{"id":2445,"date":"2021-09-17T12:34:08","date_gmt":"2021-09-17T12:34:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2445"},"modified":"2021-09-17T12:34:08","modified_gmt":"2021-09-17T12:34:08","slug":"las-mujeres-de-mi-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/las-mujeres-de-mi-vida\/","title":{"rendered":"Las mujeres de mi vida"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando vi por primera vez a Julia me produjo una mir\u00edada de pensamientos. En los cinco minutos siguientes hice un repaso exhaustivo a todo el cat\u00e1logo de escalofr\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Supe, sin dejar ning\u00fan resquicio a la duda, que aquella chica de cabello rojizo y ojos sorprendentemente azules, de brazos delgados y boca risue\u00f1a, ser\u00eda la mujer a la que acompa\u00f1ar\u00eda a lo largo de nuestra existencia, con la que compartir\u00eda todo lo que el destino nos tuviera reservado y con la que tendr\u00eda tres hijas: Elisa, Elisabeth y Elisenda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nombres los ten\u00eda decididos desde que era peque\u00f1o, pero a la madre no le hab\u00eda puesto rostro ni figura.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que alg\u00fan d\u00eda aparecer\u00eda y ser\u00eda tan evidente que era ella, que no necesitar\u00eda llevar un cartel luminoso indic\u00e1ndolo. Sab\u00eda que la reconocer\u00eda entre un mill\u00f3n y que ese ser\u00eda el comienzo del resto de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso rezaba, a veces desesperadamente, farfullando las palabras, para que se anticipara su aparici\u00f3n si era posible y si no trastocaba los planes del porvenir, porque eran tantos los proyectos en los que ocupaba plaza de Reina, y eran tantos los sue\u00f1os que la necesitaban para realizarse, que a veces la impaciencia venc\u00eda a su ant\u00f3nimo, y yo me hac\u00eda trampas, ingenuamente, y pretend\u00eda encontrarla en la primera chica simp\u00e1tica que me regalara una sonrisa o en cualquiera de las que iba conociendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve que esperar hasta el d\u00eda de gloria en que la encontr\u00e9 o nos encontramos en la parada del autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no ten\u00eda reloj, pero s\u00ed prisa. Cuando me pregunt\u00f3 la hora y se la dije, me cont\u00f3 en una confidencia de amigos de toda la vida que si no llegaba puntual a la cita perder\u00eda una oportunidad que necesitaba desesperadamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por aquel entonces ella hab\u00eda decidido que quer\u00eda ser pianista y recorrer el mundo llen\u00e1ndolo de conciertos espl\u00e9ndidos que dejar\u00edan el aire habitado por los ecos de los aplausos. Hasta me describi\u00f3 c\u00f3mo iba a ser el vestido del d\u00eda de su primer concierto importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo con naturalidad&nbsp;<em>si hubiera sabido que te iba a encontrar te hubiera tra\u00eddo el dise\u00f1o, es precioso, ya lo ver\u00e1s,<\/em>&nbsp;y yo, asombrado, no me asombr\u00e9 por lo que estaba diciendo, ni pens\u00e9 que estaba medio chiflada, porque en la imaginaci\u00f3n hab\u00eda tenido tantas conversaciones con ella que era l\u00f3gica la confianza, por eso atend\u00eda a la charla y al mismo tiempo me la imaginaba con las tres ni\u00f1as, me imaginaba con ella en la cama manteniendo largas conversaciones que terminaban al amanecer, me imaginaba con ella paseando much\u00edsimos a\u00f1os despu\u00e9s, usando una mano para agarrar la suya y la otra para apoyarme en el bast\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiero casarme contigo, le dije antes de que llegara el autob\u00fas, pero no le dio importancia y dijo \u201cya se ver\u00e1\u201d.<\/em>&nbsp;Seguimos charlando cuando se puso en marcha, ella de piano, yo de amor, y antes de que se terminaran las paradas concertamos una cita para seguir hablando.