{"id":2396,"date":"2021-09-17T12:15:29","date_gmt":"2021-09-17T12:15:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2396"},"modified":"2021-09-17T12:15:29","modified_gmt":"2021-09-17T12:15:29","slug":"el-arbol-que-queria-conocer-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/el-arbol-que-queria-conocer-paris\/","title":{"rendered":"El \u00e1rbol que quer\u00eda conocer Par\u00eds"},"content":{"rendered":"\n<p>Lo supo desde que su alma tuvo conciencia de que alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda un \u00e1rbol: ser\u00eda un \u00e1rbol viajero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo sigui\u00f3 pensando cuando no era m\u00e1s que una semilla que&nbsp; terminaba de gestarse en una de las ramas de su padre, el gran \u00e1rbol, y observaba la inmovilidad de los otros.&nbsp; \u00c9l ser\u00eda distinto, por supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hab\u00eda o\u00eddo comentar a una pareja que un domingo comieron cerca, de cosas como viajar, aventura, conocer, disfrutar&#8230;&nbsp; Ella le pidi\u00f3 que le llevara a Par\u00eds, y \u00e9l le prometi\u00f3 que ir\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed naci\u00f3 su deseo de conocer Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un d\u00eda se sinti\u00f3 maduro para iniciar su vida y se dej\u00f3 caer. Mientras bajaba hasta el suelo fue pensando en que ese era su primer viaje. La llegada al suelo fue amablemente amortiguada por la hierba blanda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sab\u00eda, por la experiencia gen\u00e9tica transmitida por todas las semillas que en los siglos anteriores hab\u00edan pasado por el proceso, que ahora ten\u00eda que salir como fuera del caparaz\u00f3n duro en el que se encontraba. Sab\u00eda que no ser\u00eda \u00e1rbol hasta que consiguiera escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n sab\u00eda que por su parte el esfuerzo deb\u00eda ser tit\u00e1nico pero de resultados m\u00ednimos, y que el resto del trabajo lo tendr\u00edan que hacer entre la lluvia y el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esper\u00f3 mucho tiempo hasta que la coraza se fue abriendo. El \u00e1nimo en la espera le vino de su fe resistente, que le consolaba con la promesa de espl\u00e9ndidos desplazamientos y con la tentaci\u00f3n de otros pa\u00edses y otros paisajes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces nadie le hab\u00eda hablado de las ra\u00edces y sus ataduras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso lo supo el primer d\u00eda que pas\u00f3 en el bosque, reci\u00e9n salido de la semilla. Sinti\u00f3 asustado c\u00f3mo no pod\u00eda desplazarse a su antojo, sino que una ra\u00edz que le nac\u00eda y le hund\u00eda en el suelo ten\u00eda m\u00e1s fuerza que su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llor\u00f3 dos min\u00fasculas gotas que ni siquiera le sirvieron de riego. Su desesperaci\u00f3n crec\u00eda a medida que el sol corr\u00eda hacia detr\u00e1s del horizonte, mientras \u00e9l pugnaba con su naturaleza por poder seguirle.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed fue naciendo su primera noche en el bosque;&nbsp; asustado por la falta de luz, atemorizado tanto por el silencio como por los ruidos, impresionado por el tama\u00f1o interminable de los otros \u00e1rboles vistos desde el suelo&#8230; y sin poder huir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sab\u00eda qu\u00e9 era el miedo, pero sab\u00eda que ten\u00eda miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ning\u00fan \u00e1rbol le reconfort\u00f3. Si acaso, lo que hicieron fue amedrentarle con el ruido del roce de sus ramas y la sinfon\u00eda enloquecida de sus hojas frot\u00e1ndose por el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese viento que se present\u00f3, le mostr\u00f3 un conflicto: \u00e9l quiere ser desplazado como inicio de su vida viajera, y \u00e9l quiere aferrarse al suelo para no ser arrastrado. No comprende que \u00e9l quiera liberarse y al mismo tiempo otro \u00e9l quiera echar ra\u00edces, o sea, instalarse.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su pensamiento inexperto asiste confundido a la contrariedad y no sabe c\u00f3mo resolverla. Tiene que pensar con m\u00e1s rapidez que sus ra\u00edces, que no paran de buscar el camino m\u00e1s blando de entrar a la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nervioso, indeciso, fr\u00e1gil, asustado&#8230; y tan m\u00ednimo y tan desconcertado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si no tira con fuerza hacia adelante urgentemente, si no convierte a las ra\u00edces en piernas como han hecho los humanos, si no convierte&nbsp; sus&nbsp; apuntes&nbsp; de&nbsp; ramas&nbsp; en alas como han hecho los p\u00e1jaros, acabar\u00e1 siendo otro \u00e1rbol inm\u00f3vil en contra de lo deseado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tiempo, en su apresuramiento, a\u00f1ade m\u00e1s angustia, mientras el futuro se va decidiendo a cada mil\u00e9sima de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La parte de \u00e9l que s\u00ed quiere, tira con esfuerzo de las ra\u00edces tratando de crear pasos&#8230; la parte m\u00e1s sensata se conforma con crecer en ese sitio, y lo reclama con un poco m\u00e1s de fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le duele, m\u00e1s que el agotamiento, el fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No puede m\u00e1s. Est\u00e1 cansado y tiene hambre, y ah\u00ed pierde la batalla, pues las ra\u00edces entran ya sin su resistencia en la tierra a la b\u00fasqueda de alimento.