{"id":2439,"date":"2021-09-17T12:32:22","date_gmt":"2021-09-17T12:32:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2439"},"modified":"2021-09-17T12:32:22","modified_gmt":"2021-09-17T12:32:22","slug":"la-vida-a-veces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/la-vida-a-veces\/","title":{"rendered":"La vida, a veces"},"content":{"rendered":"\n<p>La boda fue sencilla.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S\u00f3lo acudieron los padres de Tom\u00e1s, su hermano, la t\u00eda Luisa con el t\u00edo Benito, Julia Col\u00f3n, que tal como bromeaba al hablar de s\u00ed misma&nbsp;<em>no se pierde ninguna boda, entierro, bautizo o comuni\u00f3n<\/em>, y un peque\u00f1o coro de viejecitas desocupadas. Los padres de Eli no acudieron a la boda porque estaban en contra de que se celebrara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando les dijo que Tom\u00e1s quer\u00eda pedir su mano, como era costumbre, le dejaron muy claro que aquel muchacho no le interesaba, y le echaron en cara que se hubiera fijado en \u00e9l habiendo tantos otros, que no ten\u00eda d\u00f3nde caerse muerto y no se le ve\u00edan pintas de que se fuera a espabilar, y le dijeron que ella no ten\u00eda necesidad de malvivir con aquel muchacho cuando no le iba a faltar de nada si se quedaba con ellos, y que mejor estar\u00eda soltera que casada con aquel harag\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Primero la sedujeron con caprichos que disfrutar\u00eda si cortaba la relaci\u00f3n; despu\u00e9s, la amenazaron con enviarla a un convento; al final, la castigaron sin salir y controlaron sus pasos, pero a pesar de todo ello, o precisamente por todo ello, no s\u00f3lo no desisti\u00f3 de seguir enamorada de aquel muchacho sino que cada d\u00eda le quer\u00eda un poco m\u00e1s, y cada d\u00eda dedicaba la mitad de sus horas a imaginarse casada con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para poder hacerlo tuvieron que esperar hasta el d\u00eda siguiente del que ella entr\u00f3 en &nbsp;su mayor\u00eda de edad, porque no quisieron hacerlo con la urgencia de un embarazo, ni quisieron escaparse del pueblo como fugitivos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las campanadas sonaron sin alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron a la iglesia andando, vestidos con ropa de calle.<\/p>\n\n\n\n<p>El cura les cas\u00f3 a desgana, cumpliendo el ritual de un modo mec\u00e1nico. A lo largo de la liturgia mir\u00f3 varias veces el reloj.<\/p>\n\n\n\n<p>Prometieron lo que les dijeron que ten\u00edan que prometer.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00edan que eso no era una garant\u00eda de felicidad, y que&nbsp;<em>hasta que la muerte os separe&nbsp;<\/em>a veces parece durar m\u00e1s que una eternidad, y que si el amor no se alimenta a diario se muere.<\/p>\n\n\n\n<p>Se besaron cuando el cura les dio autorizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Julia Col\u00f3n fue la \u00fanica que llor\u00f3. Era una aut\u00e9ntica profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Eli era una rom\u00e1ntica que hab\u00eda idealizado el amor. Le hab\u00eda puesto a Tom\u00e1s algunas cualidades que no ten\u00eda, y hab\u00eda logrado enga\u00f1arse con la mentira de que su amor era distinto de todos los dem\u00e1s, que ser\u00eda feliz haciendo feliz a su marido, que siempre iba a ser joven y siempre iba a estar igual de enamorada.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibieron la bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Te voy a querer siempre \u2013dijo \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Te prometo que te amar\u00e9 siempre \u2013dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Celebraron la boda con un peque\u00f1o \u00e1gape en casa de los padres de Tom\u00e1s. Medio kilo de gambas, dos platos de aceitunas, cosas de la matanza, y una docena de pasteles que enviaron del Ayuntamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Las alegr\u00edas estuvieron brevemente representadas y fueron discretas.<\/p>\n\n\n\n<p>Eli se esforzaba en tratar de contagiar su optimismo, con escaso \u00e9xito; propon\u00eda brindis por los presentes y los ausentes, y repet\u00eda insistentemente, como rez\u00e1ndolo para que fuera verdad,&nbsp;<em>para que seamos felices.