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo cambiar\u00e9 los pa\u00f1ales a las ni\u00f1as<\/em>, le grit\u00e9 cuando se baj\u00f3 y ella opin\u00f3&nbsp;<em>eso est\u00e1 muy bien<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas que estaban entre aquel milagroso y el que nos reunir\u00eda de nuevo tuvieron la mala voluntad de pasar m\u00e1s lentos que de costumbre. Mi pensamiento, tan fecundo y viajero otras veces, no encontr\u00f3 otro argumento para entretenerse que no fuera el de reiterar el nombre de Julia, ni fue capaz de ocuparse de otra idea distinta que la de recordar toda la conversaci\u00f3n y recrear en el aire de la imaginaci\u00f3n los ojos azulinos, el pelo de fuego, la voz serena, los labios provocadores&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La complicidad y la cercan\u00eda se instalaron en nosotros desde el mismo instante de su aparici\u00f3n. Yo hab\u00eda llegado unos minutos antes, sesenta, con la esperanza de que ella tambi\u00e9n llegara antes, pero no lo hizo hasta que unas campanas inexistentes sonaron, lentamente, doce veces.<\/p>\n\n\n\n<p>De lejos vi aproximarse una luz pre\u00f1ada de luz, un \u00c1ngel pelirrojo, ni orondo ni desnudo, y una sonrisa pregonando el esp\u00edritu que habitaba, y sigue habitando, a Julia de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s tuvimos muchas citas y en cada una de ellas su aparici\u00f3n fue igual: radiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos hasta agotarnos, hasta que todo lo que estaba dentro retenido lleg\u00f3 al otro, que siempre esperaba las palabras como man\u00e1, y que siempre escuchaba con la atenci\u00f3n intensa y el coraz\u00f3n receptivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1bamos de acuerdo en lo primordial. Bueno, me cost\u00f3 convencerla de que quer\u00eda tener tres hijas,&nbsp;<em>\u00bfy si nace un ni\u00f1o?<\/em>&nbsp;pregunt\u00f3,&nbsp;<em>no te preocupes, ahora hacen las operaciones de cambio de sexo desde reci\u00e9n nacidos<\/em>. Todas las risas consolidaban nuestra relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no quer\u00eda dejar su carrera, ni yo hubiera osado ped\u00edrselo ya que hablaba de ella con la intensidad de quien pone la vida en algo; quer\u00eda escuchar cerca de ella todos los aplausos que fuera consiguiendo, quer\u00eda compartir las tardes agotadoras de ensayos,&nbsp;<em>do re mi fa sol la si<\/em>, mezcladas convenientemente, teclas negras o blancas, bemoles, corcheas, adagios, sonatas, los dedos borrachos de notas, las manos fatigadas que yo masajear\u00eda con cari\u00f1o&#8230; quer\u00eda asistir cotidianamente a su crecimiento, a la magia de los sue\u00f1os que se cumplen.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi trabajo de oficial administrativo, ajust\u00e1ndonos mucho, pod\u00eda mantenernos a los dos. Ya ver\u00edamos qu\u00e9 pasar\u00eda cuando fu\u00e9ramos m\u00e1s. As\u00ed que iniciamos la vida en com\u00fan cuatro meses despu\u00e9s del encuentro en la parada del autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella desembarc\u00f3 en mi casa sus pocas cosas: el piano de pared, un cuadro incomprensible que la hab\u00eda llamado por su nombre en voz baja y la hab\u00eda obligado a comprarlo en Amsterdam, la foto amarillenta de la boda de sus abuelos, a los que no lleg\u00f3 a conocer, y la capacidad de dar amor de un modo imparable.<\/p>\n\n\n\n<p>Compartimos la vida y las tareas necesarias para vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente me hab\u00edan obligado desde peque\u00f1o a valerme por m\u00ed mismo, y soy capaz de guisar un conejo con punto de albahaca o fregar como ejercicio de meditaci\u00f3n en el que consigo convertirlo en un rito de iniciados.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese aspecto nunca hubo que marcar un calendario de esos que se usan para repartir las ingratitudes de la casa, esos que tienen los d\u00edas pares en rojo y los impares en azul<em>, hay m\u00e1s impares, canalla, ten\u00eda que haber escogido yo<\/em>, y las risas, claro, las risas siempre porque esa era una de las razones de la convivencia, s<em>i no estuviera contigo mejor que sola no estar\u00eda aqu\u00ed ahora mismo, mi canalla<\/em>, dec\u00eda,&nbsp;<em>el amor es ego\u00edsta, no hagas caso de quien te diga que el amor es irracional<\/em>&nbsp;<em>y que uno se enamora sin querer, no hagas caso, algo dentro de nosotros, que nos gobierna sabiamente y selecciona con cuidado y cari\u00f1o lo mejor, decide que se enamora del otro porque el otro es un&nbsp; mini-dios<\/em>, y yo, idealista, defend\u00eda una postura m\u00e1s espont\u00e1nea