{"id":2443,"date":"2021-09-17T12:33:34","date_gmt":"2021-09-17T12:33:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2443"},"modified":"2021-09-17T12:33:34","modified_gmt":"2021-09-17T12:33:34","slug":"la-unica-vez-que-alguien-le-ha-ganado-una-partida-al-destino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/la-unica-vez-que-alguien-le-ha-ganado-una-partida-al-destino\/","title":{"rendered":"La \u00fanica vez que alguien le ha ganado una partida al destino"},"content":{"rendered":"\n<p>Siempre pens\u00f3 que hab\u00eda nacido destinado a fracasar.&nbsp; A veces se sentaba, retroced\u00eda con la mente en el tiempo, y no recordaba ni siquiera una vez en que se hubiera cumplido un proyecto o un deseo suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo le nac\u00eda muerto, incluso el que iba a ser su primer hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No dio frutos ese matrimonio de intereses, desprovisto de amor, sin la base s\u00f3lida que dan las ilusiones compartidas, sin el alimento diario de las miradas, las manos acariciadas y el deseo de lo mejor para el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se hab\u00eda refugiado en la bebida,&nbsp;<em>&#8220;\u00bfy qui\u00e9n no?&#8221;,<\/em>&nbsp;respond\u00eda cuando alguien se lo echaba en cara.&nbsp; Pero, a pesar de que el papel firmado en la iglesia era el fr\u00e1gil lazo que los un\u00eda, a pesar de que la m\u00e1s suave brisa o el m\u00e1s leve estornudo pod\u00edan tirar el castillo de naipes que era su matrimonio, le interesaba mantenerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que cuando ella propuso marcharse a pasar unos d\u00edas en casa de sus padres, no s\u00f3lo no puso pegas, sino que hasta la anim\u00f3, y trat\u00f3 de convencerla de que esa breve separaci\u00f3n ser\u00eda un buen refuerzo para su relaci\u00f3n.&nbsp; Curiosamente, las palabras que utilizaba no reflejaban su verdadero pensamiento de que unos d\u00edas sin ella le permitir\u00edan descansar de las discusiones diarias.&nbsp; Quiz\u00e1s unos d\u00edas sin odiar le relajar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Necesitaba esos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando volv\u00eda de acompa\u00f1arla a la estaci\u00f3n par\u00f3 en una tienda de otro barrio y le salv\u00f3 la tarde al tendero, que nunca hab\u00eda vendido tantas botellas juntas.&nbsp; Ten\u00eda que llenar el inexistente bar que deb\u00eda ocupar el espacio reservado en el mueble.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quer\u00eda hartarse de alcohol urgentemente. \u201c<em>Borracho se piensa mejor&#8221;<\/em>&nbsp;&#8221; era la frase que cre\u00f3 en un imposible momento de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se tumb\u00f3 sin respeto en el sof\u00e1, rodeado de botellas destaponadas para ganar tiempo en el servicio.&nbsp; Una sonrisa se form\u00f3 en su boca a causa del pensamiento que se le hab\u00eda colado en el cerebro:&nbsp;<em>&#8220;si me viera Mercedes&#8230;&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante un tiempo su mundo fue el techo.&nbsp; S\u00f3lo ve\u00eda eso y, a veces, unas botellas que no estaban muy quietas, y un vaso en su mano izquierda que no siempre se pon\u00eda debajo del chorro de bebida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Luego el techo se pint\u00f3 de negro y cay\u00f3 el tel\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se despert\u00f3 le cost\u00f3 trabajo asimilar d\u00f3nde estaba.&nbsp; Poco a poco los contornos se fueron estabilizando y las cosas se le hicieron conocidas: los muebles, la l\u00e1mpara, las botellas, el cuadro horrible que les regal\u00f3 alg\u00fan enemigo el d\u00eda de la boda, el muy antiguo papel pintado que tapaba las paredes&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Apenas pod\u00eda levantarse, y cuando lo hizo, como buen borracho, se llev\u00f3 las manos a las sienes.&nbsp; Le molestaba el cuello y la espalda, por la mala postura, pero de momento era m\u00e1s importante mantener la mente en su sitio para empezar a pensar.