{"id":2491,"date":"2021-09-17T12:46:18","date_gmt":"2021-09-17T12:46:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2491"},"modified":"2021-09-17T12:46:18","modified_gmt":"2021-09-17T12:46:18","slug":"soliloquio-compartido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/soliloquio-compartido\/","title":{"rendered":"Soliloquio compartido"},"content":{"rendered":"\n<p>Floreciste muchas veces, almendro, despu\u00e9s de que ella me dejara.&nbsp; Cada primavera so\u00f1aba que el pr\u00f3ximo estallido de flores en tus ramas lo ver\u00edamos ella y yo cogidos de la mano, entre miradas al fondo de los ojos, otra vez juntos y tan enamorados como antes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada vez me costaba m\u00e1s trabajo llegar a ti y encontrar una mentira que contarte.&nbsp; Y al final, nuestra relaci\u00f3n de vernos una vez al a\u00f1o, el rito de acercarme a darte la enhorabuena por el parto de las diminutas manchas blancas, de contarte que la pr\u00f3xima vez ya ir\u00edamos los dos, se transform\u00f3 de una burla por tu parte, de una risa callada, en un contarnos las penas, en reconocer t\u00fa que tambi\u00e9n estabas solo y nadie te consolaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lleg\u00f3 a ser tan profunda nuestra relaci\u00f3n que acab\u00e9 yendo cada vez m\u00e1s a menudo para llorar mis l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo, quieto frente a ti, encogido, hundida la cabeza y los hombros en el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; T\u00fa, alargando tus hojas para recoger mis l\u00e1grimas y convertirlas en roc\u00edo, extendiendo tus ramas para mecerme transmitiendo el olvidado balanceo maternal, cant\u00e1ndome nanas de \u00e1rboles de las que cantas a tus ramas m\u00e1s peque\u00f1as cuando las tormentas aparecen, cuando en las noches estallan los rel\u00e1mpagos, cuando las despierta un ave que grita o un aullido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si al principio te ped\u00eda que no convirtieras en frutos tus flores, que aplazaras el momento para darme unos d\u00edas m\u00e1s de plazo e intentar que \u00e9se, precisamente, fuera el a\u00f1o del que tanto te hablaba, despu\u00e9s acab\u00e9 por pedirte que no tuvieras flores, que fueras est\u00e9ril, un invierno permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, t\u00fa sufr\u00edas si te hab\u00edan brotado flores en el traje verde cuando yo iba a verte.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por m\u00ed habr\u00edas renunciado al acto solemne de engalanarte.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por m\u00ed habr\u00edas sido un tronco retorcido y seco, con ramas mal hechas, verg\u00fcenza de la estaci\u00f3n primera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero la vida se te met\u00eda por las ra\u00edces, te sub\u00eda por el cuerpo buscando las ramas por donde escapar; romp\u00eda el caparaz\u00f3n que le separaba del aire, empezaba a crecer como generaciones de vida hab\u00edan hecho antes para, finalmente, quedar atrapada por el breve tallo hasta el oto\u00f1o, cuando emprend\u00eda el viaje, liberada, hasta el suelo que la recog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un d\u00eda mis pies notaban en el aire que hab\u00eda llegado el d\u00eda.&nbsp; Me sacaban a la calle, me llevaban a tu lado siguiendo el camino ritual, con andar acompasado y preciso, pisando las misma huellas que dejaron el a\u00f1o anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No nos mir\u00e1bamos a los ojos; ambos ve\u00edamos el suelo y compart\u00edamos id\u00e9ntico pensamiento: &#8220;ya est\u00e1s aqu\u00ed&#8221;.&nbsp; Despu\u00e9s de un rato del mismo silencio nos sonre\u00edamos y nos d\u00e1bamos un abrazo.&nbsp; Yo te dec\u00eda&nbsp; &#8220;cu\u00e1nto has crecido&#8221;, y t\u00fa te callabas&nbsp; &#8220;est\u00e1s m\u00e1s estropeado&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sentado a tu lado, apoyando mi cabeza en tu tronco, esperaba hasta o\u00edr tu latido, que me relajaba.