{"id":2394,"date":"2021-09-17T12:14:49","date_gmt":"2021-09-17T12:14:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2394"},"modified":"2021-09-17T12:14:49","modified_gmt":"2021-09-17T12:14:49","slug":"dos-mujeres-un-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/dos-mujeres-un-amor\/","title":{"rendered":"Dos mujeres, un amor"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando llegu\u00e9 al Hospital Provincial le encontr\u00e9 languidecido en la cama. Los m\u00e9dicos me advirtieron que estaba muy mal y no llegar\u00eda al amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Quiero confesarme, hijo \u2013me pidi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que saqu\u00e9 la estola de mi malet\u00edn, repet\u00ed el rito previo a las confesiones, ped\u00ed a Dios ser \u00c9l por un periodo breve para poder escuchar sin juzgar, o juzgar con justicia, e invit\u00e9 a mi padre a que comenzara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Cu\u00e9ntame.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre me lo cont\u00f3 con un fr\u00e1gil hilo de voz despu\u00e9s de pedirme que le diera trato de confesi\u00f3n a lo que me iba a relatar, y rogarme que actuara como el sacerdote que soy, y no como el hijo, para que pudiera darle mi perd\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cilmente, o que fuera solamente el hijo, pero entonces que no olvidara que lo que me iba a confiar era su gran secreto, el que nunca quiso compartir, y que si lo compart\u00eda conmigo era porque esperaba mi solidaridad y mi clemencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Padre Antonio&#8230; yo he enviudado dos veces. El d\u00eda seis de enero muri\u00f3 la mujer con la que me cas\u00e9&#8230; tu madre&#8230; y el d\u00eda dos de marzo la mujer a la que he amado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya s\u00e9 que como sacerdote no me podr\u00e1s absolver si aplicas la ley de la Iglesia, pero me gustar\u00eda que como hijo me comprendieras y que fueras capaz de perdonarme, de coraz\u00f3n, sin imponerme condena ni penitencia; que fueras capaz de acercarte hasta mi mente, mi vida, las circunstancias que me han tocado vivir, las largas soledades junto a tu madre, las palabras de amor que he tenido que falsificar por el bien de la convivencia, las dolorosas actuaciones de padre enamorado dentro de un falso matrimonio feliz para que crecieras en una familia con apariencia de normalidad&#8230; tantas cosas&#8230; &nbsp;me gustar\u00eda que comprendieras que me encontraba en manos de una conciencia que me empujaba a cumplir mi compromiso ante la Iglesia, y, al mismo tiempo, escuchando el lamento de mi vida que quer\u00eda escapar de esa relaci\u00f3n, y padeciendo el veneno del secreto que no pod\u00eda airear; mi coraz\u00f3n reclamando felicidad y mi alma pidiendo reposo&#8230; y yo&#8230; en el centro de ese torbellino, sin un sitio en el que poder reposar tan pesada carga, sin un confidente con el que aliviarme, sin una fe en la que refugiarme, sin un abrazo que me consolara&#8230; y adem\u00e1s pagando en vida, por adelantado, el castigo por mi error al creer que estaba enamorado de tu madre cuando la cortejaba, el error de pedirle que se casara conmigo, el error de cometer la insensatez de jurarle amor eterno antes de saber cu\u00e1nto dura la eternidad, el error de dejar que se apagara aquella poca ilusi\u00f3n del comienzo y aquello que yo cre\u00ed que era pasi\u00f3n&#8230; tantos errores&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno&#8230; la vida sigui\u00f3 porque mis asuntos no eran motivo suficiente para que el mundo se parase.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa crec\u00edas cada d\u00eda y por eso fui incapaz de romperlo todo y salir huyendo, porque no quer\u00eda perderte, porque quer\u00eda seguir estando contigo para responder tus preguntas, para ense\u00f1arte a vivir, para explicarte la vida, y tambi\u00e9n para poder tener mis \u00fanicos momentos de felicidad&#8230; hasta que apareci\u00f3, como un \u00e1ngel, Eloisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ya lo sabes: ella se llamaba Eloisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en este momento no eres mi hijo y es usted el Padre Antonio, le dir\u00e9 que despu\u00e9s de muchas guerras internas tengo la conciencia en paz y que no respeto muchas de las leyes de su Iglesia y que no me asustan sus amenazas de infierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Si eres mi hijo, te pido que me abras ese coraz\u00f3n que tanto necesito y me dejes reconfortarme en \u00e9l\u2026 te ruego un abrazo, que me perdones, y que entiendas por qu\u00e9 el d\u00eda que Eloisa lleg\u00f3 a mi despacho me alborot\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda ella era una sonrisa, una luz toda ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan bella&#8230; bella de coraz\u00f3n, y de movimientos, y de ilusi\u00f3n por vivir, y de una alegr\u00eda contagiosa que me hizo re\u00edr y darme cuenta de cu\u00e1nto tiempo llevaba sin re\u00edr. Sin propon\u00e9rmelo, y sin que ella se lo propusiera, qued\u00e9 rendido. Encarnaba y ten\u00eda todo lo que un hombre puede desear de una mujer. Por todo eso, cuando