{"id":2410,"date":"2021-09-17T12:24:15","date_gmt":"2021-09-17T12:24:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2410"},"modified":"2021-09-17T12:24:15","modified_gmt":"2021-09-17T12:24:15","slug":"en-el-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/en-el-camino\/","title":{"rendered":"En el camino"},"content":{"rendered":"\n<p>Por encontrar su rastro estaba dispuesto a consumir cuanta parte de su tiempo fuera necesario, dejando la vida en el empe\u00f1o si fuera necesario, a estrellarse, arrastrarse, rogar, voltear el mundo, todo sin restricci\u00f3n con tal de encontrar su rastro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por volverla a ver era capaz de emprender un camino guiado por la intuici\u00f3n inexplicable, por su instinto, por el olfato de perro viejo, por los demonios si fuera necesario, con tal de volverla a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La llevaba tan en su coraz\u00f3n, en su totalidad, en todos sus instantes, que no pod\u00eda seguir respirando el aire in\u00e1nime si no estaba a su lado de nuevo y pod\u00eda respirarla a ella, si no pod\u00eda saciar el olfato de su perfume, saciar el esp\u00edritu de su esp\u00edritu, saciarse todo de ella, atesorarla, tenerla para siempre, porque el mundo carec\u00eda de su esencia si no estaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No ten\u00eda que haberla dejado partir, se lament\u00f3 por en\u00e9sima vez.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ten\u00eda que haber luchado m\u00e1s, se recrimin\u00f3 de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Los hombres somos muy torpes para los asuntos del coraz\u00f3n<\/em>, pens\u00f3, porque quiso creer que as\u00ed, generalizando su error, se descargaba de la culpa, pero no le sirvi\u00f3 como no le hab\u00eda servido en otras ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mundo la escond\u00eda en alguno de sus escondrijos visibles, pero\u2026 \u00bfen cu\u00e1l?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sab\u00eda por d\u00f3nde empezar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de ello, y porque no ten\u00eda otra opci\u00f3n, se carg\u00f3 al hombro la mochila de sus pertenencias imprescindibles y se ech\u00f3 al camino.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le hubiera sido m\u00e1s f\u00e1cil si recordara que en las \u00faltimas conversaciones desesperadas, cuando ella le rogaba a cada instante que estuviera con ella, que la cuidara, que la tasara en justicia, en cada momento le hab\u00eda dicho que el Convento de Salesas de aquel querido pueblecito de Soria era el \u00fanico lugar donde estar\u00eda si no estuviera con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por esa costumbre atroz de escucharse y no escuchar, pas\u00f3 por alto la pista, por eso estuvo varios meses rodando, llenando los despachos policiales de denuncias de desaparici\u00f3n,&nbsp; recuperando amistades comunes para averiguar si alguien sab\u00eda de ella, intentando que el azar colaborara con \u00e9l, probando silencios en los que hac\u00eda un nido por si el rastro que ahora buscaba tuviera a bien manifestarse o marcarse en el cielo como hizo una estrella con los Reyes Magos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No fue capaz de recordarlo: las Salesas, el pueblecito de Soria, el \u00fanico lugar donde estar\u00eda si no estuviera con \u00e9l\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que tuvo tiempo de probar el amplio surtido de desesperaciones, desde la soportable hasta la m\u00e1s cruel y punzante, y s\u00f3lo le ayud\u00f3 a mantenerse a flote en aquel desconcierto una fe irrazonable que le convenc\u00eda, a rega\u00f1adientes y con grand\u00edsimo esfuerzo, que al final se resolver\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tuvo un sue\u00f1o del que se hubiera despertado gustosamente si hubiera podido ya que no le hac\u00eda gracia que la obsesi\u00f3n diurna acaparase tambi\u00e9n las noches.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella flotaba por encima de \u00e9l, llam\u00e1ndole, incit\u00e1ndole a que la siguiera, pero \u00e9l se manten\u00eda en su postura de estatua y no ten\u00eda la m\u00ednima intenci\u00f3n de despegarse del pedestal y seguirla, volando, como ella le ped\u00eda, porque volar era imposible para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella ejecutaba danzas en el aire para demostrarle que las limitaciones s\u00f3lo existen para quien cree en ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c9l ni siquiera intentaba un m\u00ednimo aleteo, ni siquiera desplegar los brazos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella volv\u00eda a pasar delante de \u00e9l, perfum\u00e1ndole con el rastro que \u00e9l buscaba, le tocaba con la varita m\u00e1gica que desprend\u00eda estrellitas doradas, le agarraba de sus manos para arrancarle de la sujeci\u00f3n irreal, y \u00e9l se estremec\u00eda en llanto por el contacto de sus manos, que colmaba el mayor de sus deseos, pero segu\u00eda aferrado a la sordera y a la inmovilidad de su costumbre; segu\u00eda en su aire estancado, en su tradici\u00f3n innecesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquel sue\u00f1o le produjo torturas insoportables.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despert\u00f3 deshecho.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche siguiente le trajo otro sue\u00f1o en el que se mostr\u00f3 m\u00e1s receptivo porque a lo largo del d\u00eda hab\u00eda volteado el anterior y se hab\u00eda dado cuenta de su p\u00e9sima actuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hab\u00eda propuesto que esta vez escuchar\u00eda con el alma, responder\u00eda con el coraz\u00f3n, y romper\u00eda cualquier atadura que se empe\u00f1ara en sujetarle. Durante todo el d\u00eda observ\u00f3 los p\u00e1jaros, ensay\u00f3 la gracia del vuelo e imagin\u00f3 la sensaci\u00f3n del aire fr\u00edo de las alturas estrell\u00e1ndose contra su cara, y ella a su lado, eternamente a su lado, para el resto de la eternidad volando a su lado.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que en cuanto se qued\u00f3 dormido y apareci\u00f3, las alas desplegadas, la sonrisa puesta, el \u00e1nimo inmejorable, se desprendi\u00f3 del pedestal carcelero y vol\u00f3 con ella, vol\u00f3, vol\u00f3\u2026 volaron\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando el juez de guardia lleg\u00f3 para autorizar el levantamiento del cad\u00e1ver se sorprendi\u00f3 porque era &nbsp;la primera vez que ve\u00eda un muerto sonriente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El forense, en un arranque de caridad, certific\u00f3 que la causa de la muerte hab\u00eda sido la felicidad.<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por encontrar su rastro estaba dispuesto a consumir cuanta parte de su tiempo fuera necesario, dejando la vida en el empe\u00f1o si fuera necesario, a estrellarse, arrastrarse, rogar, voltear el mundo, todo sin restricci\u00f3n con tal de encontrar su rastro. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 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