{"id":2469,"date":"2021-09-17T12:40:30","date_gmt":"2021-09-17T12:40:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2469"},"modified":"2021-09-17T12:40:30","modified_gmt":"2021-09-17T12:40:30","slug":"orellana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/orellana\/","title":{"rendered":"Orellana"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Ci\u00e9naga de Oro (Colombia), &nbsp;1881<\/h1>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justamente hoy, catorce de Abril, se cumplen tres meses de la primera vez que me prepar\u00e9 ritualmente un caf\u00e9, como siempre he pensado que hacen los escritores cuando se ponen a escribir, me sent\u00e9 en esta misma silla, como he seguido haci\u00e9ndolo todas las tardes, acomod\u00e9 frente a m\u00ed en un orden impecable estos papeles en blanco que compr\u00e9 en la Papeler\u00eda Do\u00f1a Luz, cog\u00ed con mi mano izquierda el lapicero, y lo apoy\u00e9 en la esquina superior con la intenci\u00f3n de comenzar este apunte de algunos momentos de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos esos puntitos oscuros del principio son la se\u00f1al de mi intenci\u00f3n de comenzar; son la marca que la punta del lapicero ha dejado al apoyarse en esa l\u00ednea de salida de la que hasta ahora mismo no he conseguido arrancar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y lo hago de esta manera tan poco ortodoxa porque si sigo esperando la llegada de la frase inicial perfecta para contarme cosas de mi vida, que es lo que quiero hacer con la \u00fanica intenci\u00f3n de que no se vayan muriendo en el olvido, puede ser que en la espera se me escape algo de lo que quiero dejar anotado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi nombre es Orellana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Soy puta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y enana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo de ser puta me viene por parte de madre; lo de ser enana nunca lo he sabido, porque mi madre fue mujer de altura m\u00e1s que notable, y aunque muchas veces se lo pregunt\u00e9 a ella, como si cada vez fuera la primera, con la intenci\u00f3n de pillarla en un momento de sorpresa y que me contara con una respuesta sin falsear, de d\u00f3nde vengo por parte de padre, nunca me lo dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella recordaba haber estrenado muchos j\u00f3venes, en realidad a todos los j\u00f3venes de este peque\u00f1o pueblo envenenado, pero dec\u00eda que nunca en su carrera profesional hab\u00eda tenido un encuentro con un enano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando ya fue muy mayor, y quiz\u00e1s para callarme, me a\u00f1ad\u00eda a la respuesta que igual se le col\u00f3 uno entre los ni\u00f1os sin darse cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante todo este tiempo, estos d\u00edas de pre\u00e1mbulo, he pensado en distintas formas de c\u00f3mo hacerlo, por d\u00f3nde empezar, cu\u00e1nto ampliarlo o cu\u00e1nto abreviarlo, a qui\u00e9n nombrar y de qui\u00e9n olvidarme. &nbsp;Incluso pens\u00e9 en aprovechar para cambiar ciertas realidades que nunca me gustaron.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto \u00faltimo ya lo he descartado, porque quiero ser fiel al motivo que me lleva a contarme lo que siga, que es poder tener una constancia de la realidad de mi pasado cuando me llegue esa edad, ya cercana, en que dicen que se olvidan todas las cosas, y una se dedica a inventarlas para poder convencerse de que han existido, y que ha habido una vida entre el vac\u00edo de antes de la primera respiraci\u00f3n y el momento en que el coraz\u00f3n llega a su meta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada vez que he pensado en hablar acerca de m\u00ed, he pensado por asociaci\u00f3n que mi vida es una historia que se desarrolla en una cama.&nbsp; En mi cama.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est\u00e1 aqu\u00ed, a mi lado, en la \u00fanica habitaci\u00f3n que es esta casa que hered\u00e9 de mi madre. Ha estado siempre aqu\u00ed, porque ha sido el puesto de trabajo donde ejerci\u00f3, entre digna y resignada, su oficio de toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya hace tiempo que s\u00f3lo la uso para dormir o para recostarme a releer los pocos libros que tengo.