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No habr\u00eda viaje de bodas, porque no ten\u00edan dinero. Consiguieron alquilar una casa en las afueras del pueblo, y la adecentaron del modo que mejor pudieron para que fuera habitable, pero carec\u00eda de los visillos bordados que hab\u00eda colgado mil veces con la imaginaci\u00f3n, y no ten\u00eda la cocina coqueta que ella deseaba, ni el sof\u00e1 con flores, pero ten\u00eda una cama que iba a estrenar esa misma noche, con s\u00e1banas de hilo y la colcha que le hizo su abuela; en la pared de su dormitorio hab\u00eda colgado un cuadro del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, su preferido, y unas cortinas bastas; hab\u00edan instalado un armario al que ya hab\u00edan trasladado la ropa de ambos, y luego estaba la ilusi\u00f3n llen\u00e1ndolo todo, los buenos deseos ti\u00f1\u00e9ndolo todo, el amor aromatiz\u00e1ndolo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s de las once de la noche se despidieron de los familiares y se dirigieron a su casa. \u00c9l cumpli\u00f3 el rito de entrarla en brazos, para tener suerte; la llev\u00f3 de un tir\u00f3n hasta la cama y pasaron su primera noche juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo 2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Veinte de Enero de mil novecientos cincuenta y cuatro.<\/p>\n\n\n\n<p>Eli le mira con dulzura.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera noche junto a \u00e9l ha sido tal como imaginaba.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de hoy cada ma\u00f1ana estar\u00e1 a su lado, y si se despierta antes que \u00e9l podr\u00e1 observarle con la mirada enamorada con que ahora le acaricia. Le ha destapado para verle mejor. Recorre su desnudez con las yemas de los dedos, con un cuidado exquisito para no despertarle. Le asombra el cuerpo masculino. A\u00fan no lo conoce en su totalidad, as\u00ed que lo mira despacio; antes de llegar a la siguiente porci\u00f3n deja grabada en su memoria c\u00f3mo era la anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, \u00e9l se despierta. Abre un ojo, pero no est\u00e1 seguro de seguir so\u00f1ando o haberse despertado, as\u00ed que lo vuelve a cerrar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfEst\u00e1s despierto?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Creo que s\u00ed \u2013susurra.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas, \u00bfllevas mucho tiempo despierta?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed. \u00bfVas a dormir m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No.<\/p>\n\n\n\n<p>Retoman el amor y se enzarzan en arrumacos, se prodigan esas palabras empalagosas que s\u00f3lo suenan bien entre enamorados, renuevan las promesas de amor eterno, y poco despu\u00e9s se incorporan a la nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pasan el primer a\u00f1o, en una nube que s\u00f3lo se ve herida por la incomprensi\u00f3n de los padres de Eli, con los que no se hablan, y la inestabilidad en el trabajo de Tom\u00e1s. Crece el desinter\u00e9s de algunos agricultores por la falta de rentabilidad de los campos, y las m\u00e1quinas usurpan el trabajo a los peones.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda se plantean si tendr\u00e1n que irse a otro lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes de cumplir su segundo aniversario meten en dos maletas lo poco que tienen y se montan en un tren que les llevar\u00e1 hasta Bilbao.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos parientes lejanos les han dicho que hay trabajo de sobra, que se gana dinero, que ser\u00e1n bienvenidos; se ofrece a buscarles una casita en un barrio que han empezado a construir los propios emigrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Les est\u00e1n esperando en la Estaci\u00f3n del Norte. Les reciben con alegr\u00eda y reiteran el ofrecimiento de ayudarles en todo. El camino hasta Mazustegui lo hacen andando, para economizar.