&nbsp; Y el resultado del primer esfuerzo fue decidir que ten\u00eda que mojarse la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambale\u00e1ndose atraves\u00f3 el pasillo, apoy\u00e1ndose en las paredes, hasta llegar a la \u00faltima puerta a la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Abri\u00f3 el grifo.&nbsp; Sinti\u00f3 el golpe fr\u00edo en la nuca y pens\u00f3, como siempre pensaba, que le estaba haciendo un agujero, que no ca\u00eda l\u00edquido sino que era una barra de hierro que le clavaban.&nbsp; Pero aguant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El momento de retirarse lo indicaba el primer pensamiento coherente, que le hac\u00eda ver que ya formaba parte del mundo consciente, de la vida diaria, del fracaso diario, de la mierda diaria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cerr\u00f3 el grifo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se atrevi\u00f3 a mirarse en el espejo.&nbsp; No formul\u00f3 ning\u00fan reproche ni hubo arrepentimientos.&nbsp; Mir\u00f3 el reloj.&nbsp; Las diez.&nbsp; Mir\u00f3 su barba.&nbsp; Las diez de la noche.&nbsp; Hab\u00eda pasado casi veinticuatro horas durmiendo.&nbsp; Comi\u00f3 desordenadamente un pl\u00e1tano y un trozo de pan duro.&nbsp; No encontr\u00f3 el abrelatas y se limit\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la opci\u00f3n: unas alubias fr\u00edas y las \u00faltimas galletas del paquete.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin querer lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que es mejor una borrachera de bar, que se disfruta m\u00e1s la bebida rodeado de esos desgraciados que se emborrachan tambi\u00e9n, rodeado de esos valientes que aceptan su fracaso en vez de luchar contra \u00e9l convirti\u00e9ndose en ocupados trabajadores, o en triunfadores incapaces de asumir lo que les estaba destinado a todos.&nbsp; Esos s\u00ed que eran unos cobardes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entr\u00f3 en el dormitorio.&nbsp; Por primera vez en tantos a\u00f1os se fij\u00f3 en la inmaculada limpieza de la habitaci\u00f3n, en los brillos, en las rayas perfectas de la colcha.&nbsp; Abri\u00f3 el armario.&nbsp; Escogi\u00f3 entre lo poco que hab\u00eda para escoger;&nbsp;<em>&#8220;\u00bfcu\u00e1ntos a\u00f1os hac\u00eda que no<\/em>&nbsp;<em>estrenaba un traje?&#8221;,<\/em>&nbsp;se pregunt\u00f3.&nbsp; Tir\u00f3 encima de la cama las prendas, y not\u00f3 que los colores peleaban entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recordaba que Mercedes, \u00a1otra vez Mercedes en el pensamiento!, le hab\u00eda dicho que no conjuntaban bien el traje azul marino con la camisa de cuadros, ni con los calcetines blancos, ni con los zapatos marrones.&nbsp; Pero a pesar de eso, o quiz\u00e1s precisamente por eso, por luchar contra sus consejos, se lo puso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus pies conoc\u00edan el camino mil veces andado.&nbsp; Pasos firmes y decididos al principio, pisando el suelo en los primeros bares; colgando en los siguientes, cuando el cuerpo ya empezaba a necesitar un taburete alto y una barra para los codos; al final, torcidos y cansados, el camino de regreso lo hac\u00edan a destiempo, arrastrados, sujetando como pod\u00edan el cuerpo tambaleante, conduciendo ellos los pasos.&nbsp; Y a veces, muchas veces, castigados con la salpicadura de alg\u00fan v\u00f3mito.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bebi\u00f3 con cierta moderaci\u00f3n.&nbsp; Quer\u00eda estar lo suficientemente sereno en la borrachera para disfrutarla.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando hab\u00eda alcanzado ese punto exacto en que uno es consciente de todo menos de que no es consciente, en que puede permitirse la sonrisa sin motivo, la expresi\u00f3n grosera casi siempre permitida y justificada, (\u00a1est\u00e1 borracho!), cuando uno canta mal y a gritos, cuando no le importa el d\u00eda, la hora, el ma\u00f1ana, se encontr\u00f3 a s\u00ed mismo observando a una rubia que estaba a su lado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parec\u00eda haber recibido un golpe de cordura de repente y pudo convencerse de que ella realmente estaba all\u00ed.