en el amor,&nbsp;<em>no, canalla de mi vida, que el amor es experto, y cuando nos equivocamos es porque nuestra cabeza interfiere en la decisi\u00f3n del amor y pretende imponer su voluntad sin escuchar la voz sabia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Elisa naci\u00f3 un veinticinco de marzo, de madrugada,&nbsp;<em>a las cuatro y doce, exactamente, por si le quieren hacer la carta natal<\/em>, como dijo la enfermera, y nos trajo un pan de amor debajo del brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda insistido hasta la pesadez para que me dejaran acompa\u00f1ar a Julia en el parto. Estuve con ella compartiendo la dilataci\u00f3n, viendo su sonrisa de sufrimiento cuando apretaban los dolores, oyendo las quejas te\u00f1idas de humor,&nbsp;<em>la pr\u00f3xima en un hipermercado<\/em>, dijo,&nbsp;<em>\u00bfhacerla en un hipermercado?, \u00bfCon tanta gente?<\/em>, brome\u00e9,&nbsp;<em>comprarla, canalla de mis sufrimientos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se la llevaron para la sala de partos me dieron un uniforme de ayudante sanitario, todo verde, y me vest\u00ed; no pude evitar la sonrisa al verme en un espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aguard\u00e9 en la sala de espera con mi disfraz hasta que me llamaron a trav\u00e9s del altavoz. Cuando entr\u00e9, Julia era otra. Estaba transformada. El sentido del humor se hab\u00eda retirado moment\u00e1neamente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Si se va a desmayar, desm\u00e1yese all\u00ed<\/em>, dijo la doctora sin mirarme, apuntando con el dedo hacia uno de los rincones.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ahora digo que sent\u00ed los dolores no es una met\u00e1fora, ni siquiera una frase hecha: es la verdad. Si hab\u00eda sentido empat\u00eda con ella al disfrutar, al escuchar los movimientos en sus adentros, ahora tambi\u00e9n padec\u00eda la misma zozobra del cuerpo que se rompe irremediablemente, y sent\u00eda los latidos dolorosos, la quemaz\u00f3n en el alma, los ri\u00f1ones martirizados, y el caos que no puede atender a tantas cosas a la vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Agarr\u00e9 su mano y aquello pareci\u00f3 un pulso, un combate, porque se aferraba con desesperaci\u00f3n, y mientras m\u00e1s me estrujaba la mano m\u00e1s apretaba yo, para transmitirle mi fuerza, ya que no pod\u00eda hacer otra cosa que no fuera repetir&nbsp;<em>te quiero<\/em>&nbsp;como se repiten las respiraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Cumpl\u00ed mi ofrecimiento de cambiar los pa\u00f1ales, que result\u00f3 m\u00e1s desagradable y m\u00e1s placentero de lo que sospechaba, y tuve el placer irrenunciable de darle biberones, la maravilla de atender at\u00f3nito a sus movimientos insospechados, el cielo de verla cada d\u00eda un mil\u00edmetro m\u00e1s grande, un poco m\u00e1s asentada, un mucho m\u00e1s viva, sus ininteligibles runrunes, la inauguraci\u00f3n de las miradas que parec\u00edan atentas, el milagro de sus primeras sonrisas, los bostezos descomunales, el prodigio siempre nuevo de gatear, sus primeros pasos como un ir y venir de borracho&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento desde la nada.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida en vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El cachorro dichoso cuya \u00fanica preocupaci\u00f3n consiste en cubrir sus necesidades b\u00e1sicas de disfrutar, ser feliz y ser querido.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Verla vivir era lo m\u00e1s grande, lo m\u00e1s impagable, lo m\u00e1s divino.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s, un doce de abril,&nbsp;<em>a las nueve y veinte, exactamente, por si le quieren hacer la carta natal<\/em>, naci\u00f3 Ana Elisabeth.<\/p>\n\n\n\n<p>Ced\u00ed en el nombre, gustosamente, porque Julia tambi\u00e9n hab\u00eda hecho sus planes y en ellos aparec\u00eda Ana, que fue y sigue siendo la f\u00e1brica de felicidad, la ni\u00f1a m\u00e1s cari\u00f1osa del mundo, la que todos deseamos tener para que nos produzca la baba de pap\u00e1 embobado.<\/p>\n\n\n\n<p>Julia compagina sus tareas de madre y sus conciertos espor\u00e1dicos, a los que no quiere renunciar; tambi\u00e9n da clases particulares para j\u00f3venes promesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos manteniendo las charlas largas en las que ahora participan, con voz y voto, Elisa y Ana Elisabeth.