&nbsp; Si acaso me llega alg\u00fan cliente, que tengo menos clientes que domingos, le alivio en cualquier sitio de cualquier manera y le despacho r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se pas\u00f3 el tiempo de mi juventud, el tiempo que me dio trabajo, pero no fortuna, porque en este pueblo inculto y cr\u00e9dulo viv\u00eda la insostenible tradici\u00f3n que dec\u00eda que todo aquel hombre que metiera su verga en la vagina infantil de una enana, mantendr\u00eda su fogosidad viril hasta dentro del ata\u00fad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que hubo a\u00f1os en que al amanecer abr\u00eda la puerta de la casita, que ya se quedaba de par en par hasta entrada la noche, corr\u00eda la cortina multicolor para que no entrara el calor de la calle en verano, ni el fr\u00edo pobre de los tibios inviernos de esta regi\u00f3n, y empezaba mi trabajo de ir cancelando la cola que se formaba en la entrada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegaban hombres con todas las edades imaginables, aunque la mayor\u00eda, un poquito mayores; llegaban mineros de sexualidad aplazada, campesinos, pescadores que se desplazaban con su olor a cuestas, alg\u00fan rico disfrazado de pobre para no ser reconocido, alg\u00fan santo var\u00f3n, de misa semanal, que no se resignaba a convivir con la flacidez de su miembro y comet\u00eda el sacrilegio de visitar mi cuevita que hac\u00eda magia, pero despu\u00e9s corr\u00eda a lav\u00e1rsela con agua bendita y a rezar por haber venido, aunque tambi\u00e9n, sin decirlo, rezaba para que le funcionara el milagro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atend\u00eda a puerta cerrada, con la reserva de una tarde en exclusiva, a un se\u00f1or marqu\u00e9s o algo parecido, de esos de la alta sociedad, un degenerado pervertidor de ni\u00f1as que acallaba su instinto con la mentira de mi tama\u00f1o. Me hac\u00eda rasurar el vello del pubis y me pagaba para que fingiera ser una ni\u00f1a.&nbsp; Me llamaba Chelito, que nunca supe qui\u00e9n fue en su vida, y me trataba con mucho respeto hasta que se le encend\u00eda la fiera. Entonces perd\u00eda los papeles, y sin traje era igual que el peor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero eso no era lo habitual.&nbsp; Lo que suced\u00eda m\u00e1s a menudo era que los hombres entraban ya con la urgencia levantada y tardaban menos en terminar que en desvestirse.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchas noches tuve que salir a la puerta, agotada, y gritar a la procesi\u00f3n de hombres que segu\u00edan esperando, que mejor lo dejaran para ma\u00f1ana, que deshicieran esa hilera que se repar\u00eda incansablemente, y entonces ten\u00eda que escuchar durante muchos minutos las protestas, las explicaciones que trataban de ser convincentes, y las desesperaciones.&nbsp; Los que ven\u00edan de lejos se quedaban a dormir delante de la casa para guardar el turno del d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algunos me ped\u00edan que por lo menos les tocara, como si fuera la virgen de los milagros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y hubo momentos en que me lo llegu\u00e9 a creer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ah\u00ed comenz\u00f3 la perdici\u00f3n de mi econom\u00eda, porque hasta entonces siempre hab\u00eda cobrado una moneda por el servicio, pero alg\u00fan bienhablado me convenci\u00f3 de que no ten\u00eda nada, ni ten\u00eda donde pedir el dinero de mis honorarios, pero que Dios me lo pagar\u00eda con una parcela mejor en el cielo, y me lo expuso con tal palabrer\u00eda que acab\u00f3 convenci\u00e9ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s, el muy cabr\u00f3n, corri\u00f3 la voz y casi todos los que ven\u00edan recurr\u00edan a mi caridad cristiana, a todos los dioses de todas las religiones,&nbsp;<em>la virgencita te lo pagar\u00e1<\/em>, que menuda cuenta