{"id":2459,"date":"2021-09-17T12:38:13","date_gmt":"2021-09-17T12:38:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2459"},"modified":"2021-09-17T12:38:13","modified_gmt":"2021-09-17T12:38:13","slug":"maria-palida-semblanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/maria-palida-semblanza\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda p\u00e1lida semblanza"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba trajinando por la casa cuando recibi\u00f3 la notificaci\u00f3n que todos deber\u00edamos esperar desde que nacemos.&nbsp; La cogi\u00f3 con los dedos lentos de la desgana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de desdoblarla ya sab\u00eda para qu\u00e9 se la citaba y nada m\u00e1s quer\u00eda saber si ya era la hora, o si podr\u00eda gozar del tiempo necesario para retener en la memoria terrena los rostros de las personas que le acompa\u00f1aron en su etapa de uso del cuerpo y arreglo del esp\u00edritu; si pod\u00eda despedirse con una conversaci\u00f3n profunda y \u00faltima de cada familiar y amigo; si pod\u00eda pasar aun otra noche de toses, silencios y amorosas quejas con el marido que todav\u00eda le cog\u00eda la mano bajo las s\u00e1banas, o si dispon\u00eda solamente del segundo exacto para cerrar los ojos y caer al suelo sin buscar d\u00f3nde estorbar\u00eda menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era el segundo aviso.&nbsp; Al igual que el primero, lleg\u00f3 en forma de dolor intenso y extra\u00f1o que le atraves\u00f3 el coraz\u00f3n. &#8220;!Qu\u00e9 vieja soy\u00a1&#8221;, -pens\u00f3 en voz baja- &#8221; y desde hace tanto&#8230;&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A menudo se preguntaba si hab\u00eda nacido ya vieja.&nbsp; Y no pod\u00eda responder con certeza y sin el temor a equivocarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estuvo esperando de pie, sin miedo, algo, no sab\u00eda qu\u00e9, para dejar de ser lo que era y pasar a ser lo que entonces ser\u00eda.&nbsp; Los ojos cerrados y los pu\u00f1os tensos aguardaron con gran esfuerzo el instante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En vista de que su vida no llegaba al cero, que se retrasaba la esperada, se permiti\u00f3 ir hasta su cama, acostarse despacio, cruzar las manos sobre el vientre y ponerse a esperar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empez\u00f3 a pensar en c\u00f3mo ser\u00eda el Cielo y si lo habr\u00eda ganado, pero el tercer pensamiento la ech\u00f3 de la cama, &#8220;si me muero aqu\u00ed, \u00bfd\u00f3nde va a dormir Antonio esta noche?&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se fue al cuarto de los ni\u00f1os y ocup\u00f3 una cama escasa de anchura que se quej\u00f3, crujiendo, por el exceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8220;Estos muebles llegaron aqu\u00ed cuando nos casamos, provisionalmente hasta que compr\u00e1ramos los nuevos.&nbsp; Nos los prest\u00f3 un familiar y todav\u00eda est\u00e1n con nosotros&#8221;.&nbsp; Pens\u00f3, tambi\u00e9n, que &#8220;vaya tonter\u00edas se piensan mientras se espera la muerte&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y es verdad que los muebles llegaron cuando se casaron.&nbsp; Era por llenar la habitaci\u00f3n, porque para marzo esperaban juntar el dinero para comprar los nuevos, como \u00e9l hab\u00eda prometido.&nbsp; Siguieron esperando el relevo durante las bodas de bronce, de plata, de oro&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Record\u00f3 a su madre y eso la alivi\u00f3 un poco.&nbsp; Fue una viejecita, como ella ahora, cargada con los mismos achaques y la misma vida en dos pinceladas.&nbsp; Su madre siempre se quejaba en silencio.&nbsp; Se lamentaba, cuando estaba sola, acusando al viento de llevar las confusiones de uno a otro lado.