{"id":2457,"date":"2021-09-17T12:37:47","date_gmt":"2021-09-17T12:37:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2457"},"modified":"2021-09-17T12:37:47","modified_gmt":"2021-09-17T12:37:47","slug":"martina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/martina\/","title":{"rendered":"Martina"},"content":{"rendered":"\n<p>Paciente:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Martina Valencia Corral <\/p>\n\n\n\n<p>Natural de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pozogordo <\/p>\n\n\n\n<p>Fecha de nacimiento\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a023 de Enero de 1934 <\/p>\n\n\n\n<p>Hija de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Isidro y Leandra <\/p>\n\n\n\n<p>Edad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a068 <\/p>\n\n\n\n<p>Estado civil\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0soltera <\/p>\n\n\n\n<p>Hijos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0no <\/p>\n\n\n\n<p>Antecedentes\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0sin antecedentes\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p>Doctor\/Doctora\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ana Luisa Garc\u00eda Perea <\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que vino Martina a la consulta le calcul\u00e9 setenta a\u00f1os de edad y doscientos de sufrimiento. No me equivoqu\u00e9 en mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>La acompa\u00f1aban algunos familiares con la intenci\u00f3n de que les emitiera un certificado de que estaba loca y hab\u00eda que ingresarla en el Manicomio Provincial.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien ten\u00eda m\u00e1s inter\u00e9s era su hermana Benita, que pon\u00eda un empe\u00f1o en el que hab\u00eda mucho m\u00e1s que la necesidad de acallar su conciencia y preservar los apellidos que podr\u00edan estropearse con la deshonra de lo que suced\u00eda, y es que, como m\u00e1s adelante descubr\u00ed, hab\u00eda una persecuci\u00f3n especial contra ella desde poco despu\u00e9s de que dejaran de ser ni\u00f1as y ella supiera que su hermana&nbsp;<em>estaba maldita con una enfermedad que Dios no perdona<\/em>, como ella dec\u00eda convencida.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera entrevista insisti\u00f3 expresamente en acusarla de que&nbsp;<em>su mal<\/em>, como tambi\u00e9n lo denominaba, no era de nacimiento, sino que Martina se hab\u00eda preocupado de engordarlo en vez de curarlo, y mientras hablaba soltando bilis a trav\u00e9s de su voz hombruna, Martina, imperturbable, impenetrable, callada, con la vista extraviada en uno de los diplomas de mi despacho, ni asent\u00eda ni se defend\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchaba a Benita, valorando la verdad que pudiera haber en aquella verborrea imparable, pero prestaba atenci\u00f3n a Martina.<\/p>\n\n\n\n<p>No pesar\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de los cuarenta o cuarenta y dos kilos, ni medir\u00eda m\u00e1s de metro y medio. Vest\u00eda \u00edntegramente de ese luto que ya s\u00f3lo usan unas pocas mujeres en algunos pueblos perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>No pude averiguar el color de sus ojos, luego supe que eran muy negros, pero s\u00ed percib\u00ed el cansancio infinito, y la rendici\u00f3n de toda una vida, aunque entre tanta pesadumbre se notaba un leve brillo alimentado por las ganas de hacer justicia y contarle al mundo entero que su vida y sus circunstancias le hab\u00edan condenado a ocultar un secreto que ahora quer\u00eda hacer p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras, Benita repet\u00eda una y otra vez el mismo argumento, ya que interpretaba mi silencio como su victoria, como si me hubiera quedado sin palabras para rebatirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ya me cans\u00e9 de escuchar la misma ch\u00e1chara, y ya que ve\u00eda que no aportaba nuevas informaciones que me ayudaran a descubrir algo distinto, le ped\u00ed que respondiera a unas preguntas innecesarias que le hice, y poco despu\u00e9s le orden\u00e9 que me dejara a solas con Martina.