&nbsp; Su mente hab\u00eda atravesado la etapa en que pens\u00f3 que era irreal, no una pesadilla sino todo lo contrario.&nbsp; Despu\u00e9s pens\u00f3 que pedir\u00eda tabaco y se marchar\u00eda, pero ella se sent\u00f3 a su lado, le sacaron una copa y empez\u00f3 a beber morbosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c9l la miraba descaradamente y ella, a trav\u00e9s del espejo.&nbsp; De esa forma sab\u00eda de la mirada profunda y absorta, de los ojos ebrios e incr\u00e9dulos, del examen que estaba pasando su cuerpo en la lascivia del deseo masculino, y sin mucho esfuerzo adivinaba los pensamientos que recorr\u00edan su cerebro y el papel que ella desempe\u00f1aba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c9l pod\u00eda ser, perfectamente, el t\u00edpico hombre mediocre que en algunos relatos pornogr\u00e1ficos, y en muchos sue\u00f1os calientes, es capaz, por una s\u00f3la vez en su vida, de ligarse a la mujer casi de ficci\u00f3n con la que se cruza por casualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba en ese momento abandonado por su conciencia y su verg\u00fcenza, y a su lado se encontraba el cuerpo perfecto.&nbsp;&nbsp;<em>&#8220;Nunca hab\u00eda hecho el amor con<\/em>&nbsp;<em>una t\u00eda tan buena&#8221;,<\/em>&nbsp;pens\u00f3, y tuvo que a\u00f1adir:&nbsp;<em>&#8220;ni con<\/em>&nbsp;<em>otra menos buena&#8230; ni con una mala.&nbsp; Solo con<\/em>&nbsp;<em>Mercedes&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>&#8220;Mi vida amorosa y conquistadora es una cuenta m\u00e1s en el rosario de mis desgracias&#8221;.<\/em>&nbsp; Al terminar el pensamiento le pareci\u00f3 ben\u00e9volo y lo enmend\u00f3 con otro m\u00e1s apropiado:&nbsp;<em>&#8220;Mi vida amorosa y conquistadora es un eslab\u00f3n m\u00e1s en la cadena de mis desgracias<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pens\u00f3 que deb\u00eda intentarlo, que nada perd\u00eda por iniciar una conversaci\u00f3n; que algunos amigos suyos hab\u00edan comenzado as\u00ed sus aventuras de cama.&nbsp; Y \u00e9l no iba a ser menos.&nbsp; \u00c9l quer\u00eda una historia para contar.&nbsp; Quer\u00eda un sue\u00f1o para recordar.&nbsp; Quer\u00eda un momento intenso e inmenso en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si ella se marchaba despu\u00e9s de insultarle y grabarle los dedos en la cara, \u00e9l cambiar\u00eda el final en su imaginaci\u00f3n por otro con muchas sonrisas, por unos ojos de mujer conquistada, por una s\u00faplica de su virilidad, y con esa mentira ser\u00eda feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero las palabras acudieron a su mente con una facilidad inusual.&nbsp; Se descubri\u00f3 una faceta de conquistador inexplorada por desconocida; las sonrisas de ella fueron en aumento; su voz, c\u00e1lida, serena y perfumada, ten\u00eda respuestas para sus preguntas y preguntas para sus respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue muy f\u00e1cil mentirla.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se describi\u00f3 plagado de triunfos, harto de fiestas sociales, experto en sexo, poeta&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No supo cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo se lo propuso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Ya te ha costado \u2013respondi\u00f3 ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su brazo izquierdo tom\u00f3 posesi\u00f3n de la cintura, breve, su mano averigu\u00f3 el tacto de las nalgas, duras, y la forma del vientre, liso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dijo que era mejor coger un taxi, que no estaba en condiciones de conducir el Porsche inventado y que no pod\u00edan ir al chalet,&nbsp;<em>&#8220;porque est\u00e1n haciendo unas mejoras y est\u00e1 lleno de pinturas y de trastos de obra&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fueron a la casa de \u00e9l, que para su salvaci\u00f3n se la adjudic\u00f3 a un amigo&nbsp;<em>&#8220;que se la hab\u00eda dejado&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A ella no le import\u00f3 el reciente desorden, ni la exposici\u00f3n de botellas abiertas por todos los muebles de la sala, ni que \u00e9l estuviera ya borracho perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le quit\u00f3 la chaqueta casi con amor materno.