&nbsp; Era entonces cuando a pleno pulm\u00f3n, o con voz queda y calma, seg\u00fan la alegr\u00eda o la pena me dictaran, comenzaba la confesi\u00f3n que tanto necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te hablaba de ella, que otra cosa no me importaba; de c\u00f3mo fuimos felices; de cuando me amaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se repet\u00eda cada vez el proceso: pensar en el pasado, congoja; recordarla, vista nublada; a\u00f1orarla, humedad en los ojos; desearla, tempestad de l\u00e1grimas desatada.&nbsp; Y cuando ya solamente pod\u00eda llorar gritos, cuando nada acud\u00eda al salto mortal desde el lacrimal hasta la nada, me quedaba con la mueca triste y el vac\u00edo en el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces t\u00fa me mec\u00edas, me dorm\u00eda en tus ramas y despertaba en mi cama.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De no haber sido por la paz que emanabas no se habr\u00eda consumado nuestra c\u00f3mplice relaci\u00f3n.&nbsp; Supe desde el principio que pod\u00eda confiar en ti, que no ir\u00edas por ah\u00ed contando mis secretos, aunque ten\u00eda un peque\u00f1o recelo.&nbsp; Recuerda que en mis primeras visitas de mon\u00f3logos desconsolados, cuando empezaba a contarte cosas, como no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con mi llanto de hombre, escog\u00eda d\u00edas lluviosos para esconder entre la lluvia mis l\u00e1grimas, para que no pudieras notar cuando se asomaba cada una de las que ten\u00eda atesoradas, creadas y criadas con sufrimientos, dolores del coraz\u00f3n, quejas, espinas, a vueltas y vueltas en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando esas l\u00e1grimas consum\u00edan su vida saliendo al mundo a contar sin palabras, cuando se estrellaban contra el suelo y se dispersaban en mil diminutas proclamas, cada una llevaba en s\u00ed misma, en min\u00fasculos apuntes, la expresi\u00f3n desconsolada del dolor de mi coraz\u00f3n por la historia de amor que ella deshizo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s ya no me avergonz\u00f3 verme reflejado en el espejo de las arrugas de tu piel.&nbsp; Me acept\u00e9 un poco d\u00e9bil y medio loco contando a un \u00e1rbol mis intimidades.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S\u00f3lo yo he comprendido que si no te mueves es por que no quieres; que no eres una m\u00e1quina de fabricar, sino que obsequias con el fruto elaborado con un a\u00f1o de tu esfuerzo; que no eres futura le\u00f1a, sino hermoso presente; que sufres, sue\u00f1as, quieres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no es que fuera amor lo nuestro.&nbsp; No hab\u00eda pasi\u00f3n ni me despert\u00e9 nunca so\u00f1ando contigo.&nbsp; Simplemente eres el amigo que escucha y, sabiamente, en vez de dar consejo, calla.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; T\u00fa y yo compusimos una obra de cari\u00f1o desinteresado.&nbsp; Creamos una muralla p\u00e9trea a su alrededor para preservarla de celos y de ataques.&nbsp; La envolvimos en confianza ciega y fidelidad para que los \u00e1cidos de la envidia no pudieran afectarla.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y juramos por la Vida que ni el fuego ni el tiempo podr\u00edan acabar con nuestra amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Almendro: te ruego que cuando muera me reclames y me entierres a tus pies.\u00a0 Absorbe con tus ra\u00edces cuanto de bueno pueda tener.\u00a0 Y si ese a\u00f1o tus flores nacen negras, cu\u00e9ntales que est\u00e1s de luto por m\u00ed. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Floreciste muchas veces, almendro, despu\u00e9s de que ella me dejara.&nbsp; Cada primavera so\u00f1aba que el pr\u00f3ximo estallido de flores en tus ramas lo ver\u00edamos ella y yo cogidos de la mano, entre miradas al fondo de los ojos, otra vez juntos y tan enamorados como antes. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada vez me costaba m\u00e1s trabajo llegar a 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