al despedirse me dijo que era un hombre encantador,&nbsp;<em>de los que ya no quedan<\/em>, puntualiz\u00f3, y que le gustar\u00eda seguir conoci\u00e9ndome, me di cuenta que en alg\u00fan momento no podr\u00eda evitar enamorarme de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Te puedes imaginar lo que pas\u00f3 por mi cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedes suponer los conflictos morales, y los religiosos, que por aquel entonces s\u00ed me preocupaban, y la tragedia que era mi felicidad, porque implicaba la infelicidad de otra persona, tu madre, y podr\u00e1s suponer los delirios, las noches en vela, el trabajo de mis miradas para esconder mis sentimientos, y el esfuerzo de mis palabras para no pronunciarse temblando, y podr\u00e1s adivinar por qu\u00e9 a veces cuando te miraba unas l\u00e1grimas furtivas hablaban por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque lo quiso el azar, o porque lo impuso el destino, volv\u00ed a encontrarme con Eloisa y me dijo que esa vez, sin la mesa del despacho por barrera, no me escapaba sin invitarla a un caf\u00e9. El caf\u00e9 lo tomamos con m\u00e1s risas, y las miradas fueron perdiendo lo vac\u00edo y la inocencia, y se fueron volviendo confidentes y fogosas y enamoradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces lleg\u00f3 el momento de hablarle de la locura que era lo que nos estaba sucediendo y decirle que estaba casado y era feliz en mi matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No tanto<\/em>, reconoc\u00ed un poco m\u00e1s tarde en respuesta a la limpieza de su mirada que no se conformaba con aquella mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de rega\u00f1arme a m\u00ed mismo por tratar de apagar con el fr\u00edo de la l\u00f3gica el fuego de los sentimientos, despu\u00e9s de que me ofreciera la compasi\u00f3n de una sonrisa a cambio de mi pena por tenerla frente a m\u00ed y tener el coraz\u00f3n hipotecado, despu\u00e9s de demostrarme c\u00f3mo su amor irreductible desmoronaba mis objeciones, dijo que no me estaba pidiendo ninguna renuncia y que se conformaba con tenerme a ratos, que las sobras de amor de un coraz\u00f3n tan lleno como el m\u00edo ser\u00edan suficiente para ella, que saber que la llevar\u00eda en un rinc\u00f3n c\u00f3modo del pensamiento era suficiente para ella, que un beso, uno s\u00f3lo de mis besos, era bastante para ella.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed hemos estado durante treinta y tres a\u00f1os: en un matrimonio clandestino. Un matrimonio que duraba unas horas de cada lunes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; Hasta el pr\u00f3ximo lunes, adi\u00f3s, mi amor, estar\u00e1s conmigo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; Siento no poder darte m\u00e1s, Eloisa&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; Ya me das&#8230; ya me das&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el trayecto hasta llegar a nuestra casa ten\u00eda que recomponer el coraz\u00f3n, ten\u00eda que deshacerme del dolor, colocarme bien la careta de ser moderadamente feliz, que no se notara el reguero que hab\u00edan marcado las l\u00e1grimas en su huida, que nada me delatara&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Ha sido dif\u00edcil, y doloroso, mantener dos vidas, dos mujeres, un cari\u00f1o y un amor, una moderaci\u00f3n y una pasi\u00f3n&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ya lo sabes.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi modo, he respetado siempre a tu madre, la he cuidado, la he querido de una manera tibia y serena. Espero que usted me perdone, Padre, y espero que me t\u00fa tambi\u00e9n perdones, hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me queda poco de vida. Si tu Dios es tan bueno como dicen, seguro que sabr\u00e1 perdonarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Realmente, lo \u00fanico que me importa y deseo es recibir la comprensi\u00f3n de mi hijo, y descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Le abrac\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Te amo, padre, te amo\u2026 te comprendo&#8230; te ruego que me perdones por no haberme dado cuenta de tu penar, por no haberlo intuido, por no haber sido tu confidente, tu consuelo, tu abrazo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Llor\u00e9&#8230; llor\u00e9 amargamente, con toda la rabia, culp\u00e1ndome&#8230; sent\u00ed de golpe toda su soledad de tantos a\u00f1os&#8230; llor\u00e9 hasta que me di cuenta de su silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando me incorpor\u00e9, y a trav\u00e9s de mis ojos empa\u00f1ados le vi, y not\u00e9 c\u00f3mo le faltaba el aire de respirar, y c\u00f3mo una sonrisa de paz se hab\u00eda instalado en los labios, agradec\u00ed a Dios que le hubiera mantenido hasta ese momento, y que me hubiera permitido conocer la vida real de mi padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de mis dos partes, el hijo o el cura, s\u00ed ha sabido perdonarle, pero no dir\u00e9 cu\u00e1l. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando llegu\u00e9 al Hospital Provincial le encontr\u00e9 languidecido en la cama. 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