&nbsp; El viento se pon\u00eda de rodillas para hacer las paces, con la cara llena de arrepentimiento, con las manos abiertas suplicando una rendija para entrar en su casa y compartir su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora, en el cuarto, en una esquina de la casa, los ruidos segu\u00edan creciendo como los geranios en sus tiestos y las polillas en el armario, mientras ella, muda de quejidos, no comenzaba pensamientos importantes para no dejarlos a medias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esperaba un tir\u00f3n, un golpe, un fr\u00edo, una paz, nada, un fin en una pantalla y el tel\u00f3n de la vida bajando, que no sab\u00eda c\u00f3mo es morirse visto desde dentro.&nbsp; Quiz\u00e1s no es distinto de vivir, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8220;\u00bfEstar\u00eda ya muerta a pesar de o\u00edr los ruidos, mover los dedos y tocarse el cuerpo?, \u00bfven\u00eda con retraso el \u00c1ngel del que le hablaron, el que acompa\u00f1a con paciencia, a paso de anciana, hasta San Pedro el de las llaves?, \u00bfse le habr\u00edan averiado las alas?, \u00bfno tendr\u00eda bien su direcci\u00f3n?&#8221;.&nbsp; Acab\u00f3 volviendo a pensar que &#8220;vaya tonter\u00edas se piensan mientras se espera la muerte&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sonido del timbre, insistente, la oblig\u00f3 a dejar de estar muerta, si es que lo estaba, llev\u00e1ndola hasta la puerta.&nbsp; Abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c9l le dijo que hab\u00eda tardado mucho en abrir y la llam\u00f3 chocha, sabiendo que ten\u00eda que compartir con ella el adjetivo, pero era una acusaci\u00f3n que por el uso hab\u00eda perdido las aristas y el insulto que nunca tuvo para pasar a ser el saludo cari\u00f1oso resumen de a\u00fan te quiero, buenos d\u00edas, c\u00f3mo est\u00e1s, e incluso tengo hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los ojos de Antonio no notaron la fuga del color en el rostro de Mar\u00eda.&nbsp; La sonrisa innata cubr\u00eda por completo al sentimiento interior.&nbsp; El rostro daba gritos de agradecimiento por esa pr\u00f3rroga, ese tiempo extra que, al parecer, se le regalaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ojos alegres de empezar a despedirse mir\u00f3 a su compa\u00f1ero.&nbsp; Era un viejo de boina y pana, de amor eterno.&nbsp; Sus manos, temblaban incansablemente, avergonzadas dentro de los bolsillos del pantal\u00f3n.&nbsp; El incesante movimiento denunciaba que no estaban all\u00ed de descanso sino que se escond\u00edan de la mirada ajena y de la pena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le fallaba el tino para meter la llave en la cerradura.&nbsp; Los botones, inocentes enemigos, no le ayudaban en la tarea de vestirse de a\u00f1oso y de pobre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las manos, cuando consegu\u00edan escapar del temblor que las gobernaba, volaban con m\u00e1s costumbre que agilidad al tabaco y al mechero.&nbsp; Se llevaba un cigarrillo sin filtro al sitio donde iban a morir sus pocos cent\u00edmetros de vida incinerados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos los d\u00edas esperaba sentado a que la ma\u00f1ana pasara por su lado a decirle &#8220;ya acab\u00e9 el turno, Antonio, me voy a comer&#8221;.&nbsp; S\u00f3lo entonces levantaba su cuerpo del banco, guardaba la hoja de peri\u00f3dico que hac\u00eda de c\u00f3modo coj\u00edn y despegaba su sombra del respaldo para llev\u00e1rsela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era tristemente hermoso verle caminar al lado de la ma\u00f1ana, que a esa hora era ya tan anciana como \u00e9l, hacia la comida no de hambre sino de rutina, hacia la casa peque\u00f1a de paredes agonizantes, hacia la sala despintada y a veces h\u00fameda donde una ventana desvencijada dejaba el resquicio que encuentra el fr\u00edo para entrar a conquistar la casa; hacia los cubiertos de distinto padre y escasos, la cocina que cada d\u00eda encend\u00edan y la puerta que cada noche cerraban, los Santos de los calendarios retenidos a\u00f1o tras a\u00f1o, el cuadro del paisaje c\u00e1lido recuerdo de nada por que nunca hab\u00edan estado all\u00ed.&nbsp; Y en busca de Mar\u00eda.&nbsp; Sent\u00eda una necesidad confesada de tenerla a mano para amarla y para sus ingenuas quejas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese era el hombre que la hab\u00eda acompa\u00f1ado todos los d\u00edas de su vida desde que se casaron.