&nbsp;<em>No est\u00e1 lejos<\/em>, repiten continuamente, pero tienen que andar casi una hora para llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa que les han conseguido,&nbsp;<em>provisional, en cuanto empec\u00e9is a trabajar buscaremos otra cosa<\/em>, es peor que la que dejaron en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera noche duermen en un colch\u00f3n en el suelo. Las s\u00e1banas son viejas, pero est\u00e1n limpias. El amor les calienta la noche de lluvias incansables.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la ma\u00f1ana se asean y salen juntos a buscar trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella empieza a trabajar en un bar ese mismo d\u00eda, fregando y sirviendo comidas. \u00c9l empezar\u00e1 el lunes de pe\u00f3n en una obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche duermen ilusionados. Parece que se va a enderezar la vida, pero no es cierto. No es del todo como esperaban. Las previsiones optimistas se aplazan. Pasan los primeros a\u00f1os y siguen sin cambiar de casa. Han tenido que coger algunos muebles de la basura.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios de trabajo son constantes, no pueden ahorrar y siguen viviendo en la misma casa llena de humedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque tampoco estaba en las previsiones, ha nacido Elisita, que les proporciona muchas satisfacciones. Y muchos gastos debido a una enfermedad que no terminan de resolver.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter de Tom\u00e1s se ha agriado, aunque el amor hacia Eli ha seguido creciendo. Ella es la alegr\u00eda personificada, la que le contagia de \u00e1nimos y le promete cada d\u00eda que a partir del d\u00eda siguiente las cosas van a ir bien, la que le consuela las l\u00e1grimas que muchas noches derrama con cuidado y en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>-Te quiero, Eli.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Yo te quiero m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No te estoy dando lo que te promet\u00ed. No tenemos nada.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Nos tenemos a nosotros, y tenemos a la ni\u00f1a. \u00bfPara qu\u00e9 queremos m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Mira d\u00f3nde vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; En un Palacio de pobres. Du\u00e9rmete que es muy tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s se agrav\u00f3 la tremenda enfermedad de Elisita, lo que les quit\u00f3 el poco \u00e1nimo que les quedaba. Eli tuvo que dejar los trabajos ocasionales para dedicarse a cuidarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s las manten\u00eda mal, con lo que pod\u00eda sacar de trabajos miserables. Cuando por fin encontr\u00f3 algo que parec\u00eda bueno, y llevaba un poco tiempo pensando en el fin de la fatalidad, dejaron de pagar en la empresa y sigui\u00f3 trabajando durante cuatro meses sin cobrar, por problemas que&nbsp;<em>se iban a resolver enseguida<\/em>, pero cerraron y se qued\u00f3 sin su dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces ya se hab\u00edan gastado la nada que guardaban y ten\u00edan deudas en la farmacia, en la tienda de ultramarinos, con los pocos amigos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En un momento de desesperaci\u00f3n escribieron a sus padres pidi\u00e9ndoles ayuda. Los de Tom\u00e1s no ten\u00edan ni para malvivir. Los de Eli contestaron con otra carta, en la que escrib\u00edan, con letras may\u00fasculas, NO ERES HIJA NUESTRA.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo 3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces comenz\u00f3 la parte m\u00e1s dura del declive.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacieron otras tres ni\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s s\u00f3lo encontraba trabajos ocasionales, para un d\u00eda y mal pagados. Las instituciones de caridad s\u00f3lo pod\u00edan cubrir una peque\u00f1a parte de los gastos. El destino se ti\u00f1\u00f3 de un negro irreductible. El futuro no se atrevi\u00f3 a prometer nada bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche en la que no consiguen hablar otra cosa que no sea una queja de las todas que se han dicho antes, en la que los silencios pesan y duelen, Eli se atreve a decir, como si fuera un pensamiento en voz alta que se le hubiera escapado a su des\u00e1nimo, que ya lo \u00fanico que le queda por hacer es&nbsp;<em>meterse a puta<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque parece que la idea ha nacido de la desesperaci\u00f3n, que es un grito de enojo, que es una frase hecha que s\u00f3lo expresa la rabia pero no va m\u00e1s all\u00e1, en realidad es una idea a la que ha dado muchas vueltas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha visto la \u00fanica ventaja: el dinero que les traer\u00eda, y lo que eso les iba a solucionar, y ha visto todos los inconvenientes. Ha sopesado lo que tendr\u00e1 que hacer con los hombres que le pagar\u00e1n. La primera vez que pens\u00f3 en ello acab\u00f3 vomitando.