<\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 de mala gana porque quer\u00eda enterarse de lo que habl\u00e1ramos, pero no ced\u00ed en su petici\u00f3n insistente de quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Martina, cuando vio que ya est\u00e1bamos solas, me dijo que borrara todo lo que hubiera escrito de lo que hab\u00eda dicho su hermana porque todo era mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo que me contar\u00eda toda la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Le ped\u00ed permiso para grabar lo que contara y me lo concedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Me llamo Martina Valencia Corral, para servir a Dios y a usted, como se dec\u00eda cuando yo era chica, y quiero decirle una cosa muy gorda que me ha pasado de toda la vida, y como ya se lo he contado al cura, que es a quien yo creo que hay que contarle esta cosa que me ha pasado y me pasa, pero no me ha hecho caso, que s\u00f3lo ha hecho que re\u00f1irme y llenarme de rosarios de penitencia, que bueno me ha salido \u00e9se al final, no me queda otra que dec\u00edrselo a usted, por si me puede ayudar, porque yo no me quiero morirme sin decirlo de una vez, que yo ya he visto muchas cosas en la vida, y primero estaba predispuesta a no contarlo nunca, pero luego he pensado que para qu\u00e9, que por qu\u00e9 no contarlo si es as\u00ed y soy as\u00ed, y ya que le he dado un mareo de vueltas en la cabeza, y me ha amargado la existencia, y me ha hecho pasar por muchos quebraderos, y no he podido hacer lo que yo hubiera querido en esta vida, como veo que se me acaban las ganas de seguir coleando, he tomado la decisi\u00f3n inquebrantable de morirme el d\u00eda venticuatro de Enero, justo despu\u00e9s de que cumpla los a\u00f1os, y no habr\u00e1 quien me haga cambiar de idea: me dejar\u00e9 morir pensando que soy una santa y que Dios me ha tomado esta prueba tan dura que he pasado para demostrar mi santidad, que yo llorar he llorado para llenar un pozo, pero nunca le he recriminado nada, bueno, igual cuando era joven, que una es m\u00e1s rebelde y entiende menos las cosas, pero luego, cuando me hice mayor, ya vi que todas las santas ten\u00edan que sufrir tentaciones y martirios y yo bien que las he tenido, a porradas y a raudales, pero he aguantado hasta ahora, quieta, sin decir esta boca es m\u00eda, comi\u00e9ndome los deseos cuando me ven\u00edan, rezando d\u00eda y noche, y noche y d\u00eda, rechazando los embaucamientos del demonio aunque me costara la calma y la salud, pero resistiendo la tentaci\u00f3n. \u00bfMe sigue usted se\u00f1orita?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Tengo muchas dudas, pero contin\u00fae a su modo por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Despu\u00e9s vinieron las recriminaciones de mi hermana Benita a la que le particip\u00e9 algunas confidencias, que para eso est\u00e1n las hermanas, vamos, digo yo, y adem\u00e1s yo se lo cont\u00e9 porque quer\u00eda saber si a ella le pasaba lo mismo que a m\u00ed o si yo era un bicho raro, y cuando se lo cont\u00e9 ella se puso loca y me dijo que yo estaba endiablada, y que no le contara nunca a nadie esa mentecatada que ten\u00eda en la cabeza y que me dejara cortejar por un mozo y tuviera muchos hijos y se me borrar\u00eda ese problema de la sesera. \u00bfqu\u00e9 le parece a usted?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Todav\u00eda no me ha dicho qu\u00e9 es lo que usted llama problema.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es que de siempre me han gustado las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que o\u00ed su confesi\u00f3n hasta que le pude decir algo pas\u00f3 el segundo m\u00e1s largo de mi vida. Sab\u00eda que si me quedaba desconcertada le har\u00eda m\u00e1s duro el trance, as\u00ed que ten\u00eda que mostrar naturalidad, pero entonces llevaba poco tiempo como psiquiatra y me cost\u00f3 recomponer la figura y volver a invitarla a que siguiera hablando.