&nbsp; Fiel a su palabra al cura u a Dios, fiel a sus sentimientos y deseos, s\u00f3lo hab\u00eda llenado su coraz\u00f3n, el coraz\u00f3n de los amores, de Mar\u00eda, esposa, compa\u00f1era y, a veces, madre.&nbsp; Le entreg\u00f3 m\u00e1s de los que ella t\u00edmidamente deseaba: cama, comida y un poco que la quieran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mar\u00eda, casi sin hacerlo, aviv\u00f3 el fuego.&nbsp; Es f\u00e1cil querer a quien te quiere.&nbsp; Es f\u00e1cil respirar donde hay aire.&nbsp; Es f\u00e1cil conversar con unos ojos que hablan largo y sincero, con las sonrisas eternas, con un eco de aumento al que no puedes dar dos sin que te devuelva tres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le creci\u00f3 otro pensamiento:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8221; Antonio:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejo escrito en el aire, por si alg\u00fan d\u00eda quieres cogerlo, que te quiero.&nbsp; Ya ves que no cambi\u00f3 el sonsonete en tantos a\u00f1os compartiendo.&nbsp; Si acaso, ahora es m\u00e1s cierto.&nbsp; Explicar con cuatro ideas lo que siento es imposible.&nbsp; Decir unos piropos no te resumen.&nbsp; Darte las gracias me parece una propina pobre.&nbsp; Sabes que soy lo que t\u00fa has hecho de m\u00ed o lo que los dos hemos hecho de m\u00ed.&nbsp; Tu ya me entiendes, porque yo no s\u00e9 hablar cosas bonitas, s\u00f3lo soy capaz de decir lo que siento y tal como lo siento.&nbsp; Nada m\u00e1s&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le hubiese gustado tener el l\u00e9xico afinado y decir palabras sublimes, aunque entonces quiz\u00e1s estar\u00edan huecas, para salirse de la rutina de monos\u00edlabos y palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No acud\u00edan a su mente esas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mitad de ellas no las aprendi\u00f3 cuando se criaba en el campo y las pocas que oy\u00f3 en alguna ocasi\u00f3n se oxidaron por falta de uso.&nbsp; Es m\u00e1s, s\u00f3lo utilizaba un &#8220;te quiero&#8221; cargado de verdad, y &#8220;cari\u00f1o&#8221; en contadas ocasiones y siempre con el tono de voz bajo, escondida bajo las s\u00e1banas, con la luz apagada y muy junto al o\u00eddo de \u00e9l, para que no se escaparan en el trayecto y pudieran fugarse, desliz\u00e1ndose bajo la puerta del dormitorio y llegaran a otros o\u00eddos que entendieran el sentimiento expresado como una chochera, cosas de viejos, a qui\u00e9n se le ocurre con su edad y seguir enamorados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Record\u00f3 que una vez guard\u00f3 una poes\u00eda que hablaba acerca de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Busc\u00f3 en la caja de las bisuter\u00edas y los recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ley\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; DESPEDIDA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Temblores f\u00fanebres acompa\u00f1an mi agon\u00eda,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; oleadas de vac\u00edos llenan mi mente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La luz huye, vuelve, cambia de intensidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los sonidos parece que juegan a sonar y callarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que estoy sintonizando con el adi\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya s\u00f3lo me queda dejar el esqueleto y sus pellejos,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; re\u00edrme de los que a\u00fan tienen que sufrir su futuro,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ponerme el alma bajo el brazo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y partir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiz\u00e1s deber\u00eda recoger el vac\u00edo que dejo de mi paso,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; borrar las pisadas que sembr\u00e9,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ver por \u00faltima vez un sol, una flor, un