{"id":2380,"date":"2021-09-17T12:11:12","date_gmt":"2021-09-17T12:11:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2380"},"modified":"2021-09-17T12:11:12","modified_gmt":"2021-09-17T12:11:12","slug":"dedicatoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/dedicatoria\/","title":{"rendered":"Dedicatoria"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cPARA CARMEN, QUE REINA EN MI CORAZ\u00d3N\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alberto.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda ideado cientos de dedicatorias para Carmen, pero escogi\u00f3 \u00e9sta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se esmer\u00f3 en hacer las letras del mismo tama\u00f1o y f\u00e1cilmente legibles. La pluma, siguiendo el vaiv\u00e9n que le impon\u00edan, traz\u00f3 aquel camino de palabras en las que viv\u00eda una atormentada y silenciosa declaraci\u00f3n de amor. Not\u00f3, con desagrado, que esa letra de molde no era suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Puso un punto al final de su nombre, a pesar de que su amiga graf\u00f3loga le hab\u00eda dicho que era mejor que nunca lo hiciera, pero \u00e9l lo sent\u00eda como un punto y final, aunque el pensamiento pecara de ser demasiado metaf\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Se qued\u00f3 mirando el libro atento a su agitaci\u00f3n interior, a lo que le provocaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras estuvo inmerso en su escritura, disimulando en todo momento que realmente era la confesi\u00f3n de amor de un t\u00edmido, no se dio cuenta de que era, adem\u00e1s, la recopilaci\u00f3n de todos sus amaneceres ba\u00f1ado en una nostalgia de emigrante, de sus monta\u00f1as de minutos decepcionados, de todas las palabras que nunca le dijo, y de todas las l\u00e1grimas que brotaron silenciosas como las semillas, y de las que requirieron que fueran apagados sus estruendos. No quiso pararse a pensar que al escribir todos sus estados de \u00e1nimo los convert\u00eda en inmortales, y los hac\u00eda m\u00e1s amplios y m\u00e1s duros de sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se vert\u00eda en los folios, convirti\u00e9ndolos en confidentes involuntarios, en notarios de sus sentimientos, no estuvo atento al discurrir de la vida, que cada vez alejaba m\u00e1s a Carmen, o cada vez le alejaba m\u00e1s de Carmen.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivi\u00f3 su amor en la ficci\u00f3n del poeta que se cree indemne, a salvo en sus poes\u00edas, pero acaba v\u00edctima de sus fabulaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada uno de los folios se pod\u00eda leer su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada frase era otro drama resumido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada palabra hab\u00eda sido escogida entre el abanico de palabras que hablan de sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada letra era una espina.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los cuatro largos meses que le llev\u00f3 llegar hasta el final de su lamento escrito no sali\u00f3 de la obsesi\u00f3n de decirle al papel lo que tendr\u00eda que decirle personalmente a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se hubiera atrevido a ponerse frente a frente, y le hubiera dicho con voz sonriente todos los alborotos que se organizaban en su alma cada vez que aparec\u00eda el recuerdo de ella, o el nombre, o la mirada, o su rastro, otro devenir hubiera ocupado su destino, pero insisti\u00f3 en un romanticismo innecesario de amor idealista, de sufriente dieciochesco. Acall\u00f3 la voz de su coraz\u00f3n, e insisti\u00f3 en la voz de su tortura.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen entraba en su pensamiento y en sus sue\u00f1os con la llave maestra que le otorgaba el haber acaparado el amor de Alberto aunque no hubiera hecho otra cosa que cruzarse delante de \u00e9l, sin premeditaci\u00f3n y sin darse cuenta, despert\u00e1ndole de un letargo perpetuo, o haberse sentado en una mesa contigua a la suya en el Caf\u00e9 Habanero, o haber acudido a las nueve a la misa dominical ocupando el banco precedente, exhalando un aroma agradable,&nbsp;<em>de planta selv\u00e1tica<\/em>, seg\u00fan defini\u00f3 \u00e9l en la p\u00e1gina treinta y tres, o haberle sonre\u00eddo por cortes\u00eda cuando les presentaron en la fiesta de cumplea\u00f1os de Dorotea M\u00e1rquez.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella desconoc\u00eda el papel de amante inalcanzable que representaba a cada instante en el pensamiento alborotado de \u00e9l; no sab\u00eda que le hurgaba en el \u00e1nimo con hierros candentes, ni que dejaba un reguero de padecimiento cuando su nombre le habitaba en los labios, ni que era amor y dolor al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Viv\u00eda en su cotidianeidad sencilla de mirar los amaneceres, saludar a la gente, cuidar a sus familiares, y rezar para que se cruzara en su camino un hombre sin recovecos, de coraz\u00f3n alegre, con una sonrisa inmaculada, que se enamorase de su sencillez de mujer sin dobleces y la hiciese feliz como cualquier princesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levantaba cada ma\u00f1ana con la misma oraci\u00f3n en los labios, oraci\u00f3n de agradecimientos y felicidad, y entonaba una canci\u00f3n de patio de recreo, una canci\u00f3n plagada de mariposas y primaveras, y el sol en el cielo albergando m\u00fasicas, y enfilaba el d\u00eda con ilusi\u00f3n y curiosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras, Alberto se esmeraba en ir reuniendo sus quebrantos para escribirlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de ponerse a colaborar con el destino y luchar a favor de un porvenir en pareja, se conformaba con expresarle sus lamentos a los folios, respetando las may\u00fasculas e insistiendo en las tildes, y reboz\u00e1ndose en su propia conmiseraci\u00f3n; lami\u00e9ndose, como un animal, sus propias heridas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue acumulando p\u00e1ginas y p\u00e1ginas dirigidas a la misma ignorante destinataria: una declaraci\u00f3n de principios rotos, el relato de un destino inalcanzable, los aullidos nocturnos de un amor censurado, la voz que prefer\u00eda romper el nombre de ella antes que pronunciarlo, y las cicatrices que quedaron en su coraz\u00f3n cuando quiso arrancarla. Pero ni siquiera en los momentos de lucidez era capaz de salvarse de su naufragio, y reincid\u00eda con obstinaci\u00f3n en la misma crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen, en cambio, era un canto a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigui\u00f3 en su mundo, con su conciencia de \u00e1ngel, ajena a lo que provocaba en aquel hombre, y nunca supo que al final de los cuatro meses que estuvo escribiendo, cuando sinti\u00f3 que ya hab\u00eda vaciado sus m\u00e1s importantes dolores, imprimi\u00f3 aquel libro de quejas, escribi\u00f3 de su pu\u00f1o y letra la dedicatoria,\u00a0<em>\u201cPara Carmen, que reina en mi coraz\u00f3n\u201d,\u00a0<\/em>puso un punto detr\u00e1s de\u00a0<em>Alberto<\/em>, y lo deposit\u00f3 con cuidado, sobre los troncos que ard\u00edan en la chimenea, ajeno a su propia l\u00e1grima. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPARA CARMEN, QUE REINA EN MI CORAZ\u00d3N\u201d&nbsp; Alberto. 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