{"id":2509,"date":"2021-09-17T12:50:25","date_gmt":"2021-09-17T12:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2509"},"modified":"2021-09-17T12:50:25","modified_gmt":"2021-09-17T12:50:25","slug":"yo-quiero-dar-la-vida-por-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/yo-quiero-dar-la-vida-por-el\/","title":{"rendered":"Yo quiero dar la vida por \u00e9l"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por aquel entonces, cuando \u00e9l apareci\u00f3 en mi vida, yo ten\u00eda diecisiete a\u00f1os y tres meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un s\u00e1bado, mientras tomaba un refresco con mis amigas en la terraza de un bar, se acerc\u00f3 un chico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8211; Me llamo Gregorio<\/em>&nbsp;-dijo mientras me ofrec\u00eda su mano-,&nbsp;<em>Goyo para los amigos, &#8211;<\/em>a\u00f1adi\u00f3-,<em>&nbsp;la he estado observando. He quedado prendado de usted, y quiero conocerla<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ten\u00eda veinte a\u00f1os muy maduros. Una voz de locutor de radio que nos encandil\u00f3 a todas. Manos de marqu\u00e9s. Un bigote a\u00fan indeciso. Trato amable, seductor. Un sexto sentido para comprender plenamente a las mujeres y una capacidad para escuchar que le hac\u00eda a una sentirse importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Goyo ten\u00eda un \u00e9xito tremendo con las chicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conmigo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s tendr\u00eda que escribir que conmigo m\u00e1s que con ninguna otra, porque lo nuestro fue la confirmaci\u00f3n de ese dicho del&nbsp;<em>amor a primera vista<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue un amor aut\u00e9ntico desde el primer d\u00eda. No un enamoramiento, ni un capricho, ni una argolla a la que amarrar mi coraz\u00f3n para que se sintiera seguro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue un amor de esos que habr\u00eda que decir con may\u00fasculas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A \u00e9l le pas\u00f3 lo mismo: fui la \u00fanica chica que entr\u00f3 por sus ojos, la \u00fanica a la que dio permiso para avasallar su coraz\u00f3n, y la \u00fanica a la que consinti\u00f3 voltearle los sentimientos como si fuera la ni\u00f1a malcriada de los caprichos del destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En seguida me propuso que sali\u00e9ramos solos el siguiente domingo y acept\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y a partir de ah\u00ed recuerdo poco m\u00e1s, porque desde la nube en que yo me encontraba se ve\u00edan mal las cosas que pasaban en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya s\u00e9 que lo l\u00f3gico habr\u00eda sido que todo fuera inolvidable, y que a lo largo de mi prolongada vida lo hubiera recordado tantas veces que ser\u00eda imposible de borrar, pero manda la realidad y no la l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas otras cosas tambi\u00e9n se han ido borrando diluidas por el tiempo, o se han gastado de viejas o se me han perdido en la memoria y no s\u00e9 c\u00f3mo buscarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo sesenta y ocho a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para unas cosas tengo el cerebro afinado y para otras es un desastre. Al final, siempre me consuelo con lo mismo: pienso que me han pasado tantas cosas por el pensamiento a lo largo de mi vida que para tenerlo todo archivado hubiera necesitado tres cabezas y diez memorias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y estoy peor ahora, con este dolor tan grande que sufro por esto que estoy pasando, que es lo m\u00e1s doloroso de todo lo que me ha pasado en la vida\u2026 es un dolor del que no me recupero y del que ya nunca me pienso recuperar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Goyo era un aut\u00e9ntico caballero, muy respetuoso en el cumplimiento de las reglas. Le gustaban las cosas bien hechas, por eso despu\u00e9s de haber salido solos durante treinta y dos domingos gloriosos, quiso que concertara una cita con mis padres para comunicarles su inter\u00e9s en formalizar nuestra relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intent\u00e9 convencerle de que no era acertado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le ped\u00ed que esperase un poco m\u00e1s, que me diera tiempo para ir preparando a mi padre con paciencia, para ir ablandando su coraz\u00f3n, para ir desmont\u00e1ndole poco a poco de su idea r\u00edgida de que yo no tendr\u00eda novio formal hasta que finalizara la carrera de medicina y fuera la Doctora Esperanza Garc\u00eda de Salazar Uru\u00f1uela, para heredar su