{"id":2447,"date":"2021-09-17T12:34:40","date_gmt":"2021-09-17T12:34:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2447"},"modified":"2021-09-17T12:34:40","modified_gmt":"2021-09-17T12:34:40","slug":"lelos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/lelos\/","title":{"rendered":"Lelos"},"content":{"rendered":"\n<p>Descend\u00eda por la escalera con paso firme.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hab\u00eda ensayado tantas veces en su imaginaci\u00f3n que lo hizo de un modo que parec\u00eda casi natural. Un poco sobreactuado quiz\u00e1s, pero poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de la escalera le esperaban el gesto atolondrado, la cara alelada, el aire infelizote, y la parsimonia cachazuda de Juan Ribera Rivera.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda en toda la comarca otra pareja m\u00e1s desigual.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella era Marquesa en potencia, una Reina si la dejaran, la sofisticaci\u00f3n provinciana, m\u00e1s querer que poder, alta y delgaducha, o sea, desgarbada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l era lelo casi profundo, de una sencillez insultante, con unas miras min\u00fasculas, un bajito gordo de ciento veinte kilos, calvo y bigotudo. La memez en su m\u00e1xima expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por una de esas malas jugadas del destino se hab\u00edan encontrado y se hab\u00edan gustado. Luego, la casualidad fue entrelazando sus caminos, les enga\u00f1aron con un remedo de amor, y se creyeron felices y predestinados.<\/p>\n\n\n\n<p>El resto fue f\u00e1cil: seguir vi\u00e9ndose, embobarse con cualquier palabra del otro poni\u00e9ndole un marco rom\u00e1ntico y dorado, confundir el fr\u00edo de la noche con los escalofr\u00edos del amor, y el deseo de estar juntos con la calentura de hacer el amor a destajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Marina Mar\u00edn Mart\u00edn se consider\u00f3 afortunada por haber sido agraciada con un amor mejor que el de sus amigas sin amor, y se esforz\u00f3 de un modo consciente en cuidarlo y prosperarlo, como si hubiera sido una orden indiscutible o un mandato divino.<\/p>\n\n\n\n<p>A los pocos d\u00edas de aquel otro que les reuni\u00f3 por primera vez, ya empez\u00f3 a dejarse perder por los farragosos caminos de los amores irreales y se entreg\u00f3 con fe a la labor in\u00fatil de poner fantas\u00eda donde no la hab\u00eda, y sembrar ilusi\u00f3n en las horas muertas que pasaban uno al lado del otro, pero no juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que idealizaba cualquier gesto de \u00e9l, hasta el m\u00e1s torpe, y las palabras de \u00e9l eran palabra de ley, hasta la m\u00e1s in\u00fatil; el vuelo l\u00f3gico de una golondrina era un buen presagio del destino, y si se cruzaba un ni\u00f1o o hab\u00eda una nube en el cielo o el agua ca\u00eda hacia abajo eran se\u00f1ales que confirmaban que eran el uno para el otro y que la vida se hab\u00eda confabulado con la felicidad para cuidar de sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras, en lo que ella no quer\u00eda ver, hab\u00eda un tropel de gente que se giraban con sorna al verles pasar tan amarrados del brazo, al o\u00edrles re\u00edr la risa extravagante, al verles en la nube baja de su inocencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No le importaba: el mundo era s\u00f3lo de ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Marina sigui\u00f3 bajando las escaleras.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro pelda\u00f1o m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Abajo le esperaba, vestido de novio, sudando como si estuviera atravesando el desierto, Juan de su alma, Juan Amor, Juan Maravillas que convert\u00eda la nada en oro, Juan ya casi esposo que la mantendr\u00eda, hasta que la muerte les separase, en un estado m\u00e1gico de cuento de hadas con final dichoso, sonri\u00e9ndole con su sonrisa ortop\u00e9dica, mir\u00e1ndola con los ojos ciegos de su no saber ver, con un coraz\u00f3n artificial que amaba sin amor, con un ramo de flores inocentes, con una promesa que ratificar\u00eda ante el cura notario en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ella, feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer m\u00e1s feliz del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer m\u00e1s feliz del mundo bajando por las escaleras de su portal hasta la calle, donde la esperaba una comitiva de chismosas, un coro de curiosas, una grillera inaplacable, y un amor de pega.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El vestido era radiante, extravagante, rococ\u00f3, escogido con un excelente mal gusto, impecable para que el vocer\u00edo creciera en intensidad cuando se asom\u00f3 por la puerta y se expuso a la luz de la cr\u00edtica. Mereci\u00f3 la pena la espera porque hubo comidilla para los mentideros en los siguientes a\u00f1os cada vez que hubiera que hablar de vestidos de novia.<\/p>\n\n\n\n<p>Subieron ambos al coche.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron a la Iglesia donde les esperaban familiares y conocidos que les bendijeron con parabienes y esperanzados buenos augurios.<\/p>\n\n\n\n<p>El cura se limit\u00f3 a leer el formulario y repiti\u00f3 sin entusiasmo lo que el texto ordenaba y deseaba a los contrayentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Se prometieron frases hechas, se besaron sonrientes, se creyeron eso de que a partir de ese momento todo ser\u00eda maravilloso, posaron disciplinantes para el fot\u00f3grafo y salieron a por un chaparr\u00f3n de arroz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro fue ben\u00e9volo con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez enfriados los sofocos del enamoramiento, les dio lo poco que pidieron.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida se tuvo que esforzar poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Para siempre, lelos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descend\u00eda por la escalera con paso firme. 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