{"id":2449,"date":"2021-09-17T12:35:07","date_gmt":"2021-09-17T12:35:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2449"},"modified":"2021-09-17T12:35:07","modified_gmt":"2021-09-17T12:35:07","slug":"los-martes-a-las-cuatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/los-martes-a-las-cuatro\/","title":{"rendered":"Los martes a las cuatro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rito es implacable: cada martes, aunque sea trece o festivo, se re\u00fanen en su casa varias amigas a coquetear con el azar en largas partidas de cartas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella, Luisa, hace tiempo que se dej\u00f3 vencer por lo cotidiano, y se dej\u00f3 arrebatar los sue\u00f1os que antes rozaba con la mano, y permiti\u00f3 que la ilusi\u00f3n se volatilizara de un d\u00eda para otro, o un d\u00eda tras otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se rindi\u00f3 demasiado pronto. Aguant\u00f3 en la creencia del amor el breve espacio de tiempo que necesit\u00f3 para darse cuenta de que su marido se hab\u00eda casado con ella para tener los asuntos dom\u00e9sticos y sexuales resueltos, y que ella se hab\u00eda casado con \u00e9l para ingresar en el restringido mundo de las mujeres matrimoniadas.&nbsp;<em>Mal-trimoniadas<\/em>, dijo su iron\u00eda cuando tom\u00f3 posesi\u00f3n de un puesto privilegiado en la vida de Luisa y se hizo indispensable para que ella no muriese de verg\u00fcenza. Su matrimonio fue una capitulaci\u00f3n barata al destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Almudena comparte la misma desaz\u00f3n diaria y las mismas m\u00ednimas alegr\u00edas que le vienen de otra tarta de queso que le qued\u00f3 bien o de saber que el fin de semana no llover\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Concepci\u00f3n, para m\u00e1s redundancia, es lo mismo pero con otras palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mar, es tan breve como su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para este coro de amigas desencantadas la \u00fanica nota festiva ocurre cada martes, a las cuatro, en casa de Luisa, cuando re\u00fanen sus soledades en un fondo com\u00fan insondable, los vac\u00edos enmascarados, los fr\u00edos recalentados, y se r\u00eden a plena desgana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si alg\u00fan d\u00eda, muy distinto de los dem\u00e1s, m\u00e1gico por lo imposible, en una confidencia que siempre ser\u00eda ins\u00f3lita, alguna de ellas dijera algo de lo que realmente siente, contar\u00eda que est\u00e1 muy lejos el d\u00eda que le emigraron las mariposas del est\u00f3mago, que hace mucho tiempo desde que las rodillas temblequearon emocionadas por \u00faltima vez o que est\u00e1 muy distante el instante aciago en que la nada se asoci\u00f3 con&nbsp; ella. Y todo esto cada una podr\u00eda firmarlo y afirmarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las conversaciones de esas tardes de martes, fuera del \u00e1mbito vulgar de&nbsp;<em>baraja mejor las cartas, \u00bfes que acaso ha repartido la mano de un cerdo?, \u00bfno eres capaz de darme un as de oros<\/em>&nbsp;<em>aunque sea por una sola vez?, \u00bfpor qu\u00e9 nunca consigo una tanda buena?,&nbsp;<\/em>son di\u00e1logos que se mueren de aburrimiento; si no son acerca de las ofertas del supermercado se refieren al descaro de alguna conocida o desconocida y de sus l\u00edos de pantalones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A lo m\u00e1s que llegan, con esfuerzo cretino, es a morirse de envidia por esa que rompe lo cotidiano en los brazos de un amante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su moral cristiana se consuela con el milagro forzoso de no ser unas pecadoras como ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ninguna se atreve a pasear a la luz su deseo clandestino de cometer una locura, cualquiera, abrirse de piernas ante todos los hombres del mundo, escaparse a un pa\u00eds que tenga firmado un pacto con el sol, mandar a la mierda, en voz alta y con may\u00fasculas, a ese idiota que la condujo al matadero del altar, emborracharse de l\u00e1grimas felices, de esas que hacen cosquillas en el lagrimal, tirarse por un acantilado y volar con pasi\u00f3n por los siete cielos de los siete mares&#8230; todo se queda en el hermetismo de los secretos que no tienen quien les pueda recibir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad de esas amigas es nada m\u00e1s un nombre mal empleado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Son un club de n\u00e1ufragas que dicen que se comprenden y se quieren. Mentira, ya que lo \u00fanico que tienen en com\u00fan es que desertaron de su vida y no han vuelto a ser readmitidas, as\u00ed que utilizan el cuerpo para poca cosa y la mente la desgastan en enga\u00f1arse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Matan la tarde del martes de un modo m\u00e1s amable que los dem\u00e1s d\u00edas. Hacen el remedo de un pacto indestructible entre ellas que afirman que son hermanas m\u00e1s que amigas, mentira, s\u00f3lo por el hecho de que cuando est\u00e1n juntas las cuatro repiten la consigna colegial:&nbsp;<em>todas una, todas mosqueteras, todas contra el destino, todas inseparables, am\u00e9n,&nbsp;<\/em>y piensan que esa frase las redime de su pena y las convierte en especiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada una encuentra en la tarde del martes ese oasis artificial, ese mal menor, esa tramoya mal repintada, y rellena su coraz\u00f3n con ese cari\u00f1o de garraf\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A eso de las ocho la prisa ingresa a un tiempo en las amigas y tienen que salir corriendo<em>, Dios m\u00edo qu\u00e9 tarde es, tengo todo por hacer y dentro de nada llegar\u00e1 ese idiota<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le llenan el aire de las mejillas de besos desganados, y poco despu\u00e9s barre las risas falsas que yacen muertas en el suelo, pulveriza el spray de matar vac\u00edos, con aroma a vida, como prometen en el anuncio, y conecta la televisi\u00f3n para seguir suicid\u00e1ndose poco a poco. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rito es implacable: cada martes, aunque sea trece o festivo, se re\u00fanen en su casa varias amigas a coquetear con el azar en largas partidas de cartas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella, Luisa, hace tiempo que se dej\u00f3 vencer por lo cotidiano, y se dej\u00f3 arrebatar los sue\u00f1os que antes rozaba con la mano, y permiti\u00f3 que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2449","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2449","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2449"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2449\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2450,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2449\/revisions\/2450"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}