{"id":2384,"date":"2021-09-17T12:12:12","date_gmt":"2021-09-17T12:12:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2384"},"modified":"2021-09-17T12:12:12","modified_gmt":"2021-09-17T12:12:12","slug":"desde-aquella-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/desde-aquella-manana\/","title":{"rendered":"Desde aquella ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"\n<p>Aquella ma\u00f1ana, cuando se despert\u00f3, quiso ponerse los ojos de ver las cosas bonitas, pero no los encontraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los de dormir, o sea, a ciegas, recorri\u00f3 los lugares donde los dejaba.<\/p>\n\n\n\n<p>No los hall\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Encontr\u00f3 los de ver el d\u00eda de ayer: vio la discusi\u00f3n con sus hijos, las maletas que se llenaban, el portazo que rubric\u00f3 la amenaza de dejarla, la noche llena de incertidumbre, l\u00e1grimas, la tortura de las desolaciones, las quejas al cielo&#8230; y m\u00e1s l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se olvid\u00f3, para siempre, de los ojos de ver las cosas bonitas. A partir de ahora s\u00f3lo usar\u00eda los ojos de ver el futuro negro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pase\u00f3 su miedo y su angustia por toda la casa. Comprob\u00f3 que sus hijos se hab\u00edan llevado todas sus cosas, la vida de cada rinc\u00f3n, y el futuro que les esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p>La dejaron sola, sin porvenir ni esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su mente fr\u00e1gil sinti\u00f3 que la clavaban a ese momento y le cortaban el crecer, dej\u00e1ndola estancada.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de entonces, todo cambi\u00f3. Cada vez que intentaba razonar se encontraba con una muralla insonorizada. Sus gritos volv\u00edan, inmediatamente, rebotados, ecos-burla que se re\u00edan de la llamada a la cordura que huy\u00f3 en vista del porvenir que le esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se convirti\u00f3, porque quiso, porque quisieron que quisiera, en una foto instant\u00e1nea, m\u00e1gico efecto que permit\u00eda crecer las grietas en las paredes, los desconchones en la pintura, el polvo en los cristales, y las arrugas en su piel, pero no su interior detenido en aquella ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su mente, astuta, consigui\u00f3 escapar al destino que le acechaba. Mente feliz, pero cobarde, que no se enfrent\u00f3 a la rutina y la costumbre, a ser lo que se debe ser porque lo exigen las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, \u00bfc\u00f3mo negarse un para\u00edso de encargo, a medida, de su talla?, \u00bfc\u00f3mo creer que mejor cuerda que loca?, \u00bfc\u00f3mo preferir enfrentarse de t\u00fa a t\u00fa al fracaso antes que ojos ciegos, o\u00eddos sordos, boca callada?, \u00bfc\u00f3mo entender una vida dedicada a la familia si luego la familia falla?, \u00bfa qui\u00e9n recitar \u201csoy una m\u00e1rtir una esclava todo el d\u00eda fregando luchando con la casa\u201d?, \u00bfa qui\u00e9n decir \u201cte quiero, cu\u00e9ntame qu\u00e9 te pasa, buenos d\u00edas, hasta ma\u00f1ana\u201d?, \u00bfa qui\u00e9n cepillar el pelo, besar dormido, tejer un jersey de lana&#8230;?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tentaci\u00f3n de vivir en un mundo hecho a tu gusto es m\u00e1s fuerte que seguir la corriente que te condena a ser consecuente, comedida, sumisa, mansa&#8230; eslab\u00f3n igual que el anterior y el siguiente, granito de arena que vale nada, n\u00famero en una estad\u00edstica, dato en una mara\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acab\u00f3 inventando personajes y vecinas, y conversaciones con sus hijos que ella misma contestaba. Acab\u00f3 regateando al pescadero, haciendo cola en la caja del supermercado, escogiendo el mejor pan&#8230; y todo ello sin salir de casa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue m\u00e1s all\u00e1. Se coron\u00f3 Reina de su universo de ochenta metros cuadrados de ilimitados norte-sur-este-oeste (si bien es cierto que alguien hab\u00eda colocado paredes, puertas y ventanas), pero el sol (bombilla desnuda ahorcada en un cable) brillaba cuando ella se lo ordenaba; la noche le obedec\u00eda (era f\u00e1cil: s\u00f3lo ten\u00eda que bajar las persianas), y la lluvia estaba prisionera en un grifo que ella manejaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos los animales de su mundo ten\u00edan cuerpo de gato, menos uno que era un p\u00e1jaro t\u00edsico, jubilado, que tos\u00eda y no cantaba; ten\u00eda un geranio que soportaba un diluvio diario, y una calendario que ya hab\u00eda cumplido diez a\u00f1os de la condena a estar colgado; ten\u00eda un cuadro de polvo y colores que parec\u00eda un paisaje de cielo, sol y campo; una alfombra con m\u00e1s pelos gatunos que lana; cajones que no se abr\u00edan; puertas que no cerraban; fotos enmarcadas que eran recuerdos clavados a la pared, o mostrando la espalda, castigados por ense\u00f1ar la cara de un pasado repudiado desde aquella ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caminaba trabajosamente por la casa llena de pasado y vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era un fantasma disfrazado de mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arrastraba sus recuerdos dejando un surco brillante por los sitios que utilizaba, pero el presente se acumulaba, como polvo, a los lados.