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida est\u00e1 siendo generosa con nosotros,&nbsp;<em>nosotras<\/em>, digo a veces por eso de estar rodeado de mujeres y mujercitas, y creo que parte de nuestra felicidad radica en que nuestro plan de vida no es complicado: lo elemental es grandioso, lo cotidiano es especial, cualquier tarea tiene su gracia, y si no, se le busca, y nuestro lema no es de mosqueteros: todo para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos esperando la llegada, muy en breve, de Elisenda, como ya nos ha confirmado la ecograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus hermanas hacen planes para la llegada. Est\u00e1n recortando trocitos de papel,&nbsp;<em>confituras<\/em>, dice Ana,&nbsp;<em>confeti,<\/em>&nbsp;le corrige Elisa, y han hecho una pancarta con un trozo de s\u00e1bana: BIENBENIDA ELISENDA.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya les he dicho que si m\u00e1s adelante vienen m\u00e1s hermanitos,&nbsp;<em>hermanitas<\/em>, corrigen ambas, vale, que si vienen m\u00e1s hermanitas cambien la segunda \u201cb\u201d por una \u201cv\u201d, por esta vez se va a dejar as\u00ed, no podemos quedarnos sin s\u00e1banas,&nbsp;<em>vale, pero no sabe leer, porque es muy peque\u00f1a y no se va a dar cuenta<\/em>, me hace ver Elisa. Me r\u00edo y me callo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me ha emocionado, y me ha producido una de esas l\u00e1grimas canallas, como las llama Julia, escucharle decir a la peque\u00f1a&nbsp;<em>yo le cambiar\u00e9 los pa\u00f1ales<\/em>. Supongo que se lo ha ense\u00f1ado uno de mis genes.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos preparados para recibirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una fiesta en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto quiere decir que habr\u00e1 m\u00e1s felicidad, m\u00e1s para compartir,&nbsp;<em>m\u00e1s trabajo<\/em>, dice Julia, s\u00ed, m\u00e1s trabajo, pero no importa: algo hay que hacer en la vida y ese trabajo a\u00f1adido se va a ver muy compensado con el placer de poder repetir todo el ciclo desde esa ratita que nacer\u00e1 hasta la mujer que acabar\u00e1 siendo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo, pap\u00e1<\/em>? me pregunta Ana. Estoy escribiendo unas reflexiones y unos recuerdos que se me han amontonado en la cabeza al pensar en la llegada de Elisenda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9<\/em>? Pues no s\u00e9 por qu\u00e9, o s\u00ed s\u00e9 por qu\u00e9, ser\u00e1 que los humanos somos as\u00ed, o ser\u00e1 que yo soy as\u00ed, para qu\u00e9 echarle la culpa a los dem\u00e1s. Soy padre. Alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1s madre, Ana, y entonces comprender\u00e1s y sentir\u00e1s un mont\u00f3n de cosas sobre las que no se puede teorizar, sobre las que se han escrito tratados anal\u00edticos bastante ciertos y poes\u00edas emocionadas, pero nadie te puede prestar sus sentimientos para sentir lo que s\u00f3lo uno o una puede sentir, as\u00ed que tendr\u00e1s que esperar hasta que te llegue el momento.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo va a ser Elisenda?&nbsp;<\/em>&nbsp;Pues no lo s\u00e9&#8230; Tampoco sab\u00edamos c\u00f3mo ibas a ser t\u00fa, pero te esperamos con toda la ilusi\u00f3n y no nos has decepcionado, ya ves&#8230; Elisenda ser\u00e1 como s\u00f3lo ella puede ser, y nosotros,&nbsp;<em>nosotras<\/em>, haremos todo lo necesario para ayudarla en su tarea de ser ella misma. Trataremos de educarla del mejor modo posible y colaboraremos para que se convierta en una mujer&nbsp;<em>humana<\/em>, alg\u00fan d\u00eda entender\u00e1s este matiz, y para que sea libre; sobre todo, que sea libre.<\/p>\n\n\n\n<p>Y te voy a decir otra cosa, peque\u00f1a, aunque ahora no lo entiendas. Aunque ahora se te queden las ideas bailando por la cabeza no te preocupes, se quedar\u00e1n agazapadas en alg\u00fan rinc\u00f3n, y en alg\u00fan momento de tu vida eclosionar\u00e1n y saldr\u00e1n a iluminar tu comprensi\u00f3n, vaya parrafada de pre\u00e1mbulo, no olvides esto que te dir\u00e9 ahora, la humanidad entera tiene que cambiar, estamos en un momento grandioso de cambio, pero el cambio del conjunto de la humanidad es la suma de los cambios individuales, as\u00ed que tenemos que colaborar cambiando cada uno de nosotros, aunque cambiar no significa ser otro sino ser uno mismo, primero cada persona, despu\u00e9s cada familia: as\u00ed llegaremos al cambio total.