<\/p>\n\n\n\n<p>SEGUNDO D\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al despertar de su primera noche en el bosque le parece que ha tenido una pesadilla. Respira aliviado durante el instante exacto que tarda en darse cuenta de que no es una pesadilla, sino la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se le atropellan las ideas en la mente. No se ha rendido o no ha aceptado. El deseo de viajar, tanto tiempo alimentado, le esconde lo que s\u00ed es cierto, y reinicia la lucha de la v\u00edspera para poder caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empe\u00f1o infructuoso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus ra\u00edces, aprovechando la tregua de la noche, se han hundido en la profundidad oscura del terreno, conden\u00e1ndole sin remedio a quedarse el resto de su vida en ese espacio m\u00ednimo que le han reservado entre descomunales \u00e1rboles. Y se siente muerto en vida; han bastado unas horas para que todos sus sue\u00f1os queden anclados y la resignaci\u00f3n gane la primera de las batallas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sabe en qui\u00e9n depositar sus reclamaciones; no sabe d\u00f3nde est\u00e1 el muro de los lamentos, d\u00f3nde la madre que acoge \u00e1rboles perdidos, d\u00f3nde est\u00e1 el futuro que hab\u00eda pensado y d\u00f3nde la esperanza, que se ha transmutado en desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su amanecer tan desconcertado no le deja ver otra cosa que no sea el caos laber\u00edntico en el que se ha perdido el ramillete de ilusiones que fue componiendo en sus soliloquios, cuando a\u00fan estaba en la rama vientre de su padre. Su porvenir no llega m\u00e1s all\u00e1 del segundo exacto en que se encaram\u00f3 a este desconsuelo, y es un segundo que se repite en su inmovilidad de roca, como si hubieran robado todos los segundos que pertenec\u00edan al futuro y no hubiera quedado m\u00e1s que el del doloroso despuntar del d\u00eda de los sue\u00f1os robados.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La confusi\u00f3n no le deja escapar de la confusi\u00f3n y se reboza en sus propias vueltas sobre sus propios pensamientos. Las soluciones, por supuesto, han huido a la vista de la desorientaci\u00f3n, y las preguntas se sienten ofuscadas en un mar agitado \u00fanicamente por preguntas que no llegan a ser fecundadas por ninguna respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El desorden es su todo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y es el tiempo, que transcurre indiferente, el \u00fanico que se atreve a convertir, poco a poco, la queja dispersa en queja calmada, y quien hace el milagro insuperable de aquietar la zozobra de su alma y calmar el maremoto en sus sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pasado un espacio que no se mide en los relojes sino en la ausencia del tiempo, empieza a asentarse una colonia de consciencia, la calma se presenta para ver si ahora es bien recibida y la derrota rechazada empieza a ser aceptada aunque siga siendo derrota.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ve pasar ante sus ojos de \u00e1rbol el funeral de sus sue\u00f1os, que acaban siendo enterrados en un lugar a la vista, en un lugar que dentro de poco podr\u00e1 tocar con sus ra\u00edces que se esparcen ilimitadamente tomando posesi\u00f3n de&nbsp; la&nbsp; tierra&nbsp; de&nbsp; todos,&nbsp; creando&nbsp; una&nbsp; intrincada&nbsp; red&nbsp; de b\u00fasqueda de seguridad en la renuncia a los desplazamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su esp\u00edritu libre tambi\u00e9n echa ra\u00edces, se rinde sin m\u00e1s lucha y funda una ciudad que poco a poco se ir\u00e1 llenando de ramas paridoras que cada primavera se pintar\u00e1n de verde y cada oto\u00f1o derramar\u00e1n su traje por el suelo rindi\u00e9ndolo al viento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre congojas presta su mirada al entorno para conocer su sempiterno paisaje que s\u00f3lo cambiar\u00e1 de colores, y admite que nunca tendr\u00e1 otras monta\u00f1as m\u00e1s cerca, ni vendr\u00e1 un r\u00edo a visitarle, ni podr\u00e1 conocer Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>TERCERO Y SIGUIENTES D\u00cdAS<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al despertar abre los ojos con miedo y con tristeza, y se encuentra con el mismo paisaje y la misma atadura.