consulta y los clientes que quedaran vivos para entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda que mi padre era terco, y que sus ideas estaban grabadas en piedra, y sus decisiones eran inamovibles, por eso le ped\u00ed a Goyo que aplazara la petici\u00f3n de relaci\u00f3n formal, porque hasta pocos meses antes yo era para \u00e9l&nbsp;<em>su Esperancita<\/em>, una ni\u00f1a, y mi padre era tajante en su desconfianza. Dec\u00eda que&nbsp;<em>las parejas j\u00f3venes se deshacen en cuanto se pasa la efervescencia de eso que bautizan paganamente como<\/em>&nbsp;<em>amor<\/em>, y sentenciaba que si un hipot\u00e9tico noviazgo m\u00edo se malograra, despu\u00e9s tendr\u00eda que padecer la preocupaci\u00f3n por el reguero de murmuraciones que eso ir\u00eda dejando, y dolerse por el estigma que aparecer\u00eda en su apellido:&nbsp;<em>Garc\u00eda de Salazar, el de la hija que tuvo relaciones con un novio que la dej\u00f3 abandonada<\/em>, y a eso habr\u00eda de a\u00f1adirse la procesi\u00f3n de dedos envenenados que le se\u00f1alar\u00edan a partir de entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre repet\u00eda una frase que pod\u00eda haber aparecido en uno cualquiera de esos emblemas familiares de la Edad Media:&nbsp; ANTES MUERTOS QUE EL HONOR MANCILLADO.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y todo ello sin contar con el peor de sus temores, su temor favorito: el riesgo de un embarazo en pecado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Goyo no cedi\u00f3. Insisti\u00f3 tercamente hasta que consigui\u00f3 que un d\u00eda, esto s\u00ed lo recuerdo muy bien, hablara con mi padre, que se puso agresivo y a la defensiva desde el principio, y que le contara lo que me dej\u00f3 contar antes de estallar en un griter\u00edo descalabrado de improperios y maldiciones, de prohibiciones y amenazas, de condenas y chantajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llor\u00e9 imparablemente hasta las siete de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. Fue un parto borrascoso de l\u00e1grimas amargas que manaban de un coraz\u00f3n descorazonado. Me llor\u00e9 a m\u00ed misma, por mi pena y mi futuro, por el negro decorado para mi vida, por c\u00f3mo hab\u00edan desaparecido mis ilusiones de un modo tan tajante e irrevocable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las siete y dos minutos entr\u00e9 en su habitaci\u00f3n y desparram\u00e9 una retah\u00edla de memeces que se me hab\u00edan ocurrido a lo largo de la noche. Entonces fui yo quien le amenaz\u00f3. Primero, con marcharme de casa. No se inmut\u00f3. Entonces le dije que si no me autorizaba a casarme con Goyo dejar\u00eda los estudios y me har\u00eda puta. No se le movi\u00f3 nada en su interior. No me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que decirle, desde el alma, con voz desesperada, que me quitar\u00eda la vida. Se dio la vuelta en la cama y sigui\u00f3 durmiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las fat\u00eddicas cinco de la tarde vino a buscarme una pareja de la Guardia Civil que me llev\u00f3 al Convento de Clausura donde pas\u00e9 los siguientes treinta y dos a\u00f1os de mi vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta que no pasaron los primeros cien d\u00edas del encierro no me fui amansando. Una desconocida guerrillera, capaz de persistir en aquella descabellada amenaza de suicidarme, se hab\u00eda manifestando en m\u00ed; mi coraz\u00f3n me incitaba a la fuga, y a la desesperaci\u00f3n y al amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me regal\u00e9 sin darme cuenta. En alg\u00fan momento me vi abandonada por mi personalidad y mi fortaleza, pero no recuerdo en qu\u00e9 minuto capitul\u00e9, a qui\u00e9n entregu\u00e9 la bandera de mi rendici\u00f3n, qu\u00e9 cansancio infinito me dej\u00f3 sin garras, cu\u00e1ndo abandon\u00e9 la lucha y renunci\u00e9 a ser yo. Si s\u00e9 que desapareci\u00f3 de mis prioridades la de escapar de aquel Convento que acab\u00e9 aceptando como refugio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n s\u00e9 que el encierro me iba borrando de mi vida, pero nunca borr\u00f3 a Goyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9 que perd\u00ed mi destino y que le dieron a otra mi porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esto me enter\u00e9 en la tercera visita de mi madre, cuando se cumpli\u00f3 el tercer a\u00f1o de mi enclaustramiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me dijo que la vida le hab\u00eda dado la raz\u00f3n a mi padre, porque se hab\u00eda enterado de que&nbsp;<em>ese que quer\u00eda ser tu novio<\/em>, se hab\u00eda casado con una costurera y ya ten\u00eda un hijo, y otro