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu madre y yo hemos puesto mucho cuidado y mucha atenci\u00f3n en demostraros con el ejemplo que todos somos seres humanos, no hombres y mujeres en una divisi\u00f3n innecesaria, sino seres, sin clases ni distinciones ni separaciones, as\u00ed que no pienses que esto es una arenga, sino que es el legado m\u00e1s importante que te puedo transmitir: no te dejes cegar por lo que se hizo antes si t\u00fa no crees en ello, ten la valent\u00eda y la honestidad personal de romper todo aquello que consideres innecesario; s\u00e9 t\u00fa misma al precio que sea, y no dejes que nunca, nadie, se autoproclame superior a ti, no aceptes propuestas ni imposiciones ni leyes injustas; cu\u00eddate siempre, porque t\u00fa eres un ser especial para el resto del mundo y para ti misma; comparte lo que tu coraz\u00f3n quiera compartir; escribe tus propias filosof\u00edas y tu propias leyes y tu propia religi\u00f3n&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda seguir sugiri\u00e9ndote cosas, pero prefiero transmitirte la fe en que debes actuar por ti misma, en que tienes que ser t\u00fa misma, sin miedo, con amor&#8230; \u00bfComprendes lo que te quiero decir?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Algunas cosas s\u00ed y otras no.&nbsp;<\/em>No te preocupes, no le des mucha importancia ahora, ya ver\u00e1s c\u00f3mo ser\u00e1s una persona \u00edntegra y ver\u00e1s qu\u00e9 gran placer es mirarte al alma y estar en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha marchado a seguir jugando.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dura esta tarea, pienso, y de una responsabilidad que deber\u00eda intimidarnos. Con lo mal preparados que estamos para ser padres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan el mundo no se ha metido con ella y la vida la mantiene en su burbuja infantil, pero alg\u00fan d\u00eda empezar\u00e1 a escribir otra parte de su biograf\u00eda y deseo que haga bonita letra y renglones derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces pienso que me gustar\u00eda tener un hijo, y no s\u00e9 por qu\u00e9.&nbsp;<em>Cambio Elisenda por Elisendo,<\/em>&nbsp;grit\u00f3 Julia cuando se lo cont\u00e9, y llen\u00f3 la casa de carcajadas y el mundo de alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi relaci\u00f3n con mis hijas es excelente.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que las estoy educando en el amor a la igualdad, pero tambi\u00e9n me gustar\u00eda colaborar en la preparaci\u00f3n de la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de varones, que deber\u00e1 ser distinta.<\/p>\n\n\n\n<p>Me considero afortunado de asistir a este momento de la historia tan especial en el que se est\u00e1n rompiendo algunas tradiciones y se est\u00e1 iniciando, despu\u00e9s de una larga \u00e9poca de oscurantismo y secano sentimental, la relaci\u00f3n entre humanos, sean hijas, hermanos o esposas.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardar\u00e9 estos folios.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan d\u00eda los desempolvar\u00e9 para seguir anotando cosas, que espero sean agradables y sean capaces de superar mis actuales expectativas. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando vi por primera vez a Julia me produjo una mir\u00edada de pensamientos. En los cinco minutos siguientes hice un repaso exhaustivo a todo el cat\u00e1logo de escalofr\u00edos. Supe, sin dejar ning\u00fan resquicio a la duda, que aquella chica de cabello rojizo y ojos sorprendentemente azules, de brazos delgados y boca risue\u00f1a, ser\u00eda la mujer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2445","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2445"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2445\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2446,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2445\/revisions\/2446"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}