&nbsp; La pesadilla no est\u00e1 en el sue\u00f1o, sino en la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que no le queda m\u00e1s remedio que empezar a capitular sus tropas, rendir sus armas al destino, que le vence, y buscar un poco de redenci\u00f3n en la rendici\u00f3n de sus sue\u00f1os que se mueren de frustraci\u00f3n sin comprender qu\u00e9 ha pasado, para qu\u00e9 sirven, cu\u00e1ndo tendr\u00e1n posibilidades, y cu\u00e1l es su sentido: el sentido de los sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de ah\u00ed, sigui\u00f3 creciendo, sin prestar atenci\u00f3n, sin ganas, viviendo porque la savia le viv\u00eda y \u00e9l no sab\u00eda morir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchos d\u00edas vinieron a nacer ante \u00e9l y m\u00e1s tarde recogieron sus encantos sin haber logrado ilusionarle; muchos d\u00edas terminaron con el sentimiento de fracaso a\u00fan a pesar de haber conseguido encandilar a los ojos de los que le miran, pero sin alcanzar a despertar una ilusi\u00f3n en el \u00e1rbol que quer\u00eda conocer Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchas noches trataron de calmar su congoja, de acunar sus hipidos, de acariciar su alma tan enojada, de consolar el llanto interminable, la apat\u00eda confusa, la desgana prolongada, pero s\u00f3lo consiguieron desmoronarle m\u00e1s y hacer m\u00e1s oscuro el porvenir que \u00e9l hab\u00eda decidido tiznar de oscuro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubieron de desfilar varias estaciones a su alrededor, y hubo de crecer varios metros hasta que un d\u00eda cualquiera, un d\u00eda luminoso que desde la ma\u00f1ana le hab\u00eda estado aportando su calidez, oy\u00f3 una voz que mucho tiempo antes hab\u00eda pedido que le llevaran a Par\u00eds.&nbsp; Y esa voz le sac\u00f3 de su letargo sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se le alborozaron las ramas, las hojas se sintieron sorprendidas por este temblor emocionado tan distinto del balanceo del viento, y sonrieron ante la agitaci\u00f3n tan distinta. Todas ellas se callaron para o\u00edr los latidos del \u00e1rbol y sintieron que la savia era ahora m\u00e1s c\u00e1lida y ten\u00eda el ingrediente nuevo de la ilusi\u00f3n y las ganas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; En este mismo bosque fue donde te ped\u00ed que me llevaras a Par\u00eds -y el tono de esa voz le produjo otra convulsi\u00f3n placentera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Y cumpl\u00ed mi palabra -dijo otra voz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfTe acuerdas?&#8230; las avenidas, la torre, el r\u00edo, las luces, la noche&#8230; \u00bfte acuerdas?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Prom\u00e9teme que me llevar\u00e1s otra vez a Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Te lo prometo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella se refugi\u00f3 entre los brazos de \u00e9l, cerr\u00f3 los ojos, su sonrisa se expres\u00f3 sin l\u00edmites, se notaba el amor rode\u00e1ndoles como un aura que les protegiera preserv\u00e1ndoles de las cosas malas de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El \u00e1rbol quiso ordenar sus sentimientos pero se atropellaban unos a otros buscando la exclusividad del protagonismo y queriendo expresar precipitadamente sus represiones aletargadas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oleadas m\u00faltiples y heterog\u00e9neas recorr\u00edan el mar de sus confusiones y cuando ya quer\u00eda por fin rendirse sin que ello le produjera frustraci\u00f3n sino reconocimiento de la necesidad de esa paz para poder seguir viviendo, una llamada del aventurero que un d\u00eda muri\u00f3 le reclamaba el cumplimiento de la ambici\u00f3n de salir del bosque en un imposible deseo, y un desconocido fil\u00f3sofo que le habitaba, juicioso y viejo, trataba de calmarle diciendo que no pod\u00eda ser, y la lucha era tan cruenta como silenciosa, pues no se o\u00edan palabras ni gritos ni quejas ni lamentos, sino que un terremoto silencioso recorr\u00eda su cuerpo planteando propuestas o sue\u00f1os, y ese agitador, perturbador y revolucionario, enfrentaba a la calma que ya s\u00f3lo quer\u00eda instalarse definitivamente con lo que quedaba de aquella semilla joven que un d\u00eda se propuso que viajar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra vez venci\u00f3 el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las disquisiciones se fueron consumiendo engullidas por su propia verborrea. Las guerras se fueron diluyendo entre palabras interminables que se repar\u00edan a s\u00ed mismas. La paz encontr\u00f3 su lugar y su reconocimiento. Sus ramas y ra\u00edces, ya sin censura, siguieron creciendo con la aceptaci\u00f3n de su sitio definitivo. El sue\u00f1o de conocer Par\u00eds ingres\u00f3 por voluntad propia en el manicomio de los sue\u00f1os locos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El \u00e1rbol s\u00f3lo pidi\u00f3 al destino que trajera otra vez a la pareja e hiciera que contaran en voz alta c\u00f3mo es Par\u00eds. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo supo desde que su alma tuvo conciencia de que alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda un \u00e1rbol: ser\u00eda un \u00e1rbol viajero. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo sigui\u00f3 pensando cuando no era m\u00e1s que una semilla que&nbsp; terminaba de gestarse en una de las ramas de su padre, el gran \u00e1rbol, y observaba la inmovilidad de los otros.&nbsp; \u00c9l ser\u00eda distinto, 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