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Recuerdo que cuando me hice mujer, con gran alboroto para mi madre porque por aquel entonces yo no ten\u00eda m\u00e1s que once a\u00f1os y me tuvo que explicar lo de eso que ya sabe usted porque tambi\u00e9n le pasa, pues al mismo tiempo me empez\u00f3 a asomar alguna idea de lo de los hombres y las cosas que les hacen a las mujeres, para precaverme, que mi madre se hubiera muerto antes de tiempo si le llego a casa con una barriga as\u00ed de gorda, yo recuerdo que cuando me cont\u00f3 lo de eso que te meten me pareci\u00f3 que eso s\u00ed que era un martirio bien gordo, y no s\u00e9 si del miedo que cog\u00ed por c\u00f3mo me lo cont\u00f3 ella me naci\u00f3 lo que me naci\u00f3 contra los hombres, o si ya era algo que yo llevaba de los genes, pero entonces me empec\u00e9 a fijar mucho en las chicas, las miraba con cari\u00f1o, con los ojos muy abiertos y un baile de mariposas en las tripas, no s\u00e9 si usted entiende lo que le quiero decir, pero es que ve\u00eda una chica, y como si viera una Virgen, pero con otras intenciones por mi parte, aunque tampoco sab\u00eda yo muy claramente cu\u00e1les eran mis intenciones, pero s\u00e9 que quer\u00eda estar con ellas, verlas desnudas, tocarlas con caricias, as\u00ed que en cuanto surg\u00eda la oportunidad de irnos a ba\u00f1arnos desnudas a la acequia, yo la primera, y si dec\u00edamos de ir a dormir a casa de la prima, yo la primera, y si hac\u00edamos el concurso de ver qui\u00e9n ten\u00eda ya m\u00e1s pelitos, yo la primera, recuerdo que yo me lo pasaba m\u00e1s mal que bien porque no terminaba de entender los arrebatos que ten\u00eda por dentro y, sobre todo, ten\u00eda que tener cuidado para que no se me descubriera, porque la Benita me hab\u00eda dicho que eso era de lo malo lo peor y que era m\u00e1s prudente que nadie lo supiera porque empezar\u00edan a hablar de m\u00ed y no parar\u00edan, y si llegaba a o\u00eddos del cura, que para m\u00ed era una mezcla de Dios y el diablo, de lo que le quer\u00eda y le tem\u00eda, que me iba a excomulgar me dec\u00eda la Benita, y de sobras sab\u00eda que esa era la peor amenaza para m\u00ed, as\u00ed que rezaba para dentro mientras disfrutaba vi\u00e9ndolas desnudas, con mi coraz\u00f3n dividido entre el gusto y el pecado, pero aparentemente como si no pasara nada. Ya cuando fui m\u00e1s mayor, \u00bfquiere que le cuente qu\u00e9 me pas\u00f3 cuando fui mayor?, pues se lo cuento porque esto que le he relatado fue de los doce a los dieciocho a\u00f1os, que con dieciocho pocos mi madre me mand\u00f3 a la capital a servir, a casa de unos se\u00f1ores que eran del mismo pueblo que nosotros pero que se hab\u00edan emigrado y \u00e9l hab\u00eda ganado mucho dinero porque era un lince para eso de las trampas y los trapicheos, y eso que no me acuerdo c\u00f3mo se llama de dar dinero a escondidas para que le dieran provechos y negocios de chanchullos, pero en aquellos tiempos que usted no ha conocido, hija m\u00eda, hab\u00eda que buscarse las habichuelas como fuera y hasta eso estaba medio bien visto, y yo con ellos no me falt\u00f3 de nada, que fui una m\u00e1s de la familia y una hermana para su hija Pilar\u00edn, que a veces hasta me llevaban al teatro, no crea usted, que yo he visto muchas cosas y he estado en muchos sitios, pero eso no le viene al caso, que la cosa es que yo ten\u00eda mi habitaci\u00f3n propia, peque\u00f1a y modosita, pero muchas de las noches, cuando ya ellos estaban dormidos yo me iba a la cama de Pilar\u00edn, o ella se ven\u00eda a la m\u00eda, y habl\u00e1bamos durante media noche aunque pareciera que ya nos lo hab\u00edamos dicho todo durante el d\u00eda, pero habl\u00e1bamos hasta caer reventadas de sue\u00f1o y en esas noches pasaba de todo, que no s\u00e9 si cont\u00e1rselo o si usted ya se hace una idea, pero empez\u00e1bamos