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus manos eran dos dificultades al final de los brazos. Se hab\u00edan convertido en unas grietas continuas rematadas en u\u00f1as desiguales. Era un dolor ver el esfuerzo in\u00fatil de tratar de ser \u00e1giles, y tr\u00e1gico verlas torturadas por el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se refugi\u00f3 en su mundo dentro de otro mundo. Navegaba por el alcohol, llave m\u00e1gica que le abr\u00eda la puerta a la ausencia, le te\u00f1\u00eda el d\u00eda de rosa, y borraba lo que ella deseaba: los hijos, que para el caso, como si no lo fueran; el marido, que le acompa\u00f1\u00f3 a la iglesia pero no a la vida; el pasado, pleno de tiempos mejores&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A\u00f1oraba el antes de que le secuestrara la locura. Cuando ella era ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora le sorprend\u00edan los pensamientos a traici\u00f3n y no la dejaban tiempo ni para aprend\u00e9rselos. Un d\u00eda pens\u00f3 que el desamor es la rotura de las ilusiones, y cuando pudo llegar al papel y el l\u00e1piz, se hab\u00eda consumido el pensamiento, y s\u00f3lo recordaba la palabra desamor, y con dudas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una ma\u00f1ana despert\u00f3 antes que la loca que le habitaba, y le cruz\u00f3 por la mente la idea de que el sue\u00f1o es la \u00fanica posibilidad que hay de poder ser y conseguir lo que nunca seremos ni conseguiremos. Y pens\u00f3 que ese pensamiento no pod\u00eda ser suyo, y que era otra la que se hab\u00eda despertado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se le hab\u00eda abreviado la altura, las carnes se le metieron para adentro, se le cayeron los hombros, acortaron su paso las piernas, y los pies se arrastraron. Y se le extravi\u00f3 la vida de los ojos, se les oxid\u00f3 el brillo, se decolor\u00f3 el azul intenso, mar y cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Molestaba el colorido hiriente de sus p\u00f3mulos, la pintura desordenada en los p\u00e1rpados, el rojo chill\u00f3n hist\u00e9rico de los labios, sus cejas ausentes mentidas con un trazo negro desigual de grueso, el pelo escaso aprisionado por un trozo de lana en una coleta hecha sin amor. Es m\u00e1s: hecha sin ganas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ve\u00eda en blanco y negro, en el que fue uno de los primeros televisores, los anuncios de colonias que nunca iba a usar, el coche que corre a doscientos veinte, y la mu\u00f1eca que llora en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las noticias eran una pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La realidad, una novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Bailaba, con una mano sobre el pecho y la otra agarrando al aire, con pasos imprecisos y giros arriesgados, la m\u00fasica del cantante pasado de moda que se presentaba en la pantalla. Segu\u00eda todos los seriales \u2013pobres, \u00a1c\u00f3mo sufren!, pensaba-. No quer\u00eda ver que la televisi\u00f3n era un espejo donde ella se reflejaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda renunciado al mundo, que sigui\u00f3 girando a pesar de su ausencia. Hab\u00eda cerrado la raz\u00f3n hac\u00eda a\u00f1os, y las novedades y adelantos se encontraban con una puerta clausurada, sellada hasta la \u00faltima rendija, y al llegar ten\u00edan que dar la vuelta y buscar otros o\u00eddos que aceptaran sus virtudes y ventajas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella sigui\u00f3 ocupando los mismos vestidos a pesar de calores y nevadas. Insensible a los cambios del tiempo, parec\u00eda que su piel rechazaba sentir otra temperatura distinta a la que ten\u00eda aquella ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>No entraban en su mundo ni los cumplea\u00f1os cuando llegaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre fue la misma tormenta amansada hasta que lleg\u00f3 el momento de quedarse quieta en cualquier sitio y cortar la relaci\u00f3n con su irrealidad y con el ma\u00f1ana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La que no nos olvida, la indeseada, la dej\u00f3 seria, callada, con los ojos abiertos, quietas las pesta\u00f1as, el coraz\u00f3n anclado, los pulmones en p\u00e9trea calma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No se movi\u00f3 cuando tiraron la puerta. No se movi\u00f3 cuando la movieron para meterla en la caja. No se movi\u00f3 a pesar de lo duro, lo estrecho, del aire que faltaba. No grit\u00f3 que prefer\u00eda que la enterrasen en su casa, en el sof\u00e1, con la bata y las zapatillas, mirando a la ventana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Simplemente, dej\u00f3 que la historia siguiera llenando hojas, como hab\u00eda hecho desde aquella ma\u00f1ana.<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquella ma\u00f1ana, cuando se despert\u00f3, quiso ponerse los ojos de ver las cosas bonitas, pero no los encontraba. Con los de dormir, o sea, a ciegas, recorri\u00f3 los lugares donde los dejaba. 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