tiene para pagarme; no le va a llegar ni aunque empe\u00f1e el cielo y todas las iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y desde entonces, esta fue m\u00e1s una casa de caridad que la casa de puter\u00edo que siempre hab\u00eda sido desde que la fund\u00f3 mi madre, Do\u00f1a Remedios, que aprendi\u00f3 su oficio del hambre, y lo mantuvo porque siempre pens\u00f3 que a fin de cuentas ven\u00eda a hacer lo mismo que cualquier casada pero cobrando, y con la gracia a\u00f1adida de no tener que aguantar ni antes ni despu\u00e9s al marido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta lleg\u00f3 a inventar los abonos mensuales.&nbsp; Los hombres del pueblo, todos, y los de los alrededores, casi todos, los usaban; les daban derecho a cuatro visitas a cambio de una cuota.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se hizo tan c\u00e9lebre el invento, y tan aceptados y habituales sus servicios, que algunos ni\u00f1os preguntaban a gritos desde la calle si estaba su pap\u00e1 cuando lo andaban buscando, o le dec\u00edan directamente a su padre que se diera prisa, que la cena ya estaba puesta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Qu\u00e9 tiempos!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sobre esta cama que asocio a mi vida, fui hecha en un accidente laboral por uno cualquiera de los miles que pudieron haber sido mi padre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por aquel entonces mi madre era nueva y ten\u00eda el alma sin remiendos; eso la impidi\u00f3 deshacerme.&nbsp; Pas\u00e9 nueve meses soportando los empujones animales, creyendo que eran terremotos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me contaba mi madre, que en gloria est\u00e9, que estaba con un asiduo cuando sinti\u00f3 algo distinto, que era mi llegada, y le dijo &#8220;salte de ah\u00ed para que pueda salir mi hija&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nac\u00ed en esta misma cama, asistida por el cliente que tuvo que hacer de comadrona, y fue su cara, aunque borrosa, la primera cara de las miles que despu\u00e9s vi sobre m\u00ed recortadas sobre el fondo del techo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me contaba mi madre que a veces me daba el pecho en plena faena, que algunos clientes se le desconcentraban y otros se pon\u00edan tiernos, habladores, y dejaban el traj\u00edn y se quedaban alelados mir\u00e1ndome, y despu\u00e9s de que yo hubiera terminado de eructar, le ped\u00edan que les dejara cogerme en sus brazos, y me acunaban con mejor voluntad que conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me dec\u00eda que algunos hombres, muy mal metidos en su papel de hombres, hac\u00edan en esta cama lo que no hac\u00edan en su casa: fornicar sin pudores y acariciar un beb\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y como no ten\u00eda cuna para m\u00ed, me pasaba el d\u00eda entero en la cama.&nbsp; Cuando le ven\u00eda un trabajo, me pon\u00eda en una parte y ella ocupaba la otra, y si empezaba a llorar, exageraba los vaivenes amatorios y los aprovechaba para acunarme.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y siendo ya mayorcita, como siempre compartimos la cama hasta que falleci\u00f3 a sus cuarenta y ocho a\u00f1os de dolores, si ven\u00eda alg\u00fan cliente con retraso, mientras le atend\u00eda yo me daba la vuelta, me hac\u00eda la dormida y esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O les dec\u00eda &#8220;no hagan tanto ruido que no puedo dormir&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O ten\u00edamos una tertulia a tres bandas.&nbsp; \u00c9l, atendiendo ambas cosas.&nbsp; Mi madre, dici\u00e9ndome que no le diera conversaci\u00f3n para que terminara antes.&nbsp; Yo, aburrida de tanto meneo y tanto metesaca, y sin otra cosa que hacer ni otro santo que vestir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A los que no aguantaba era a los borrachos que se pon\u00edan a hablar gritando y que dec\u00edan obscenidades, que nunca las he podido aguantar.