00f3 cuanto pudo.<\/p>\n\n\n\n<p>A falta de los <em>por qu\u00e9<\/em> que preguntaran, o de la calma que serenase su desconcierto, grit\u00f3 cuanto pudo, con gritos sin destinatario, sin lamentos, s\u00f3lo gritos, puros gritos de gritos desgarradores, y no hubo consuelo que la acallara, ni brazos que la calmasen, ni b\u00e1lsamo en las palabras: s\u00f3lo hubo un infinito de l\u00e1grimas, un vac\u00edo insondable de incomprensi\u00f3n y una maldici\u00f3n al Satan\u00e1s de los Desamparos por su sa\u00f1a implacable.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s se desmay\u00f3 y pas\u00f3 los siguientes minutos en un desvanecimiento que tampoco le perdonaba el dolor, ya que so\u00f1aba que segu\u00eda despierta, y so\u00f1aba que al hombre con el que se iba a casar \u201c<em>le hab\u00edan matado, por la espalda\u201d<\/em>. Muerto para siempre. Muerto de no seguir vivo y no poder decirle por en\u00e9sima vez cu\u00e1nto le amaba. Muerto de no poder rendirse en sus abrazos y no poder poner la oreja al lado de su boca para que la llenara de palabras enamoradas. Muerto de no poder viajar juntos por el futuro como se hab\u00edan prometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando recuper\u00f3 el sentido estaba rodeada de una cohorte de gemebundas mujeres; todas la quer\u00edan acoger en sus brazos, todas quer\u00edan ofrecerle su consuelo, los brazos alargados para tocarla, la conmiseraci\u00f3n desquiciada por la tragedia inmerecida, el alma abierta a acogerla, pero era una marabunta enfebrecida en su solidaridad y eso la destru\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la muerte que la llevara con la otra muerte pod\u00eda rescatarla del desbarajuste de su ir y volver sin ser ni saberlo. S\u00f3lo la muerte pod\u00eda compensar la otra muerte si la llevara a los brazos yertos de \u00e9l, que sin duda resucitar\u00eda con su contacto. S\u00f3lo la muerte pod\u00eda acallar aquel estruendo de lamentos si la llevara al mundo oscuro silencioso donde el dolor no se siente ya que no hay dolor donde no hay sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que para qu\u00e9 seguir si el mejor destino que le pod\u00eda ofrecer el destino era no seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s f\u00e1cil era dejar de respirar: no abrir los ojos de la pesadilla en la que se sent\u00eda y obstinarse con su desesperanza en vaciar los pulmones y no respirar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Despedirse mentalmente de su madre, de su abuela, de sus t\u00edas, abandonar \u201c<em>la prueba\u201d<\/em> volando en un aire de \u00e1ngel que regresa al Cielo con los suyos; volar, sin quitarse el vestido de novia virgen, de novia adolescente, de novia irreprochable entregada al verbo amar; rezar, a pesar de todo, acallar su alma que no comprend\u00eda, encontrar la paz en los laberintos inveros\u00edmiles de la incomprensi\u00f3n, abandonar con premura la vida casi sin haberla usado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esparcir por el aire las gotas de su llanto, solidificadas, como reliquias, como su primer milagro de Santa reciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejar en la memoria del mundo, para que el futuro la recuerde, la blancura de su paso, la levedad y la profundidad de su mirada estrellada, la magia de su sonrisa, su derroche de cari\u00f1o, el cuidado que procur\u00f3 a sus seres queridos, la palabras apacibles con que pronunci\u00f3 cuanto dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Iniciar el adi\u00f3s, la despedida ya inaplazable antes de la partida, escuchar la m\u00fasica que llama a la residencia de las almas, y seguirla tarareando sus notas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y una \u00faltima sonrisa para que se le quedara instalada en la boca, para que no la lloraran tanto y la recordaran feliz hasta en el \u00faltimo instante: el de acompa\u00f1ar a su amado hasta que la muerte ya nunca les separe.<\/p>\n\n\n\n<p>Y morir como novia viuda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; &nbsp;El vestido era de tu abuela. 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