&nbsp; Le solt\u00f3 los botones de la camisa como a un ni\u00f1o.&nbsp; A medida que el pecho quedaba al descubierto su lengua fue probando los sabores de la piel.&nbsp; Sudaba ginebra por el cuello, whisky por los brazos, champ\u00e1n por la espada.&nbsp; Y en el pene, milagrosamente erecto, degust\u00f3 el c\u00f3ctel m\u00e1s insospechado.&nbsp; Su sabor, mezcla de todas las mezclas, emborrachaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nunca hubiera podido sospechar \u00e9l que una boca pudiera ser tan h\u00fameda, tan insaciable, tan \u00e1vida.&nbsp; Nunca imagin\u00f3 otra con m\u00e1s capacidad, ni una lengua m\u00e1s sabia.&nbsp; Nunca se hab\u00eda deslizado por humedades m\u00e1s mojadas, ni calores m\u00e1s c\u00e1lidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entraba en ese mundo destinado a los otros, entraba donde le estaba prohibida la entrada, entraba en el placer desconocido, entraba, sal\u00eda, entraba&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No pudo evitar la descarga.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Luego ella se tumb\u00f3 junto a \u00e9l, vestida como estaba.&nbsp; No era momento de discursos, sino de muda batalla.&nbsp; Eran nada m\u00e1s que dos cuerpos.&nbsp; No necesitaban frases de cari\u00f1o, ni promesas de amor eterno, ni mentiras falsas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Decidi\u00f3 devolverle el placer recibido.&nbsp; Le sali\u00f3 del fondo el agradecimiento a esa desconocida que le hab\u00eda dado tanto y le hab\u00eda pedido nada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue al encuentro con el grifo, con el golpe fr\u00edo en la nuca, con la barra de hierro que se clavaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Volvi\u00f3 m\u00e1s despierto que nunca y la encontr\u00f3 desnuda hasta el alma.&nbsp; Se sinti\u00f3 conquistador de nuevas tierras, descubridor de mundos ocultos, \u00fanico conocedor del secreto que guardaban las ropas de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ninguna vez fue tan hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llev\u00f3 la cuenta de los orgasmos que le proporcionaba; ella le gem\u00eda de placeres desconocidos, de sensaciones intensas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ya basta, por favor, ya basta&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s se qued\u00f3 dormido, saciado de tantas necesidades atrasadas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando abri\u00f3 los ojos y no la vio, pas\u00f3 del m\u00e1s dulce estado a la incertidumbre m\u00e1s mortal.&nbsp; \u00bfY si todo hab\u00eda sido un sue\u00f1o?&#8230; \u00bfy por qu\u00e9 ese sue\u00f1o, parecido a otros sue\u00f1os, le hab\u00eda dejado tan bien?&#8230; \u00bfy por qu\u00e9 este despertar le hab\u00eda sentado tan mal?&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Peg\u00f3 la nariz a la otra mitad de la almohada, baj\u00f3 rastreando por las s\u00e1banas, olfateando cada cent\u00edmetro, buscando el aroma que recordaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y lo encontr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El olor de ella saturaba la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, \u00bfpor qu\u00e9 se hab\u00eda ido?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se sent\u00f3.&nbsp; La cabeza empezaba a darle m\u00e1s pistas.&nbsp;\u00a1S\u00ed, claro!.&nbsp; Mir\u00f3 a su derecha.&nbsp; La mesilla exhib\u00eda otra prueba de su paso por la casa: un vaso largo manchado de pintalabios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella hab\u00eda estado all\u00ed, pero le volv\u00eda la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 se hab\u00eda ido?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se levant\u00f3.