jugando a que cu\u00e1nto fr\u00edo tengo cali\u00e9nteme usted, y entonces nos abraz\u00e1bamos y yo me azoraba entera de la excitaci\u00f3n que ten\u00eda y no pod\u00eda compartir, y otras noches m\u00e1s aventureras jug\u00e1bamos a que yo era su marido, porque ella era normal y no como yo, y ella se desnudaba y quer\u00eda que yo la besara, pero como ya le digo para ella no era m\u00e1s que un juego de esa edad; ten\u00eda catorce a\u00f1os pero era muy provocadora y aunque me d\u00e9 apuro decirlo ella fue la que me ense\u00f1\u00f3 a hac\u00e9rselo una sola, ya sabe usted lo que digo&#8230; \u00bfque cu\u00e1nto dur\u00f3?, pues hasta que nos pillaron una noche, que era lo que ten\u00eda que pasar antes o despu\u00e9s, porque no sabe usted el ruido de las risas, y una noche que el se\u00f1or no pod\u00eda dormir por la escandalera y vino a rega\u00f1arnos nos encontr\u00f3 desnudas y ah\u00ed fue cuando me ech\u00f3. Le mand\u00f3 una carta a mi madre explic\u00e1ndole todo, o sea que se puede imaginar lo que pas\u00f3 cuando volv\u00ed al pueblo y mi madre me pidi\u00f3 esclarecer si era verdad lo que dec\u00eda la carta; yo creo que mi madre, con lo que me quer\u00eda la pobre, hasta hubiera sido capaz de comprenderlo, pero la Benita le meti\u00f3 veneno y volvi\u00f3 otra vez con lo de que estoy endiablada y que lo m\u00edo es porque quiero, que si yo no quisiera ser\u00eda normal como las dem\u00e1s y tendr\u00eda dos o tres chiquillos y menos bollos en la cabeza, f\u00edjese usted lo que es eso, que bastante es lo que una se cuece por dentro como para que encima venga alguien con m\u00e1s inquisici\u00f3n a malmeter, as\u00ed que mi madre me recluy\u00f3 en la casa y no me dejaba salir ni diarios ni festivos, ni a recados ni al m\u00e9dico, dijo que as\u00ed se me pasar\u00eda, y s\u00f3lo se me pasaron los a\u00f1os, que as\u00ed estuve hasta que cumpl\u00ed los veintinueve a\u00f1os de dolor de vida. En aquel entonces lleg\u00f3 al pueblo una joven que ven\u00eda desterrada de la capital porque, seg\u00fan comentaban las malas lenguas, ten\u00eda el mismo gusto que yo por las mujeres, y su padre, boticario, la hab\u00eda mandado a casa de unos t\u00edos para ver si el campo y la vida sana le apagaban los fuegos, y con la orden expresa de que la vigilaran continuamente, as\u00ed que cada vez que sal\u00eda a la calle, para lo que fuera, llevaba a su t\u00eda de sombra y no la dejaban ni siquiera que se parara a hablar con otras chicas, que ya es mala voluntad, \u00bfsabe usted lo que hice? pues por si acaso, que yo no sab\u00eda si eran s\u00f3lo habladur\u00edas, le hice llegar una carta a trav\u00e9s de la Benita con la artima\u00f1a de decirle que me la hab\u00eda entregado en secreto, para la muchacha, Juan, el que nos tra\u00eda el pan, que estaba medio enamoradizo de ella pero no se atrev\u00eda a habl\u00e1rselo a la cara, y que nunca le mentara a Juan este asunto, por favor, que le daba mucho apuro, se lo dije as\u00ed para que no me descubriera el pastel, f\u00edjese lo que tiene que ingeniar una, pues en la carta le dec\u00eda que me perdonara el atrevimiento y la presunci\u00f3n, por si estaba equivocada, pero que si a ella le gustaban las mujeres a m\u00ed tambi\u00e9n, y adem\u00e1s le puse al d\u00eda de por qu\u00e9 no pod\u00eda salir, que me ten\u00edan retenida, y c\u00f3mo le hab\u00eda embaucado a mi hermana con lo de Juan para poder hacerle llegar la carta, y que no desvelara el secreto y siguiera la corriente, y le entregara en un sobre su respuesta para que me lo entregara a m\u00ed para que yo se lo entregara a Juan, qu\u00e9 l\u00edo de palabras, y de ese modo nos sentimos menos aisladas y m\u00e1s acompa\u00f1adas en lo nuestro, y as\u00ed estuvimos con el correo hasta que no pudimos m\u00e1s de deseos de conocernos, y preparamos un encuentro una noche, al son de las doce campanadas, en la parte de atr\u00e1s de la iglesia; yo me salt\u00e9 la ventana, que no ten\u00eda ning\u00fan misterio para