{"id":2414,"date":"2021-09-17T12:26:56","date_gmt":"2021-09-17T12:26:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2414"},"modified":"2021-09-17T12:26:56","modified_gmt":"2021-09-17T12:26:56","slug":"enrique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/enrique\/","title":{"rendered":"Enrique"},"content":{"rendered":"\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enrique era, en ese momento, el resultado de una decisi\u00f3n pendiente de tomar. Negaba la realidad para no tener que enfrentarse a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se hab\u00eda acostumbrado a su malhumor permanente y a escuchar maldiciones que sal\u00edan de su boca pero que nunca antes hab\u00eda escuchado. Durante esa \u00e9poca, ning\u00fan espejo podr\u00eda decir que le vio sonre\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Evitaba contestar el tel\u00e9fono. Descolgaba, por si era una urgencia, pero si el saludo no era angustioso o si no despertaba su curiosidad en los primeros segundos, colgaba de golpe.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus amigos se acostumbraron a no pensar en \u00e9l. Hab\u00eda prometido avisarles, si se mor\u00eda, para informar del d\u00eda y la hora del entierro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entreten\u00eda los minutos largos, las horas que val\u00edan por mil, los varios siglos que duran algunos d\u00edas, en comenzar montones de cosas que abandonaba r\u00e1pidamente para comenzar y abandonar otras, queriendo evitar la p\u00e9rdida de un tiempo que, en realidad, le sobraba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se pintaba la mueca amarga al despertar y no la deshac\u00eda hasta quedarse dormido, y so\u00f1aba cosas hostiles para poder retomar el car\u00e1cter de la vigilia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero as\u00ed era \u00e9l en esos d\u00edas: protest\u00f3n, quejicoso, insoportable&#8230; parec\u00eda hecho de una pasta que sali\u00f3 amarga y las circunstancias hab\u00edan ranciado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Contrario a todo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Opuesto por principios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Refugiado en la autocompasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lloraba sin sentimientos ni l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un d\u00eda, el tel\u00e9fono le dijo la verdad: \u201cCobarde\u201d. Luego hubo un \u201cclic\u201d. Despu\u00e9s, un pitido interminable.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfQui\u00e9n era el hijo de puta que le llamaba cobarde? \u00a1Desgraciado! \u00bfCabr\u00f3n! \u00a1D\u00edmelo a la cara! \u00a1T\u00fa s\u00ed que eres cobarde! \u00bfPor qu\u00e9 te escondes? \u00a1Da la cara, cabr\u00f3n! \u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La excitaci\u00f3n le oblig\u00f3 a sentarse; la respiraci\u00f3n agitada no deten\u00eda su marcha; el coraz\u00f3n le romp\u00eda el pecho cada vez que se llenaba, y los ojos ve\u00edan borrones: ve\u00edan nada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Busc\u00f3 motivos para el adjetivo insultante: \u201ccobarde\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su memoria recorri\u00f3 los caminos que hab\u00eda construido el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Par\u00f3 en cada curva, cada recta, cada minuto, cada palabra. Explor\u00f3 todos los cent\u00edmetros vividos, pero sin querer ver lo que le llenaba los ojos. Sin admitir que tambi\u00e9n son ciegos los que no quieren ver. Sin querer reconocer que era un mentiroso c\u00ednico que se hab\u00eda llegado a creer la excusa que grit\u00f3 mil veces por minuto cuando ella le dej\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cElla no ha existido, \u00bfqui\u00e9n es ella?, \u00bfqu\u00e9 es ella?, no conozco m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que mi sombra. S\u00f3lo he compartido mi vida conmigo, y mi cama, con el sue\u00f1o. Nunca he pronunciado \u201cte amo\u201d. Jam\u00e1s he planeado un futuro con una mujer. \u00bfLaura? No he pronunciado nunca ese nombre. \u00bfMi esposa? Yo no tengo esposa&#8230; ni tuve&#8230; ni tendr\u00e9&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a veces sal\u00eda victorioso del trance enga\u00f1ando, brevemente, a los portales que no le conoc\u00edan, o a las calles vac\u00edas que le contestaban con un eco ayud\u00e1ndole a mentir y mentirse. Buscaba como espectadores de su locura a los montones de basura, las silenciosas farolas, las mudas piedras, y los amaneceres le sorprend\u00edan tratando de convencer, a\u00fan, a las noches, que hu\u00edan de \u00e9l hartas del disco rayado en que se convert\u00eda, y hartas de su pesadez de vendedor de enciclopedias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se escuch\u00f3 la historia, oy\u00e9ndola desde fuera, y por primera vez no la crey\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La sinceridad