&nbsp; En el suelo descansaba una toalla ligeramente h\u00fameda que tambi\u00e9n ol\u00eda a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfY si estaba en el ba\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando iba a comprobarlo pas\u00f3 por delante del espejo de la c\u00f3moda y all\u00ed estaba, rectangular y blanca, la \u00faltima constancia de su realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sonri\u00f3.&nbsp; Su boca, desacostumbrada, inexperta en la mueca, cre\u00f3 la m\u00e1s perfecta expresi\u00f3n de alegr\u00eda interior.&nbsp; Y lleg\u00f3 a pensar que todo su pasado no importaba.&nbsp; Pens\u00f3 que por f\u00edn algo le hab\u00eda salido bien.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se permiti\u00f3 alargar el momento de dar la vuelta a la tarjeta para seguir disfrutando de esa sensaci\u00f3n desconocida que le llenaba; dej\u00f3 volar la imaginaci\u00f3n para adivinar el recado.&nbsp; Quiz\u00e1s le dir\u00eda cu\u00e1nto goz\u00f3 o cu\u00e1l era su tel\u00e9fono para que la llamara.&nbsp; Imagin\u00f3 la cara de sus amigos escuchando y c\u00f3mo \u00e9l les contaba:&nbsp;<em>&#8220;era&#8230; la hice&#8230; estaba&#8230;&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le tembl\u00f3 la mano al girarla, como a un enamorado al recibir la primera carta de su amada.&nbsp; De lejos s\u00f3lo ve\u00eda la letra hecha con deleite y tranquilidad, exacta, clara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de leerla su sonrisa se fue diluyendo, luego fue hielo, m\u00e1s tarde qued\u00f3 petrificada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qued\u00f3 confuso, aturdido, humillado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sinti\u00f3 miedo, pena, rabia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se vio en el espejo: all\u00ed hab\u00eda un hombre hundido, desnudo, rid\u00edculo, con los brazos colgando y las manos tensas y agarrotadas.&nbsp; Y en el pu\u00f1o una tarjeta que dec\u00eda con letras ya arrugadas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cGRACIAS\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa desconocida sensaci\u00f3n de estar en un escenario recibiendo, por primera vez, un premio, oyendo miles de aplausos, felicitaciones y gritos de \u00e1nimo le dej\u00f3 clavado al suelo durante el resto de la ma\u00f1ana. No le movieron ni el hambre ni el cansancio.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvo vi\u00e9ndose en el espejo, desnudo y feliz, orgulloso del \u00fanico trofeo conseguido en tantos a\u00f1os de vivir entre desdichas y desasosiegos.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de romperla, no vaya a ser que la vea Mercedes, pens\u00f3, dedic\u00f3 un minuto interminable a grabarla pormenorizada en su memoria de forma que cada curva, cada trazo y el punto de la \u201ci\u201d fueran aut\u00e9nticamente inolvidables e imborrables.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la imaginaci\u00f3n le puso un marco dorado, el mejor, y la coloc\u00f3 en la primera casilla de los recuerdos para tener siempre a mano ese oasis de felicidad, esa batalla ganada al destino, y poder usarla a partir de ma\u00f1ana, cuando volviera otra vez a la vida diaria, al fracaso diario, a la mierda diaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la sonrisa tenue que se le pint\u00f3 al leer la tarjeta no se le borr\u00f3 en el resto de su vida. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre pens\u00f3 que hab\u00eda nacido destinado a fracasar.&nbsp; A veces se sentaba, retroced\u00eda con la mente en el tiempo, y no recordaba ni siquiera una vez en que se hubiera cumplido un proyecto o un deseo suyo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo le nac\u00eda muerto, incluso el que iba a ser su primer hijo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No dio frutos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2443","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2443"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2444,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2443\/revisions\/2444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}