m\u00ed, y ella sali\u00f3 por la puerta sin hacer ruido, y nos encontramos, m\u00e1s nerviosas que los flanes y locas por tenernos en los brazos, tal como sucedi\u00f3, que fuimos derechas a los besos porque todas las palabras nos las hab\u00edamos dicho en las cartas, y si me pongo nerviosa ahora al recordarlo es porque para m\u00ed esa fue la primera vez que estaba con una mujer por amor. No pod\u00eda remitir los latidos del coraz\u00f3n, ella y yo solas, los besos, las caricias, discretas porque est\u00e1bamos detr\u00e1s de la iglesia y eso impone mucho, y adem\u00e1s quer\u00edamos que nuestra primera vez, de ya sabe usted qu\u00e9, fuera en un sitio bonito, y all\u00ed mismo planeamos fugarnos, escaparnos lo m\u00e1s lejos posible a un sitio donde nos dejaran vivir juntas y en paz, y en eso estuvimos hasta la amanecida en que nos retiramos con pena y dolor cada una a nuestra casa, y ese mismo d\u00eda, que yo no s\u00e9 si es mala suerte la m\u00eda o son los designios de Dios, f\u00edjese usted lo que son las cosas, apareci\u00f3 su padre con un coche, como si se barruntara algo, y se la llev\u00f3 a un convento, de enclaustrada o de reclusa, o como se diga, y nunca llegu\u00e9 a saber m\u00e1s de ella, as\u00ed que volv\u00ed a mi depresi\u00f3n, como se dice ahora, y en esas estuve, sin volver a salir a la calle hasta que muri\u00f3 mi madre, que por aquel entonces yo ten\u00eda cincuenta y dos a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, y tuve que salir para enterrarla, enterrar a esa santa, que era la mujer m\u00e1s buena del mundo salvo por la obstinaci\u00f3n esa que tuvo de no dejarme salir, que espero que Dios ya se lo haya perdonado, y mire usted si nos pasamos horas y d\u00edas all\u00ed recluidas, y tuvimos tiempo de ver las cosas por arriba y por abajo, y hablar hasta gastar las palabras de tanto usarlas, pero de esto m\u00edo nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a hablar, como si fuera un sacrilegio sacar el tema; cada vez que yo quer\u00eda hacerla entrar en raz\u00f3n ella se pon\u00eda r\u00edgida y hab\u00eda que dejarlo, y aunque en alguna ocasi\u00f3n le dije que ten\u00eda que comprenderme, y le amenac\u00e9 con matarme, que varias veces me puse un cuchillo en el cuello y apretaba como si fuera a cort\u00e1rmelo, y una de las veces hasta me hice sangrar, pero ella no se conmov\u00eda, ni las pesta\u00f1as se le mov\u00edan, as\u00ed que menos todav\u00eda salir corriendo a abrazarme y a disuadirme porque ella sab\u00eda que soy una cobarde, poca cosa, tan poca cosa como es mi cuerpo por fuera as\u00ed soy por dentro, pero le voy a hacer un desahogo y es que yo me he mermado mucho de los disgustos, porque de joven ten\u00eda unas buenas tetas y un buen cuerpo, que por lo menos med\u00eda una cuarta m\u00e1s que ahora, y no le exagero, pero bueno, que no he venido a hablar de eso, ya ve usted que si me dan carrete no hay quien me pare, he venido para que usted me diga c\u00f3mo tengo que hacer para que todo el mundo se entere de lo m\u00edo, porque yo quiero salir a la calle con la cabeza bien alta y la conciencia limpia, que bastante me he callado y bastante me he reconcomido en silencio como para morirme as\u00ed, tan ricamente para el resto de la gente, porque ahora se habla en los debates de la tele mucho y de todo, y con naturalidad, y s\u00e9 que esto m\u00edo no es malo ni es pecado, as\u00ed que no le haga usted caso a la Benita porque yo no estoy loca, ya ve que hablo consecuentemente y no he dicho nada como hablan los locos, que yo hablo como se habla en mi pueblo, que es como me han ense\u00f1ado, pero con las ideas bien dichas, \u00bfno le parece?<\/p>\n\n\n\n<p>Tard\u00e9 en responder a su pregunta porque me sorprendi\u00f3 el silencio que apareci\u00f3 de golpe, y porque a\u00fan estaba en su historia, a la que me hab\u00eda trasladado sin que me diera cuenta atrapada por ese relato tan ca\u00f3tico como humano. Lejos de la atenci\u00f3n que mi profesionalidad me exig\u00eda hab\u00eda sucumbido a la experiencia de una vida que hab\u00eda reducido a Martina a ese ser que ten\u00eda delante de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi compasi\u00f3n antes que mi oficio.