&nbsp; Entonces, muy enfadada, le dec\u00eda con esta voz de \u00e1ngel que siempre he tenido, con esta voz estancada en los seis a\u00f1os, que terminara de una vez ese apareamiento de mierda y se marchara a su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi madre me dec\u00eda que le iba a espantar el trabajo y yo le contestaba que cerrara antes el local, o que seleccionara la clientela.&nbsp; Entonces, recurr\u00eda a su insulto habitual: malparida.&nbsp; Me lo dec\u00eda sin recordar que yo hab\u00eda probado a darle todas las contestaciones que acud\u00edan tra\u00eddas por mi descarada rabia, y que al final siempre acababa ech\u00e1ndole en cara que era una mala profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esas peleas verbales nos enzarz\u00e1bamos hasta que el borracho, espectador aburrido, recog\u00eda sus pantalones del suelo, se los pon\u00eda mientras mascullaba pestes, maldec\u00eda mi entrometimiento, y se desped\u00eda dici\u00e9ndole a mi madre algo parecido a que cuando se terminara la gresca volver\u00eda para terminar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces nosotras, ya que hab\u00edamos despertado cosas del pasado, nos pon\u00edamos a hablar de su infancia y de la m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una de esas noches me cont\u00f3 que me bautiz\u00f3 ella misma, y no en pila bautismal sino de fregadero, ya que el cabr\u00f3n del cura no me hab\u00eda querido bautizar porque yo era hija de una puta y de un pecador y por eso no pod\u00eda entrar en la iglesia, y me proporcion\u00f3 este nombre porque una tarde de poco trabajo, el \u00faltimo parroquiano, un forastero h\u00e1bil narrador, le exager\u00f3 la historia \u00e9pica de un conquistador espa\u00f1ol, de un pueblo cercano, Trujillo, que era quien hab\u00eda recorrido por primera vez el Amazonas, y se llamaba Orellana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi madre, asombrada por lo que escuchaba, pens\u00f3 que ponerme ese nombre pod\u00eda ser un buen presagio, y pod\u00eda predisponerme, por el alma que tiene cada nombre, a ser una persona importante que llegara a ser la primera en recorrer otro Amazonas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me qued\u00e9 para los restos con este nombre hombruno que nunca me rescat\u00f3 del martirio de mi profesi\u00f3n, aunque nunca antes me haya quejado de que lo es, pues estoy segura de que Santa Fr\u00edgida, que seg\u00fan me dijeron es la Patrona de las putas, no ha tenido menos reclamaciones ni menos pedidos de otra que no sea yo, que cada noche desde que lo supe la rec\u00e9, y a veces me la imaginaba m\u00e1rtir y virgen, y esto \u00faltimo no me costaba mucho, por lo del nombre, que Dios me perdone, pero si es verdad que es nuestra Patrona, vaya nombre que ten\u00eda o que le han puesto, que muchas veces no pod\u00eda evitar el chiste f\u00e1cil con el nombrecito.&nbsp; M\u00e1s le hubiera valido ser Santa Refocila, o Santa C\u00f3pula.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No quiero distraerme de contarme las cosas de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S\u00e9 que es importante para m\u00ed que recuerde siempre que una vez, aunque s\u00f3lo una vez, estuve enamorada.&nbsp; Y aunque no fue largo, s\u00ed fue importante.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta que conoc\u00ed a Ramiro siempre hab\u00eda evitado pensar en los hombres, porque sab\u00eda que no me traer\u00edan m\u00e1s que disgustos.&nbsp; Los que quisieran mi cuerpo enano ten\u00edan que pagarlo, y los que me hablaran de amor era porque quer\u00edan tenerlo gratis.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nunca sent\u00ed que Ramiro me mirara desde la compasi\u00f3n de su altura, sino que le ve\u00eda cercano, humano.