encargado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta que no se march\u00f3 mi madre no quise hundirme. Me mantuve firme en el silencio inexpresivo con el que le pagaba su alianza con mi padre. Les hab\u00eda echado de mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, a medida que esa mujer&nbsp; abatida se iba cargando de m\u00e1s a\u00f1os, fui comprendiendo que no pod\u00eda enfrentarse a la tiran\u00eda de mi padre, que si quer\u00eda sobrevivir ten\u00eda que asentir y consentir, que nunca hab\u00eda sido ella misma&#8230; y hubo un momento en que mi torpeza se ilumin\u00f3 con el fogonazo de un rayo que advirti\u00f3 de la tormenta de llantos que vino despu\u00e9s: cuando me di cuenta que mi madre hab\u00eda soportado a mi padre por mis hermanos y por m\u00ed; que s\u00ed hab\u00eda tenido el deseo de escaparse con nosotros, evadirnos de aquella tiran\u00eda, pero no ten\u00eda preparaci\u00f3n ni fortaleza para sacar adelante ella sola a sus seis desgraciados, y supe que sus silencios eran llantos enmudecidos, y que sus pocas caricias eran esencia de amor, y que los castigos injustos con que nos martirizaba mi padre eran pu\u00f1aladas para su coraz\u00f3n, y que su \u00fanica insubordinaci\u00f3n fue aplacada con una tanda de correazos y una leve cojera que la acompa\u00f1\u00f3 por siempre)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando mi madre me dio su abrazo tibio de despedida,&nbsp;<em>hasta el pr\u00f3ximo a\u00f1o, hija m\u00eda,<\/em>&nbsp;y me pidi\u00f3&nbsp;<em>reza mucho<\/em>&nbsp;y dese\u00f3&nbsp;<em>ojal\u00e1 encuentres la paz en esta Santa Casa<\/em>, fui a trompicones hasta mi celda, aunque no era la hora de reclusi\u00f3n, atranqu\u00e9 la puerta con el armario, y me desconsol\u00e9 en el griter\u00edo de un llanto estruendoso que atrajo a todas las monjas y a la Madre Superiora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no hubieran echado la puerta abajo con la ayuda de un hacha me hubiera dejado morir, porque el alma rota no se repara con buenos deseos y palabras alentadoras, sino con la muerte, y pensar que Goyo, de quien esperaba que se quedara soltero porque no podr\u00eda compartir su esp\u00edritu con otra que no fuera yo, mi idealizado Goyo, se hab\u00eda casado con otra mujer al muy poco tiempo de que me robaran de su vida, y era otra mujer quien escuchaba su voz de locutor de radio, era otra la mujer que recib\u00eda la bendici\u00f3n de sus palabras de poeta, y era esa misma otra mujer la que cada noche se enroscaba en su cuerpo y hac\u00eda el amor con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo que venir un m\u00e9dico a verme. Los latidos se aceleraban alocadamente, a ratos, y en el siguiente vaiv\u00e9n los pulsos no aparec\u00edan registrados en ning\u00fan medidor; el aire se aquietaba como piedra o iniciaba un galope de pulmones desbocados; la vida se rend\u00eda a la muerte, pero poco despu\u00e9s se arrepent\u00eda y volv\u00eda para resucitarme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Hermanas se turnaron para cuidarme durante los siguientes siete d\u00edas, hasta que la calma fue encontrando huecos en los que aposentarse, el coraz\u00f3n record\u00f3 el latido correcto, el alboroto de la respiraci\u00f3n se hizo invisible, y mis ojos, por fin, amanecieron en los p\u00e1rpados aunque tan apagados como un sol triste de invierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed transcurrieron esos treinta y dos a\u00f1os de vac\u00edo. Nunca me integr\u00e9 en el mundo monacal. Fui una monja d\u00edscola, pero no molestaba demasiado y se me pod\u00eda soportar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacerdote que nos visitaba dej\u00f3 de intentar recuperarme para el reba\u00f1o, los libros religiosos se rindieron al no conseguir mostrarme la luz que alumbrara mi camino, y Dios se dedic\u00f3 a otros menesteres menos frustrantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi \u00fanico alimento espiritual era fantasear con Goyo. Cerrar los ojos y encontrarle esper\u00e1ndome en el mundo de los sue\u00f1os, siempre dispuesto, siempre amante, o entregarme a noches de lujuriosos y pecaminosos pensamientos, enzarzarnos en di\u00e1logos de enamorados, hacer planes de futuro que no ten\u00edan futuro, maldecirle por la traici\u00f3n, enviarle mis peores deseos a su esposa, rogar que sus hijos fueran tarados, o hacer crecer en mi deseo cualquier otra propuesta que la parte m\u00e1s perversa y m\u00e1s retorcida de mi mente me hiciera; pedirle perd\u00f3n inmediatamente, de rodillas, por haber dejado que mi envidia se expresara, y llorar, llorar, llorar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi mente no me necesitaba para sus asuntos, ya que era