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a pensarlo porque no encontr\u00f3 otro remedio para la situaci\u00f3n que est\u00e1n viviendo. Quiere darles a sus hijas algo mejor de lo que est\u00e1n teniendo. Quiere que no le falten medicinas a Elisita, y que la atienda el mejor m\u00e9dico de Espa\u00f1a o del mundo. No quiere seguir oyendo las toses fatales, ni quiere verle esos ojos de tormento, ni o\u00edr que le diga de nuevo lo que le pidi\u00f3 cuando cumpli\u00f3 seis a\u00f1os:&nbsp;<em>d\u00e9jame morir, mam\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que cada vez que piensa en&nbsp;<em>meterse a puta<\/em>, como \u00fanico remedio que encuentra, y cada vez que piensa en dec\u00edrselo a Tom\u00e1s, a quien ama con locura, y cada vez que piensa qu\u00e9 pasar\u00e1 si sus hijas se enteran, c\u00f3mo va a ser capaz de seguir mir\u00e1ndolas a los ojos, cogi\u00e9ndolas en brazos, dici\u00e9ndolas&nbsp;<em>te quiero<\/em>&nbsp;con el alma manchada y la conciencia en otra parte, entra en el laberinto del que no sabe escapar, ya que todas las salidas le parecen malas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las circunstancias le empujan y parece que no puede hacer nada en contra de lo que un destino cruel ha previsto para ella. Para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s le grita que est\u00e1 loca, que no se le ocurra decirlo ni en broma, que \u00e9l saldr\u00e1 por la ma\u00f1ana, antes del amanecer, y remover\u00e1 el mundo hasta que aparezca un trabajo digno, que har\u00e1 lo que haga falta para encontrar algo, y si no lo consigue har\u00e1 lo que haga falta, lo que haga falta, te repito, pero t\u00fa no vas a hacer eso y a nuestras hijas no les va a faltar de nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Grita por primera vez en su vida una blasfemia, y luego hace el juramento de que nunca volver\u00e1n a estar tan mal como est\u00e1n, que nunca les faltar\u00e1 de nada, dice de nuevo, que har\u00e1 lo que haga falta, dice otra vez, pero no volver\u00e1n a vivir en esa indecencia de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Acalla a besos y abrazos el momento en que ella le quiere decir que lo har\u00e1 por ellos, que nunca dejar\u00e1 de quererle, que cuando est\u00e9 con los hombres dejar\u00e1 que usen su cuerpo pero nunca su cari\u00f1o, nunca caricias, nunca un beso, nunca nada de lo que no sea lo m\u00ednimo imprescindible; nunca compartir\u00e1 lo que es solamente de ellos. El amor es s\u00f3lo para ellos, quiere decir, pero \u00e9l la envuelve en sus brazos, la arropa con su cuerpo vencido, saca de la nada una fuerza y una decisi\u00f3n que le transmiten confianza en que todo se va arreglar y no tendr\u00e1 que ejercer ese oficio de mierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se duermen abrazados.<\/p>\n\n\n\n<p>Comparten un sue\u00f1o en el que la vida se esmera con ellos, el destino repara todo lo que les ha hecho y se compromete a solucionar los desperfectos causados, la felicidad se muestra contenta por haberles recuperado, el sol les dedica sus m\u00e1s ardientes caricias, las flores les sonr\u00eden a su paso. L\u00e1stima que sea s\u00f3lo un sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s se despierta antes de que amanezca.<\/p>\n\n\n\n<p>Le deja un beso en la boca. Ella le sonr\u00ede y le desea buena suerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Besa a las ni\u00f1as una a una. Se entretiene en fijarse en sus cuerpos quietos. Las mira con unos ojos que piden disculpas.