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan no s\u00e9 si la \u00e9tica de mi profesi\u00f3n tiene una excepci\u00f3n para un caso como este, o para una novata como era entonces; no s\u00e9 si hay un perd\u00f3n establecido para estos casos, pero quer\u00eda m\u00e1s ser su amiga que su juez, y m\u00e1s darle un abrazo que una receta, y as\u00ed lo hice, a contrapelo de las leyes, en contra de las normas, aunque t\u00e9cnicamente quiz\u00e1s la estropeara en vez de ayudarla, pero yo quer\u00eda mostrarle mi empat\u00eda, consolarla en mis brazos, tratar de transmitirle la aceptaci\u00f3n que la vida le deb\u00eda, y llor\u00e9 con ella en un abrazo de hermanas buenas, o en el abrazo de la hija que nunca tuvo, pero yo quer\u00eda seguir abrazada a Martina, tan menuda, tan emocionada, a punto de llorar de nuevo dentro del \u00fanico abrazo de los \u00faltimos a\u00f1os, desde que aquella monja involuntaria le fue robada.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se deshizo. Fue entonces cuando se dej\u00f3 vencer por sus propias emociones retenidas, fue entonces cuando dio rienda suelta a las l\u00e1grimas de lujo que ten\u00eda reservadas por si llegaba el d\u00eda que tuvieran que manifestar alegr\u00eda en vez de la llantina habitual. Fue entonces cuando solt\u00f3 sus manos, deshaciendo el nudo permanente de sus dedos, y estir\u00f3 mucho sus brazos, desconcertada, con las ideas bailando, hasta pasarlos por mi espalda, y trat\u00f3 de hacer fuerza, de aferrarse a m\u00ed como a un milagro, y se dej\u00f3 vencer, se dej\u00f3 caer mansamente, me traspas\u00f3 el peso de su pasado, las muchas incomprensiones, el mar de sus miedos, y la responsabilidad de su porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed nos quedamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo, a veces, tiene la decencia de no entrometerse y descansa de su dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ya \u00e9ramos una, y yo la comprend\u00eda en su esp\u00edritu, y ten\u00eda instalado dentro de m\u00ed todo lo que era y hab\u00eda sido ella, nos separamos dulcemente, me dio un beso como los que me daba mi abuela, me mir\u00f3 sonriendo, y se fue hacia la puerta. Cuando la abri\u00f3, antes de salir, se gir\u00f3 y me dijo con la mirada&nbsp;<em>gracias, hija m\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Vino m\u00e1s veces a la consulta, hasta que ambas sentimos que ya estaba preparada para llevar sola el resto de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Desisti\u00f3 de su idea de dejarse morir: ten\u00eda mucho por recuperar y se puso a ello. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paciente:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Martina Valencia Corral Natural de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pozogordo Fecha de nacimiento\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a023 de Enero de 1934 Hija de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Isidro y Leandra Edad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a068 Estado civil\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0soltera Hijos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0no Antecedentes\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0sin antecedentes\u00a0\u00a0 Doctor\/Doctora\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ana Luisa Garc\u00eda Perea La primera vez que vino Martina a la consulta le calcul\u00e9 setenta a\u00f1os de edad y doscientos de sufrimiento. No me equivoqu\u00e9 en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2457"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2458,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2457\/revisions\/2458"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}