ni\u00f1o,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y escoger una canci\u00f3n para tararear por el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me llevar\u00e9 los recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pesan mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mente ir\u00e1 en blanco, para escribir el porvenir;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; el coraz\u00f3n abierto, para llenarlo de cosas nuevas;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; los ojos limpios de rutinas, \u00e1vidos de colores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejo en el aire mis odios y problemas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; dejo en el suelo lo material y lo terreno,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; reparto entre todos mis cuatro pensamientos buenos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y me llevo el poco amor que ahorr\u00e9,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que lo voy a necesitar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siete d\u00edas despu\u00e9s comenz\u00f3 a sentir con mucha intensidad el siguiente aviso que supon\u00eda definitivo.&nbsp; Hab\u00eda dejado la casa, su casa, en orden.&nbsp; Hab\u00eda visto por \u00faltima vez un sol, una flor, un ni\u00f1o, y empez\u00f3 a tararear la canci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gast\u00f3 los \u00faltimos momentos en decir adi\u00f3s a todo y darse cuenta de qu\u00e9 poco le importaba marchar.&nbsp; Era una mudanza que se adivinaba y se hab\u00eda preparado para ello aferr\u00e1ndose lo m\u00ednimo a todo lo que abulta mucho y vale nada.&nbsp; Se llevar\u00eda una foto del interior de cada ser querido, una foto en blanco de sus almas; les pondr\u00eda con la imaginaci\u00f3n un marco dorado, el mejor, para tenerlas a mano en alg\u00fan bolsillo del esp\u00edritu y poder reconocerles cuando llegasen al Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empez\u00f3 a hacerse realidad la poes\u00eda que profetizaba un final que &#8220;quiz\u00e1s lo escribi\u00f3 alguien que hab\u00eda muerto y conoc\u00eda la experiencia&#8221;.&nbsp; Le fall\u00f3 el o\u00eddo, se iban las voces y volv\u00edan como en una televisi\u00f3n vieja; la luz, como en las tormentas, se iba cuando m\u00e1s se necesitaba; el adi\u00f3s se adivinaba cerca, a cinco o diez minutos de espera; el cuerpo iba desconect\u00e1ndose de cualquier \u00f3rgano que pudiera sugerirle un movimiento; el alma se despert\u00f3 y se estir\u00f3, perezosa y entumecida, para prepararse: el momento del viaje se avecinaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo \u00faltimo que oy\u00f3 fue un silencio denso, y lo \u00faltimo que vio, cuando hab\u00eda abandonado el cuerpo y ya s\u00f3lo era esp\u00edritu, fue el cuadro del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que le vigil\u00f3 todas sus noches de matrimonio, y a su Antonio de su vida abrazado al cuerpo que ella dejaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le venci\u00f3 el todo apenado en que se hab\u00eda convertido y se acerc\u00f3 para dejarle un beso en la cabeza, que \u00e9l sinti\u00f3, porque mir\u00f3 hacia ella, y al sentirla en paz, sonri\u00f3.Despu\u00e9s todo desapareci\u00f3.\u00a0 Emprendi\u00f3 el camino al Cielo. A su lado, estaba el alma que anid\u00f3 en ella y el \u00c1ngel que acompa\u00f1a con paciencia, a paso de anciana, hasta San Pedro el de las llaves. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba trajinando por la casa cuando recibi\u00f3 la notificaci\u00f3n que todos deber\u00edamos esperar desde que nacemos.&nbsp; La cogi\u00f3 con los dedos lentos de la desgana. Antes de desdoblarla ya sab\u00eda para qu\u00e9 se la citaba y nada m\u00e1s quer\u00eda saber si ya era la hora, o si podr\u00eda gozar del tiempo necesario para retener en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2459"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2460,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2459\/revisions\/2460"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}