<\/p>\n\n\n\n<p>A las diez de la noche regresa derrotado, la moral rendida, los proyectos rotos, pero saca de la nada una sonrisa falsa con la que pretende animarles y animarse. No hubo suerte. Nada de nada. Promete que el d\u00eda siguiente&nbsp;<em>ser\u00e1 el gran d\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no lo es.<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas siguientes tampoco son&nbsp;<em>el gran d\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Eli le asegura que la decisi\u00f3n est\u00e1 tomada y es irrevocable. \u00c9l deber\u00e1 quedarse en casa al cuidado de las ni\u00f1as y ella comenzar\u00e1 a trabajar en la calle Las Cortes, donde pasear\u00e1 las aceras ofreci\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s llora durante toda la noche. Es un llanto que rompe el alma de Eli, pero no ablanda su decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante todo el d\u00eda no se hablan. Tom\u00e1s sigue llorando, sufriendo su sentimiento de fracaso. A media tarde Eli coge la bolsa en la que ha metido un vestido que ha acortado hasta hacerlo provocador. Besa a sus hijas minti\u00e9ndoles que regresar\u00e1 pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de salir se para frente a Tom\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si te marchas, me suicidar\u00e9 \u2013dice \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No puedes hacerlo: tienes que cuidar a las ni\u00f1as. Te quiero -dice mientras le besa en la mejilla- no olvides que te quiero. Har\u00e9 esto porque te quiero. Pensar\u00e9 en ti todo el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sale a la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Su coraz\u00f3n destila un llanto hu\u00e9rfano que no tiene quien le consuele.<\/p>\n\n\n\n<p>Por dentro se muere.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigue caminando con el pensamiento desocupado. Sabe que si vuelve a pensar en lo que est\u00e1 a punto de hacer se volver\u00e1 a casa, se abrazar\u00e1 a todos, y luego se arrepentir\u00e1 el resto de su vida. Tambi\u00e9n sabe que se arrepentir\u00e1 de lo que va a hacer, pero tiene que hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede evitar que le ataquen algunas im\u00e1genes a traici\u00f3n. Su madre se presenta rega\u00f1\u00e1ndola, ya te lo hab\u00eda dicho, ves, me ten\u00edas que haber hecho caso, su padre la mira de arriba abajo y la maldice, su suegra llora, sus amigas la critican, aparecen escenas del d\u00eda de su boda pero son del color del luto, un cura le promete el fuego eterno, una estrella le compadece, una desconocida le escupe\u2026 la imagen de ella misma es la \u00fanica que le abraza, le promete cuidarla, la acepta como es y se compromete a estar a su lado pase lo que pase, para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez el llanto se manifiesta abiertamente, y algunas personas se giran al cruzarse con una mujer que solloza sin esconderlo, sin consuelo, sin fin\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Llega a la calle de Las Cortes, entra en El Gato Negro, el bar de alterne de m\u00e1s categor\u00eda, se cambia de ropa, se pone el disfraz de la puta que nunca va a ser, se implanta una sonrisa, cambia a Eli por Paqui, que le suena bien, y antes de cinco minutos ya est\u00e1 subiendo las escaleras que le llevan a una pensi\u00f3n, seguida por su primer cliente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando \u00e9ste le pregunta el motivo de las l\u00e1grimas dice que es una conjuntivitis que no se termina de curar, y que el humo del local le afecta mucho; pone una sonrisa en la que esconde los nervios, el miedo, las ganas de salir corriendo, las oraciones, el sufrimiento que le produce tener que entregarse al hombre que ha contratado su cuerpo, que le est\u00e1 urgiendo a que se desnude mientras ella trata de recomponerse y de alargar el momento; se est\u00e1 desmoronado. Se hab\u00eda mentalizado, se hab\u00eda desnudado con la imaginaci\u00f3n muchas veces para conseguir una naturalidad que es imposible; inocentemente le pide permiso para apagar la luz y el dice que quiere verla bien, que para estar a oscuras se queda con su mujer. Le toca los pechos por encima del vestido y ella salta hacia atr\u00e1s instintivamente. \u00c9l se pone serio. Le recuerda que le ha pagado y que puede hacer con ella