aprovech\u00f3 el momento de duda para clav\u00e1rsele en la raz\u00f3n; entr\u00f3 a quemarropa en el coraz\u00f3n; conquist\u00f3 todo el cerebro; hizo prisioneras a las mentiras que viv\u00edan mimadas. Le acorral\u00f3 contra el sill\u00f3n. Le clav\u00f3 al presente. Le dio la serenidad que le deb\u00edan los meses pasados, y cuando estuvo m\u00e1s tranquilo, le dijo: \u201chablemos de Laura\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Laura fue, durante doce a\u00f1os, todo para \u00e9l: c\u00f3mplice, confesor, amante, esposa, la parte hermosa de la tormenta&#8230; y verdugo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un d\u00eda le cort\u00f3 la alegr\u00eda de un tajo y tambi\u00e9n se llev\u00f3 por delante algunos cables que desde entonces alteraron a Enrique, haci\u00e9ndole confundir la realidad y los sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que su porte se qued\u00f3 esper\u00e1ndole en el despacho mientras \u00e9l peleaba en su casa con las sombras, llenaba los vac\u00edos y los olvidos con historias hechas a medida, y se humillaba inconscientemente en un mundo de gente d\u00e9bil, donde no cab\u00eda pero entraba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esos d\u00edas indefinidos se llenaba su cuerpo de un esp\u00edritu malo que obligaba a sus pies a pisar caminos prohibidos por la conciencia, le despojaba de la corbata y la dignidad, le pon\u00eda unos pantalones sucios, una barba de varios d\u00edas, una mirada ausente y un filtro en el cerebro que s\u00f3lo dejaba pasar el deseo de alcohol.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los \u00faltimos meses, desde que Laura le dej\u00f3, hab\u00eda atravesado todas las etapas de la degradaci\u00f3n y de la negaci\u00f3n sistem\u00e1tica y obsesiva. No se atrev\u00eda a querer lo que hab\u00eda quedado del Enrique primero, el de esperas bajo la lluvia hasta que saliera ella de la oficina, sonrisas de a diario, sorpresas continuas, y futuro compartido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero una palabra estaba consiguiendo reconstruir los pedazos de quien hab\u00eda sido destrozado por el cobarde que le hab\u00eda derrocado. La maquinita de crear valor empez\u00f3 a funcionar como en los mejores tiempos. El espejo se atrevi\u00f3 a reflejarle tal como era.<\/p>\n\n\n\n<p>Una foto suya, que hab\u00eda huido de una posible rotura en un d\u00eda de desasosiego, y que se refugi\u00f3 en lo m\u00e1s hondo de un caj\u00f3n que nunca se abr\u00eda, sali\u00f3 en vista del cambio que se adivinaba, y se le present\u00f3 entera y brillante, con la imagen grabada en su piel del hombre que hab\u00eda sido capaz de inventar un futuro muy alto y subirse a \u00e9l. All\u00ed estaba, en blanco y negro: sonrisa blanca y pelo negro; mirada blanca y traje negro; pasado blanco y futuro negro. Esa imagen de sonriente triunfador se le clav\u00f3 en la vista. La mir\u00f3 hasta que las l\u00e1grimas se lo impidieron. Quiz\u00e1s fue el dolor de grab\u00e1rsela a fuego lento; quiz\u00e1s la expresi\u00f3n del reconocimiento de tantas cosas que no vio mientras estuvo ciego; quiz\u00e1s fue la rotura del dique lleno que almacenaba las l\u00e1grimas que no hab\u00edan encontrado el camino de su fuga.<\/p>\n\n\n\n<p>Se rindi\u00f3 al hombre nuevo. Se jur\u00f3 una vida distinta y un respeto imperecedero.<\/p>\n\n\n\n<p>Rompi\u00f3 el \u00faltimo pasado pasado para que el libro de su vida no supiera de ese tiempo que vivi\u00f3 otro que se meti\u00f3 en su pellejo.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Se pase\u00f3 por la sala con el tel\u00e9fono, marcando mil n\u00fameros y diciendo siempre lo mismo: \u201cEnrique ha muerto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El duelo se celebr\u00f3 en la intimidad de una fiesta por el renacimiento. Enterraron ese tiempo en una tarta blanca y se la comieron. All\u00ed mismo cortaron la cinta que inauguraba el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique predic\u00f3 que no son malos los malos momentos: son distintos, duran poco, y se los lleva el tiempo.Abraz\u00f3 a sus amigos, y a aquel que le hab\u00eda llamado cobarde, le dijo \u201cte quiero\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enrique era, en ese momento, el resultado de una decisi\u00f3n pendiente de tomar. Negaba la realidad para no tener que enfrentarse a ella. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se hab\u00eda acostumbrado a su malhumor permanente y a escuchar maldiciones que sal\u00edan de su boca pero que nunca antes hab\u00eda escuchado. Durante esa \u00e9poca, ning\u00fan espejo podr\u00eda decir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2414","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2414"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2414\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2415,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2414\/revisions\/2415"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}