&nbsp; No pude evitar que mi necesidad de enamorarme se expresara y que \u00e9l fuera el destinatario de mi amor desatendido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante mucho tiempo mis ojos le hablaban de mi sufrimiento, pero \u00e9l no lo entend\u00eda; durante mucho tiempo estuve estancada en un malvivir que me empujaba a confesarle mi sentimiento, pero tambi\u00e9n, con una brutal brusquedad, me echaba en cara la peculiaridad de mi tama\u00f1o, y me pon\u00eda im\u00e1genes, que entonces no quer\u00eda aceptar, en las que \u00edbamos cogidos de la mano, como una pareja de las que se llaman normales, y provoc\u00e1bamos el hazmerre\u00edr en la ciudad a la que huy\u00e9ramos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora me he acostumbrado a la dignidad de mi cuerpo y a deso\u00edr las groser\u00edas, pero entonces&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces ten\u00eda diecisiete a\u00f1os y una rabia que no descansaba ni por las noches, y como no hab\u00eda en este pueblo ninguna persona de mi forma, me cre\u00eda desgraciadamente \u00fanica, y me sent\u00eda castigada por el pecar de mi madre, cosa que ella tambi\u00e9n sent\u00eda, y entonces la recriminaba por mi situaci\u00f3n, y ella sumaba mi queja a la suya propia y ca\u00eda en una rueda de reproches, y empezaba a maldecir a su padre porque no la quiso, a su madre porque no la ense\u00f1\u00f3 a vivir, a aquel desgraciado que le prometi\u00f3 amor y le dio abandono, al hambre, que le propuso este oficio, al pueblo de mierda donde hab\u00edan ido a caer sus padres, que si hubieran sido distintos, otro gallo nos cantara, y no tendr\u00edamos que estar aguantando este insulto diario de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acababa llorando su desconsuelo con lagrimones de litro sobre la almohada, que quedaba empapada de su estallido y luego no ten\u00eda tiempo de secarse para cuando un rato despu\u00e9s tuviera que acoger su cabeza mientras un hombre se descargaba sobre mi madre.&nbsp; Para entonces, ya estar\u00eda lejana en su aspecto f\u00edsico de ese llanto desesperado, con la sonrisa de la profesionalidad puesta, pero con el alma hu\u00e9rfana de algunos de los trozos en que se hab\u00eda fracturado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Repet\u00eda incansablemente que su ocupaci\u00f3n era como la de los payasos, que tienen que tener la sonrisa puesta aunque la procesi\u00f3n desfile por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ten\u00eda raz\u00f3n, que luego yo tambi\u00e9n lo he podido comprobar, y algunos d\u00edas en que te gustar\u00eda matar al mundo, tienes que plantarte la m\u00e1scara que dice aqu\u00ed no pasa nada y acoger las penas de los dem\u00e1s aunque no tengas donde dejar las tuyas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que \u00e9sa es otra, que en este oficio lo mismo haces de amiga que de confesor, y lo mismo tienes que dejarte profanar por cualquier asqueroso que te toca en mala suerte, que llenar tu hombro de l\u00e1grimas de hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y luego ellos se marchan, se llevan su conciencia tranquilizada, y una se tiene que limpiar el cuerpo y la memoria, que no es bueno vivir salpicada de cualquiera de las mierdas de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No es f\u00e1cil.&nbsp; Nunca lo ha sido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No quer\u00eda recordar las cosas menos agradables, las malas, y quer\u00eda d\u00e1rselas de comer al olvido, para que me respete otras, pero no puedo negarlas, y muchas veces he pensado que igual el purgatorio es llevar la conciencia manchada por lo malo que una hizo, y quiz\u00e1s el castigo es tener un recuerdo intransigente que no colabora en la erradicaci\u00f3n de los desatinos y los desaciertos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ramiro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vuelvo a lo de Ramiro, que se van gastando los folios que ser\u00e1n mi memoria de papel y no me hablo de lo que me tengo que hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ramiro se qued\u00f3 de piedra el d\u00eda que me atrev\u00ed.&nbsp; No lo sospechaba.&nbsp; Me hab\u00eda hablado de todo, menos de su vocaci\u00f3n, o su equivocaci\u00f3n, de misionero.&nbsp; M\u00e1s que quererme, creo que me us\u00f3 para entrenarse.