lo que quiera, y para que le quede claro le mete la mano por debajo del vestido y la manosea torpemente. Esta vez no se molesta en echarle la culpa a la conjuntivitis por las nuevas l\u00e1grimas, que se desparraman sin orden por su cara, y se desnuda en medio de una abundancia de sentimientos que se desbordan dolorosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras \u00e9l la recrimina por el poco inter\u00e9s que est\u00e1 poniendo, ella, en la ausencia, se dedica a rememorar sin poder evitarlo la primera vez que hizo el amor con Tom\u00e1s, y piensa en \u00e9l, en ella, en la inexperiencia con que afrontaron aquel momento&#8230; echa en falta la ilusi\u00f3n que puso en aquella vez, y aunque el cliente le vuelve a insistir en que sea cari\u00f1osa, y le ordena que le bese, ella no lo hace. Besos, nunca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo 4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la noche es un trapicheo, un subir y bajar continuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sorprende de las cosas que le piden los hombres, pero lo acepta todo menos besar y entregar su cari\u00f1o, como prometi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los que se acercan a negociar con ella llega un poco bebido. Los ojos le brillan de un modo artificial. La mira de arriba abajo. Se pasea por su cuerpo, al que quita la ropa; se la imagina desnuda y realizando todas sus perversiones. Es una mirada que ataca la dignidad, que la menosprecia hasta el escal\u00f3n de objeto, de animal, de agujero h\u00famedo&#8230; La mira sin hablar; ella le sonr\u00ede al principio pero la situaci\u00f3n se hace insostenible, doliente; lee los ojos y se da cuenta de que lo que para ella es importante, su decencia, su verg\u00fcenza, su honradez, su amor de madre y esposa, para \u00e9l es nada: no le importa.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un poco de dinero la puede someter. Con un poco de dinero la obligar\u00eda a rendirse y esclavizarse; acceder\u00eda a su pudor y lo destrozar\u00eda sin respeto; entrar\u00eda en el cuerpo secreto que reserv\u00f3 para Tom\u00e1s, sobar\u00eda sus pechos; con un poco de dinero ella le pertenecer\u00eda durante unos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se va, pero la deja trastornada.<\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00eda estar inmunizada pero est\u00e1 comprobando que es m\u00e1s duro de lo que supuso.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, se ha prometido no permitir que nada le afecte. Al final de la jornada se dar\u00e1 una ducha que la purificar\u00e1, y borrar\u00e1 de su memoria hasta la \u00faltima palabra y la cara de cada hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llega a su casa, son las cinco de la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha cogido un taxi porque a esas horas le da miedo andar sola por la calle y ha ganado bastante dinero como para permit\u00edrselo. Un dinero f\u00e1cil muy dif\u00edcil de ganar. Le pide al taxista que no la lleve hasta el mismo barrio porque quiere evitar que la vea alg\u00fan conocido, as\u00ed que se baja un poco antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Camina r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiere y teme llegar a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe que Tom\u00e1s estar\u00e1 despierto, pero no teme los reproches, sino hallarle con los ojos rojos, el llanto agotado, el alma desgarrada, la cara afligida con la mueca petrificada por una seriedad adusta y reconcomido por el pesar inconsolable de sentirse fracasado.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed le encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l calla todas las preguntas que se ha hecho; calla el mon\u00f3logo monotem\u00e1tico que se ha desarrollado en su interior durante tantas horas. No dice nada de c\u00f3mo se ha martirizado imagin\u00e1ndola con tantos hombres, desnud\u00e1ndose para ellos, que la habr\u00e1n profanado, el mejor ser humano, inmejorable esposa, insuperable madre, capaz de ese sacrificio, y s\u00f3lo se habr\u00e1n vaciado en ella impunemente, en un desahogo de urgencia, y donde antes s\u00f3lo hubo pureza y amor, ahora habr\u00e1n dejado una marca imborrable.