{"id":2429,"date":"2021-09-17T12:30:07","date_gmt":"2021-09-17T12:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2429"},"modified":"2021-09-17T12:30:07","modified_gmt":"2021-09-17T12:30:07","slug":"katy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/katy\/","title":{"rendered":"Katy"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando acerqu\u00e9 las pinzas a mis cejas, no me temblaba s\u00f3lo la mano: me temblaban los cimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La fuerza de la tradici\u00f3n quer\u00eda impedir que se consumara el acto. Miles de a\u00f1os de falta de costumbre se un\u00edan para disuadirme.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me recordaban (gracias, pero no ten\u00edan que molestarse) que yo era un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo visto no me oyeron todas las veces que repet\u00ed en voz alta y con pensamientos a todo pulm\u00f3n que SOY MUJER, SOY MUJER, SOY MUJER, SOY MUJER&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No s\u00e9 qu\u00e9 parte de mi cuerpo no aceptaba la realidad. No s\u00e9 qui\u00e9n iba con quejas al cerebro y le susurraba, le insinuaba, le deslizaba al o\u00eddo pensamientos nacidos fuera para que los aceptara como suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era mi cerebro quien quer\u00eda impedirme, a veces, que yo fuera yo. Era el mismo cerebro comprensivo, madre y compa\u00f1ero, que en otras ocasiones se sentaba frente a m\u00ed y me escuchaba, me daba \u00e1nimos y ayuda convirtiendo mis palabras en femenino: antes nervioso, ahora nerviosa; antes contento, ahora contenta. Era el mismo, consciente del l\u00edo en que le hab\u00eda metido pero convencido de su condici\u00f3n de mujer a pesar de la envoltura masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pinza, decidida, atrap\u00f3 un pelo y sin vacilaci\u00f3n, con su presa entre las garras, sin intenci\u00f3n de soltarla, sigui\u00f3 a la mano en el tir\u00f3n fuerte, casi rabioso. Repiti\u00f3 el trabajo con los errores y aciertos que yo le indicaba. No estuve nerviosa en ning\u00fan momento. Una profesionalidad desconocida, una ciencia innata, seleccionaba los que deb\u00edan desaparecer. El arco iba tomando forma, iba siendo el sue\u00f1o, la imaginaci\u00f3n y el deseo realizados.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi cara era otra cara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Extend\u00ed el maquillaje prestando atenci\u00f3n a la uniformidad del color. El perfilador realz\u00f3, en negro, mis ojos, que a partir de ese momento eran ojos de mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Usaba la esponjita, el difuminador, los pinceles, como si no hubiera hecho otra cosa en mi vida m\u00e1s que eso. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo despu\u00e9s el espejo me devolvi\u00f3, ya tangible, una imagen mil veces deseada. Hac\u00eda las pruebas que se me ocurr\u00edan para confirmar que era yo quien se asomaba&nbsp; a \u00e9l. Como desde fuera no me pod\u00eda ver y ante el disparatado temor de que me enga\u00f1ara, prob\u00e9 a verme en otro y en otro y en otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En todos me acariciaba con la mano la nariz, un p\u00f3mulo. Quer\u00eda ver mi cara y mi mano, inconfundible, juntos en el espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Radiante, pens\u00e9 que la mejor forma de comprobarlo ser\u00eda vestirme de mujer y salir a la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y as\u00ed lo hice.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los piropos groseros, las cabezas que se volv\u00edan, las proposiciones obscenas, las miradas de envidia de otras mujeres, me confirmaban mi perfecta fisonom\u00eda femenina.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y es que la pintura, el maquillaje, la ropa, el relleno y la tenue obscuridad, todo ello mezclado con los ojos imaginativos y ansiosos de los hombres, enga\u00f1aban, incluso sin su permiso, a cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa fue mi primera noche triunfal en mi nueva condici\u00f3n. Si bien por fuera era una aut\u00e9ntica mujer (no voy a caer en el chiste f\u00e1cil de la cosita que me sobra), por dentro todav\u00eda perd\u00eda alg\u00fan combate.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A\u00fan no se aceptaban todos los concordatos firmados a la sombra serena de la meditaci\u00f3n. Todav\u00eda quedaban ideas que chocaban con las murallas que levantan los siglos de tradici\u00f3n, y no lograba atravesarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con un poco de buena voluntad de m\u00ed hacia m\u00ed, con infinita paciencia, haciendo un derroche de amor hacia esa persona que se estaba desarrollando en mi interior, consegu\u00eda que se aceptaran cosas por las que mi conciencia me llamaba pervertido y me amenazaba con abandonarme.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando s\u00f3lo es un deseo el que tiene que luchar contra el cuerpo, la gente y hasta la familia; cuando s\u00f3lo tienes junto a ti tus propias dudas y una peque\u00f1a idea de lo que crees que eres, pero sin un certificado lleno de sellos, firmas, garant\u00edas y parabienes; cuando crees que eres t\u00fa la equivocada y no la naturaleza al ponerte cuerpo de hombre, entonces todo es muy dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me seguir\u00e9 preparando para consumir un futuro lleno de explicaciones y desenredos, ensayar\u00e9 c\u00f3mo cruzar las piernas al sentarme, el gesto al verme horrible todas las ma\u00f1anas, y me obligar\u00e9 a ensayar c\u00f3mo pedir entrada de se\u00f1orita en el baile, y usar, sin equivocarme, el lavabo de se\u00f1oras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde aquel primer d\u00eda que me di cuenta hasta hoy han pasado muchas cosas, incluida la muerte del anterior inquilino de este cuerpo al que lleg\u00f3 a vivir esta chica tan maravillosa que os quiere&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Katy <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando acerqu\u00e9 las pinzas a mis cejas, no me temblaba s\u00f3lo la mano: me temblaban los cimientos. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La fuerza de la tradici\u00f3n quer\u00eda impedir que se consumara el acto. 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