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo me hab\u00eda aprendido de carrerilla una declaraci\u00f3n con la que pretend\u00eda ayudarle a decirme lo que yo equivocadamente sospechaba que quer\u00eda decirme, y se la solt\u00e9 sin tomar aire ni para un respiro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me qued\u00e9 mirando su aturdimiento desconcertado, y segu\u00ed sorprendida la fuga de sus ojos, que huyeron de los m\u00edos, y la fuga de su mente, que trataba de encontrar una explicaci\u00f3n con una pizca de entendimiento entre los ingredientes de su composici\u00f3n; desvariaba su entendimiento por las deshilvanadas ideas; se le atropellaban las confusiones, se amontonaban las propuestas de preguntas en su distra\u00edda capacidad, y de entre el caos, una voz que parec\u00eda que no le pertenec\u00eda se atrevi\u00f3 a pedirme perd\u00f3n porque \u00e9l no pretend\u00eda nada de lo que yo me hab\u00eda imaginado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Continu\u00f3: ver\u00e1s, no s\u00e9 qu\u00e9 hice mal contigo, pero mi madre, desde peque\u00f1o, me ha repetido que su ilusi\u00f3n es que yo sea misionero, primero, y luego, santo, por ese orden, y no me atrevo a llevarle la contraria, y me he hipnotizado con la idea de que eso es lo que quiero, y no hay lugar en mi juicio para otra cosa distinta de ser misionero y ayudar a los indios del Amazonas, Orellana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed termin\u00f3 mi breve historia de amor unilateral.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de eso, cuando me recuper\u00e9 del desorden, tom\u00e9 la dr\u00e1stica decisi\u00f3n de cercenar de un tajo el sentimiento del amor de enamorada, que el de amar a la gente nunca me lo he querido quitar de encima, y desde entonces, pues como el que no sabe volar y no se preocupa por ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tampoco fue buena esa decisi\u00f3n, que bien lo sabe esta cama que ha escuchado tantos llantos, tantas soledades, tantas reclamaciones al dios del abandono y de las noches vac\u00edas, que bien me hubiera gustado tener un marido, normal o de mi talla, y tener una hija a quien no ense\u00f1arle este oficio, que fuera alta, y que ahora estuviera conmigo enjug\u00e1ndome este otro llanto de darme cuenta de mi desamparo, y que tomara mis manos temblorosas y las acogiera entre las suyas con todo el amor de hija, y me consolara este vac\u00edo tan interminable, y me acunara en sus brazos como yo habr\u00eda hecho con ella desde que naciera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cambio, aqu\u00ed me encuentro, sola, acompa\u00f1ada \u00fanicamente por estas paredes m\u00e1s viejas que yo, de la cama silenciosa, de esta silla trucada para poder llegar a la altura de la mesa, el reloj de pared con el que una vez me pagaron, los pocos libros, y el cuadro del santo. Y unos pocos ahorros que me los voy comiendo.&nbsp; Y una vida poco prometedora por delante, y menos amigos que siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No es muy halag\u00fce\u00f1o el panorama que me pinto, pero es porque hoy me ha dado por pensar de m\u00e1s y estoy seria, pero otros d\u00edas soy capaz de canturrear con mi voz de ni\u00f1a la canci\u00f3n de los peces negros, o esa otra que me sale tan bien de las margaritas y los enamorados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Que no se me olvide al final, si me sobra sitio, apuntar las letras de las canciones, que me dijo mi madre que es lo primero que se lleva la confusi\u00f3n de la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora tengo que escribir sobre Anunciaci\u00f3n Hidalgo, mi \u00fanica amiga.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos conocemos desde que ten\u00edamos siete a\u00f1os.&nbsp; Un d\u00eda vino a buscar a su padre, que estaba trajinando con mi madre, y sal\u00ed a darle el recado de que iba a tardar un poco y que ten\u00eda que esperar.&nbsp; La invit\u00e9 a entrar en la habitaci\u00f3n.&nbsp; Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 estaban haciendo, y le dije que a\u00fan no sab\u00eda lo que era.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le estuve leyendo un cuento que me hab\u00edan regalado.