<\/p>\n\n\n\n<p>Se le escapa una l\u00e1grima mientras la mira en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella cree que es mejor no hablar, para no hacerle m\u00e1s da\u00f1o, as\u00ed que se limita a decirle&nbsp;<em>te quiero&nbsp;<\/em>cuando se mete en la cama.&nbsp;<em>No lo olvides<\/em>&nbsp;<em>nunca<\/em>, a\u00f1ade un minuto despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Con eso le rompe los frenos; la abraza y la besa con fuerza, con pasi\u00f3n, con amor, con angustia, con miedo, padeciendo un balanceo descontrolado de sentimientos en el que se alternan los opuestos con la misma intensidad.&nbsp;<em>Te amo<\/em>, dice una y otra vez,&nbsp;<em>te amo, te amo, no puedo vivir sin ti\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo el agotamiento consigue poner fin a ese vivirse con pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s las toses de Elisita les despiertan.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s, para no quedarse a solas con ella y tener que hablar de lo que ha pasado, se empuja a la calle con la fe desconcertada; sabe que tiene que encontrar un trabajo para evitar que sea Eli quien lo haga, pero no tiene esperanza en nada ni en nadie. Nunca va a hacer&nbsp;<em>lo que haga falta<\/em>, como grit\u00f3, porque su conciencia es demasiado honrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 tan ofuscado que se le olvida volver a casa para comer. Deambula perdido en su propio mundo perdido. Es un fantasma confundido que no sabe hacia d\u00f3nde encaminar el siguiente paso.<\/p>\n\n\n\n<p>A media tarde toma conciencia de que no ha conseguido un trabajo y se ratifica en la seguridad en que nunca lo va a conseguir. Piensa que es el momento en que debe volver a casa para hacerse cargo de las ni\u00f1as, y por lo tanto el momento, y se le rompe el alma, en que Eli se ir\u00e1 a trabajar. En medio de su desesperaci\u00f3n se entretiene en cambiar en su pensamiento&nbsp;<em>trabajar<\/em>&nbsp;por&nbsp;<em>venderse<\/em>.&nbsp;<em>Alquilarse<\/em>, piensa despu\u00e9s, para intentar consolarse, pero no lo consigue.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llega a casa Eli est\u00e1 preparada para salir. Le recuerda que le tiene que dar el jarabe a Elisita cada tres horas, y le pide que vigile a la peque\u00f1a, que tiene un poco de fiebre, y que le haga hablar a In\u00e9s, que est\u00e1 un poco taciturna porque la noche anterior no estuvo con ella para contarle el cuento que inventa cada noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Se despide de los cinco desde la puerta. No tiene el valor de volver a mentir que regresar\u00e1 pronto.&nbsp;<em>Os quiero mucho<\/em>, dice, y lo rubrica con un beso que pone en la palma de la mano y esparce por la casa con un soplido.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino vuelve a ser una repetici\u00f3n del mismo desconcierto y desconsuelo del d\u00eda anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s no puede ocultar su abatimiento, y son sus hijas quienes le abrazan y tratan de consolarle.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo 5&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas que siguen son una repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s se hunde cada vez m\u00e1s en una depresi\u00f3n de la que no sabe sacarse. Su estado es de un pesimismo casi cr\u00f3nico. La luz no le penetra, la esperanza dimiti\u00f3 hace tiempo, Dios est\u00e1 maldito y desterrado de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche especialmente dif\u00edcil, a eso de la una, se levanta de la cama y viste a las ni\u00f1as. Mete a las dos peque\u00f1as en el cochecito y a las otras dos las hace andar hasta llegar a la calle Las Cortes. Escondido tras una esquina busca a Eli con la vista nublada. El coraz\u00f3n supera el m\u00e1ximo ritmo razonable. El dolor le obliga a mirar mientras la raz\u00f3n trata de arrancarle de all\u00ed. Las ni\u00f1as le preguntan&nbsp;<em>qu\u00e9 est\u00e1 pasando, pap\u00e1<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Llora, grita por dentro al verla hablando, sonriente, con un hombre; se convulsiona y cae al suelo padeciendo los retortijones de su esp\u00edritu que se despedaza. Llora su desdicha inconsolable. Lloran sus hijas. La gente se arremolina a su alrededor<em>. Usted est\u00e1 loco, \u00bfqu\u00e9 hace a estas horas en este sitio con las ni\u00f1as?