capaz de maquinar por su cuenta, y, muchas veces, yo s\u00f3lo era la esclava muda de mis pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gastar los a\u00f1os&#8230; ese fue el prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, en realidad no hay m\u00e1s de aquella larga \u00e9poca, hasta el d\u00eda en que mi madre, en una de sus visitas anuales, me dijo sin malicia que&nbsp;<em>Goyo, el chico aquel que quiso ser tu novio, hab\u00eda enviudado en abril, el pobre, se ha<\/em>&nbsp;<em>quedado solo con los dos hijos, menos mal que ya est\u00e1n criados, lo que es la vida, tan joven<\/em>, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dijo muchas cosas m\u00e1s, pero no para m\u00ed. Yo me qued\u00e9 enganchada a esa noticia. Me qued\u00e9 m\u00e1s mal que bien, porque me sent\u00ed culpable de que hubiera pasado: me sent\u00ed culpable porque yo hab\u00eda invocado al demonio para que pasara esa desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en seguida pens\u00e9 otra cosa: que Dios era justo y hab\u00eda decidido darme la oportunidad que me deb\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le hice varias preguntas a mi madre, para confirmar que era cierto lo que yo hab\u00eda entendido y no se confund\u00eda de persona, y una vez que qued\u00f3 claro, me levant\u00e9, como en un \u00e9xtasis, me arranqu\u00e9 la toca, y la arroj\u00e9 con rabia contra la pared, me dirig\u00ed a la salida del Convento, y abr\u00ed la puerta con una decisi\u00f3n incontenible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La calle era un mundo nuevo para m\u00ed. Todo era distinto de como lo recordaba, pero no me entretuve en fijarme, sino que emprend\u00ed con prisa el camino hacia la casa donde viv\u00eda Goyo cuando nos conocimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que la gente me miraba asombrada, pero yo no pod\u00eda devolverles la mirada porque mi vista s\u00f3lo quer\u00eda ir de frente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un lazarillo caritativo me cuidaba mientras me acompa\u00f1aba por ese itinerario que ya hab\u00eda recorrido tantas veces con la imaginaci\u00f3n: Calle de la Almoneda, Cuesta del Pr\u00edncipe, Afiladores, General Mola, Las Acacias, Isaac Peral, y, por fin, calle Navarra, n\u00famero trece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00edan instalado un portero autom\u00e1tico. Gregorio Valencia y Luisa Conrado, segundo izquierda. As\u00ed supe que ella se llam\u00f3 Luisa y que Goyo se hab\u00eda quedado en la casa de sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apret\u00e9 el pulsador hasta que una voz de locutor de radio pregunt\u00f3&nbsp;<em>qui\u00e9n es<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Soy Esperanza<\/em>, le dije.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ca\u00ed redonda al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Perd\u00ed el conocimiento, aunque segu\u00eda escuchando voces alteradas,&nbsp;<em>aire, darle aire,&nbsp;<\/em>dec\u00edan<em>, dejar sitio para que pueda respirar, qu\u00e9 le ha pasado,&nbsp;<\/em>preguntaban<em>, \u00bfhay alg\u00fan m\u00e9dico por aqu\u00ed?, ponerle algo debajo de la cabeza, avisar a una ambulancia,<\/em>&nbsp;o\u00eda muchas voces cuchicheando,&nbsp;<em>es una monja de las de clausura, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 fuera del Convento?,&nbsp;<\/em>mucho alboroto, hasta que pude distinguir, entre todos los ruidos, uno: el del portal abri\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un instante despu\u00e9s unos brazos se atrevieron a cogerme y escuch\u00e9 que \u00e9l dec\u00eda, como si fuera una oraci\u00f3n: Esperanza, Esperanza, Esperanza&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando recobr\u00e9 el conocimiento estaba tumbada en una cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una persona de la Cruz Roja dijo&nbsp;<em>ya vuelve en s\u00ed;<\/em>&nbsp;me hizo una serie de preguntas para comprobar c\u00f3mo me encontraba.&nbsp;<em>Est\u00e1 usted bien, Hermana<\/em>, me dijo,&nbsp;<em>as\u00ed que yo me puedo ir<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo cuando sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n not\u00e9 que alguien ten\u00eda cogida mi mano derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era Goyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puse una sonrisa de lela para darme tiempo a terminar de recuperarme y para fijarme en \u00e9l. Si le hubiera encontrado en la calle sin duda le habr\u00eda reconocido. Salvo el bigote, que ya se hab\u00eda atrevido a salir con fuerza, y el cabello, que mezclaba algunas canas entre el tupido azabache, en todo lo dem\u00e1s estaba