&nbsp; En realidad, como no sab\u00eda leer por aquel entonces, me invent\u00e9 uno y se lo iba contando.&nbsp; Lo curioso es que yo ni siquiera sab\u00eda qu\u00e9 era leer, y cuando yo cog\u00eda el cuento s\u00f3lo para m\u00ed, tambi\u00e9n hac\u00eda lo mismo: segu\u00eda con los ojos las palabras pero me inventaba cada vez algo distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando su padre se acab\u00f3 y se la llevaba medio a rastras, me pidi\u00f3 desde la puerta que si pod\u00eda volver al d\u00eda siguiente y sal\u00ed corriendo detr\u00e1s de ellos para decirle que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Qu\u00e9 buena mujer Anunciaci\u00f3n Hidalgo!, que Dios se la lleve tarde a su gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con qu\u00e9 cari\u00f1o me cuid\u00f3 las fiebres, con qu\u00e9 dedicaci\u00f3n me pon\u00eda los pa\u00f1os fr\u00edos; con cu\u00e1nto amor me tra\u00eda la comida hecha de su casa en los tiempos en que yo ejerc\u00eda a destajo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con cu\u00e1nta infinita paciencia escuchaba mis lamentos encadenados, y con qu\u00e9 ternura y discreci\u00f3n ocup\u00f3 el sitio de mi madre para que yo no notara la orfandad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La reemplazaba hasta en las discusiones nocturnas.&nbsp; Cuando me encontraba enrabietada, sal\u00eda a la puerta de mi casa, gritaba su nombre y su apellido, y desde donde estuviera ven\u00eda corriendo, y gritando, como a m\u00ed me gustaba, y despu\u00e9s de que nos hab\u00edamos insultado por todo, nos sent\u00e1bamos en la cama y me contaba cosas de mi infancia, como hac\u00eda mi madre. &nbsp;As\u00ed enga\u00f1aba a mi pena por la muerte de Do\u00f1a Remedios, que no se quer\u00eda ir su vac\u00edo de mi lado, y era un vac\u00edo muy presente, que me recordaba constantemente su desocupaci\u00f3n; era un vac\u00edo que la a\u00f1oraba y me preguntaba por ella a todas horas, porque quer\u00eda volver a ser habitado por la presencia sencilla de aquella mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi vida, sin Anunciaci\u00f3n, estar\u00eda menos llena.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espero que no se me olvide nunca que la quiero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te quiero, Anunciaci\u00f3n Hidalgo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Lo escribo as\u00ed, en presente afirmativo, para que cuando lo lea, o cuando alguien me lo tenga que leer, que espero que no se me olvide leer o que no se me vaya la vista antes que la vida, sepa que la quiero)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n deseo poner algo de Ram\u00f3n Pineda Pineda.&nbsp; Quiero recordarle porque fue un pasajero que par\u00f3 por necesidad en esta ponzo\u00f1a de pueblo, y como no hay pensi\u00f3n ni fonda y ten\u00eda que descansar en alguna parte su viajado cuerpo, me contrat\u00f3 para toda la noche pero, como me dijo, respet\u00e1ndome, s\u00f3lo para usar mi cama.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El caso es que ha sido la \u00fanica persona con la que me acost\u00e9 vestida, a la que no tuve que regar con zalamer\u00edas, ni meterle urgencias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se alarg\u00f3 en la cama, en la parte que est\u00e1 junto a la pared, se dio la vuelta, me dese\u00f3 buenas noches, y esas palabras fueron el principio de la conversaci\u00f3n m\u00e1s extensa y m\u00e1s sincera que he tenido nunca.&nbsp; Aquella noche dur\u00f3 m\u00e1s que otras, porque se demor\u00f3 todo lo posible antes de su amanecer para no cortar el v\u00ednculo que mantuvo a nuestros corazones hablando durante todas las horas sin luz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me habl\u00f3 de las conversaciones acostumbradas por la clientela: de la esposa, que es fr\u00eda en la cama; de lo mucho que trabajan para lo poco que cobran; de que deber\u00eda pagarles yo a ellos porque son unos sementales, o que si hab\u00eda conocido a un hombre de verdad antes de que llegara \u00e9l&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ram\u00f3n