<\/em>&nbsp;El esc\u00e1ndalo atrae tambi\u00e9n a Eli, que se destroza al verles, que chilla como si le arrancaran el alma, que se abraza a sus hijas con la agon\u00eda de la vida que se le est\u00e1 yendo en cada respiraci\u00f3n, en cada gota de llanto, y enloquece sin saber qui\u00e9n es ni d\u00f3nde est\u00e1 ni por qu\u00e9 la vida tiene la crueldad de ensa\u00f1arse con ellos. As\u00ed que aunque la gente trata de levantarla, ella permanece en el suelo aferrada a Tom\u00e1s, a las ni\u00f1as, lo que es su vida, lo que m\u00e1s quiere, por los que est\u00e1&nbsp;<em>metida a puta<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo 6&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un taxi les lleva a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, una calma incierta se ha ido expandiendo por la casa. Las ni\u00f1as duermen, inquietas, menos Elisita que tose sin parar a pesar de la doble raci\u00f3n de jarabe. La han acostado entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay tanto por decir que s\u00f3lo puede decirlo el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>El amanecer entra despacio por la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sorprende del revoltijo de emociones que pululan por el aire acongojado. La casa es un calvario que huele amargo. Pena y pena. Trata de alentarles con rayitos de luz pero no lo consigue.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 vamos a hacer, Eli?<\/p>\n\n\n\n<p>No lo sabe. Est\u00e1 pendiente de encontrar una explicaci\u00f3n para cuando sus hijas pregunten por lo que pas\u00f3 la noche anterior. No sabe a qu\u00e9 palabras encargarle tan delicado asunto, ni qu\u00e9 hacer. Decide que lo primero es reinstalar la normalidad en la casa. Con el dinero que ha conseguido podr\u00e1n ir tirando una temporadita.<\/p>\n\n\n\n<p>Eli plantea regresar al pueblo. Dice de ir a casa de sus padres y arrodillarse ante ellos, y rogar su perd\u00f3n y su ayuda, pero arrepentirse de haberse casado con \u00e9l, nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfA pesar de la pobre vida que te doy?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No me arrepiento.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfA pesar de lo que has tenido que hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No me arrepiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s decide que no le permitir\u00e1 pasar por ese trance. Primero ir\u00e1 solo y cuando tenga algo resuelto volver\u00e1 a buscarlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cap\u00edtulo 7&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una semana despu\u00e9s se presenta en casa sin previo aviso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el Tom\u00e1s radiante que ella conoci\u00f3 un d\u00eda muy lejano.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonr\u00ede y derrocha besos.<\/p>\n\n\n\n<p>Trae cinco paquetes envueltos con papel de regalo, y la mejor de las noticias: ha encontrado un trabajo seguro, una casa decente con tres habitaciones y un peque\u00f1o huerto. Trae una carta firmada por los padres de Eli, con algunas letras emborronadas por l\u00e1grimas, en la que le piden perd\u00f3n, un perd\u00f3n grande para que puedan seguir viviendo, el ruego de poder abrazarla, el deseo de poder entregar su cari\u00f1o inexperto a las nietas, el ofrecimiento de su amor sin condiciones, ese amor que ha necesitado que no estuviera ella para darse cuenta de cu\u00e1nto y c\u00f3mo la quer\u00edan\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Elisita, milagrosamente, se cur\u00f3 con el aire brillante del pueblo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La boda fue sencilla. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S\u00f3lo acudieron los padres de Tom\u00e1s, su hermano, la t\u00eda Luisa con el t\u00edo Benito, Julia Col\u00f3n, que tal como bromeaba al hablar de s\u00ed misma&nbsp;no se pierde ninguna boda, entierro, bautizo o comuni\u00f3n, y un peque\u00f1o coro de viejecitas desocupadas. 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