igual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus ojos aguados demostraban intranquilidad. La sonrisa inquieta delataba su preocupaci\u00f3n por m\u00ed. La mirada incr\u00e9dula hablaba de su sorpresa. La voz que titube\u00f3 confes\u00f3 su desconcierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>C\u00f3mo est\u00e1s<\/em>, pregunt\u00f3, y le contest\u00e9 con un encogimiento de hombros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, cuando me pude incorporar, le cont\u00e9 todo lo dem\u00e1s. Le cont\u00e9 mi vida de esos treinta y dos a\u00f1os en treinta y dos segundos. M\u00e1s tard\u00e9 en contarle el desconcierto de mis sentimientos, los otros desconciertos, la locura, las furias, todos los oc\u00e9anos de l\u00e1grimas, el dolor incrustado en el alma, los rezos por su bienestar&#8230; y las maldiciones&#8230; y el martirio de saberle a tan pocos metros y no tener fuerzas para escapar, el calvario de ver c\u00f3mo era abandonaba por mi esp\u00edritu, c\u00f3mo recib\u00ed la pu\u00f1alada de su matrimonio, y la eternidad de las noches despierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l me cont\u00f3 sus treinta y dos a\u00f1os casi minuto a minuto: su incomprensi\u00f3n por mi desaparici\u00f3n, c\u00f3mo mi padre le ech\u00f3 a empujones de casa cuando fue a pedirle explicaciones; me dijo que nunca supo que yo estaba tan cerca porque corrieron el bulo de que me hab\u00eda ido a Am\u00e9rica, con mis t\u00edos; me habl\u00f3 de las l\u00e1grimas surcando el desierto en sus mejillas, de las noches de delirio, de la boda con Luisa para olvidarme, de sus hijos, y de una vida, su vida, en la que quedaba un gran vac\u00edo ya que mi ausencia fue irremplazable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noche que vino despu\u00e9s estuvo llena de confidencias. Se liberaron todos los secretos. Se dijeron aquellos quebrantos que estaban por pronunciarse y aquellas esperanzas que hab\u00edan logrado sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se habl\u00f3 de amor como debe hacerse: con la voz del coraz\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde ese mismo d\u00eda me qued\u00e9 a vivir con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por fin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos quince a\u00f1os maravillosos antes de que el Alzheimer me lo robara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleva cuatro a\u00f1os as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No me conoce, y eso es lo que m\u00e1s me duele: verle ah\u00ed, como est\u00e1 ahora, mir\u00e1ndome y confundi\u00e9ndome con la pared. Eso me mata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y que no me pueda amar como s\u00e9 que me ama y que no pueda sentir c\u00f3mo yo le sigo amando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es mi marido, a pesar de que no lo diga la Iglesia. Es mi vida. Lo es todo para m\u00ed. Y le amo. M\u00e1s que a nada en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo tengo el cuerpo bien, y eso tambi\u00e9n me duele, porque \u00e9l es mejor persona que yo, y sus hijos, a los que quiero con locura porque hubieran sido mis hijos si yo me hubiera podido casar con \u00e9l, le necesitan m\u00e1s que a m\u00ed, y ah\u00ed est\u00e1, como est\u00e1, que es m\u00e1s doloroso que si no estuviera&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto me hace retomar mis enfrentamientos con Dios. Cre\u00ed que hab\u00eda hecho justicia cuando pude empezar a vivir con Goyo, pero me lo quita por segunda vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No te entiendo, Dios, no entiendo tus tejemanejes. No estoy de acuerdo contigo, pero te propongo un trato: ll\u00e9vame contigo, pero a \u00e9l d\u00e9jale, y d\u00e9jale bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo quiero dar la vida por \u00e9l&#8230; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por aquel entonces, cuando \u00e9l apareci\u00f3 en mi vida, yo ten\u00eda diecisiete a\u00f1os y tres meses. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un s\u00e1bado, mientras tomaba un refresco con mis amigas en la terraza de un bar, se acerc\u00f3 un chico. &#8211; Me llamo Gregorio&nbsp;-dijo mientras me ofrec\u00eda su mano-,&nbsp;Goyo para los amigos, &#8211;a\u00f1adi\u00f3-,&nbsp;la he estado observando. He quedado prendado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2509","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2509"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2509\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2510,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2509\/revisions\/2510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}