se interes\u00f3 por m\u00ed y por mis sentimientos, me habl\u00f3 de lo que pensaba, me recit\u00f3 poes\u00edas que sab\u00eda de memoria, y hasta me escribi\u00f3 una especialmente para m\u00ed que la tuve guardada hasta que un d\u00eda entraron a robar y se llevaron mi cajita de lat\u00f3n del dinero y de los recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me dec\u00eda que mi coraz\u00f3n era m\u00e1s grande que mi cuerpo&#8230; y que mi voz la copiaban los \u00e1ngeles&#8230; y que Dios me hab\u00eda hecho distinta para que la gente supiera que era especial&#8230; y otras cosas as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Consigui\u00f3 que me emocionara, y que aquella noche probara unas l\u00e1grimas distintas, unas l\u00e1grimas que no dol\u00edan sino que calmaban el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me abraz\u00f3 con cari\u00f1o, sin que sus manos buscaran mi sexo ni mis pechos.&nbsp; Me dio los abrazos de padre que me deb\u00eda la vida.&nbsp; Me deposit\u00f3 con inmenso cuidado un beso en la frente que a\u00fan lo tengo grabado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y yo dej\u00e9 que mi temor muriera en sus brazos.&nbsp; Me dej\u00e9 arrullar por las palabras que mimaban mis o\u00eddos, me permit\u00ed emborracharme de ternura, bajar la guardia, romper el muro que me a\u00edsla de los sentimientos.&nbsp; Me permit\u00ed ser mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por la ma\u00f1ana le prepar\u00e9 un buen desayuno, le acompa\u00f1\u00e9 hasta la puerta, se puso en cuclillas para despedirse mir\u00e1ndome a los ojos, y nos abrazamos; \u00e9l me rode\u00f3 entera, yo apenas pude abarcar sus brazos.&nbsp; Se levant\u00f3 y me dijo con un silencio todo lo que la limitaci\u00f3n del tiempo no hab\u00eda permitido que me dijera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante unos cuantos d\u00edas estuve pensando si Dios se habr\u00eda apiadado de m\u00ed y me hab\u00eda enviado un arc\u00e1ngel, o como se llamen los jefes de los \u00e1ngeles, porque si no era eso, no s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00eda, porque no se parec\u00eda a ning\u00fan humano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ese regusto bueno me dur\u00f3 unos pocos a\u00f1os, en los que no ech\u00e9 en falta nada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me he acostumbrado a mi presencia solitaria, me dedico a vivir la vida con atenci\u00f3n, a cuidar mi relaci\u00f3n con las personas, a crecer en humanidad, y a esperar pacientemente este tiempo que ya vislumbro en el que esta edad, distinta de cualquiera de las edades anteriores, me hace ser de otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; He procurado desterrar el desamparo que casi siempre he sentido practicando cada vez con m\u00e1s naturalidad la alegr\u00eda, las sonrisas, la aceptaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aparte de lo que he escrito hasta ahora, poco m\u00e1s hay que quiera contarme.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el resumen, mi vida ha sido triste.&nbsp; No ha sido muy generosa conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Admito que tengo miedo a lo que est\u00e1 por venir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero saldr\u00e9 adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para vivir, me queda la amistad inquebrantable de Anunciaci\u00f3n Hidalgo, y una mentira, no porque no haya sido cierta sino porque ahora no existe, a la que llamo pasado, de la que no quiero renegar, y que aparece muy resumida en estos papeles escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Espero que mi futuro me siga esperando.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p> Y que Dios me cuide. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ci\u00e9naga de Oro (Colombia), &nbsp;1881 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justamente hoy, catorce de Abril, se cumplen tres meses de la primera vez que me prepar\u00e9 ritualmente un caf\u00e9, como siempre he 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