{"id":2376,"date":"2021-09-17T12:10:22","date_gmt":"2021-09-17T12:10:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/?p=2376"},"modified":"2021-09-17T12:10:22","modified_gmt":"2021-09-17T12:10:22","slug":"cuando-se-presenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscodesales.com\/index.php\/2021\/09\/17\/cuando-se-presenta\/","title":{"rendered":"Cuando se presenta"},"content":{"rendered":"\n<p>Adicto a su mujer desde que la conoci\u00f3, enemigo declarado de los que se enzarzan en relaciones extraconyugales, defensor a ultranza de una integridad en la pareja donde uno es del otro y para el otro, y muy aficionado a los buenos equipos de m\u00fasica, se lo repiti\u00f3 a su esposa muchas veces como un juego de palabras:&nbsp;<em>a m\u00ed s\u00f3lo le interesa la Alta Fidelidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando prometi\u00f3 ante el cura&nbsp;<em>hasta que la muerte nos separe<\/em>, realmente quer\u00eda prometer eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no es porque fuera&nbsp;<em>cristianoide<\/em>, como le gustaba decir porque cre\u00eda haber inventado la palabra. No era el t\u00edpico beato, ni temeroso de Dios, pero s\u00ed era devoto a una filosof\u00eda propia que se basaba en el respeto a todo y todos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed vivi\u00f3 casi cuarenta a\u00f1os de dicha junto a Lourdes, hasta el d\u00eda cualquiera en que una mujer que se cruz\u00f3 en su camino le reverdeci\u00f3 los deseos descontrolados de su juventud, y aunque ella ni siquiera lleg\u00f3 a fijarse en \u00e9l, imagin\u00f3 que le hab\u00eda dedicado una sonrisa inolvidable con un innegable matiz de propuesta sexual; la vio humedecerse los labios que jam\u00e1s se humedeci\u00f3, y vio los inconfundibles ojos de la lujuria en los ojos s\u00f3lo atentos al suelo para no tropezar, ya que llegaba tarde a su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se gir\u00f3, y observ\u00f3 c\u00f3mo se iba alejando, y crey\u00f3 que era el diablo y que hab\u00eda intentado una de sus tretas de incitaci\u00f3n al pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no la olvid\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la noche, despu\u00e9s de repetir el muy desgastado&nbsp;<em>buenas noches, mi amor,<\/em>&nbsp;y depositar un beso casto en la mejilla de Lourdes, el lugar del sue\u00f1o lo ocup\u00f3 aquella mujer, la que volvi\u00f3 a incitarle humedeciendo sus labios para \u00e9l, con er\u00f3tica voluptuosidad, y una oferta irrechazable de que recorriera sus caminos m\u00e1s secretos, de hacer con \u00e9l las cosas que la rutina hab\u00eda relegado al olvido, de mostrarle un mundo en el que jam\u00e1s hab\u00eda estado salvo en los sue\u00f1os m\u00e1s humanos, en aquellos en los que se hab\u00eda visto libre de la atadura de sus prejuicios y de la severidad de sus r\u00edgidas normas y hab\u00eda dejado sueltos sus instintos, el animal que le habitaba, y hab\u00eda cometido actos con los que, en su opini\u00f3n, s\u00f3lo se hubiera atrevido el m\u00e1s imp\u00fadico de los pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella inocente mujer estaba revolc\u00e1ndose con \u00e9l en lo m\u00e1s fecundo de su imaginaci\u00f3n, desnuda de ropa y de verg\u00fcenza, al amparo de una magia que le aliviaba la conciencia, con un di\u00e1logo fluido de besos, y sin ning\u00fan recoveco que se resistiera a ser explorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo insospechado aparec\u00eda como natural y ella dec\u00eda a todo que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Se avergonz\u00f3 de sus pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Arrepentido, rez\u00f3, a medias, retazos de oraciones y un rosario en s\u00f3lo un Avemar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiso dormir, forzando el cierre de los p\u00e1rpados y recurriendo a respiraciones orientales,&nbsp;<em>inspirar pureza, espirar tensiones<\/em>, y a ba\u00f1arse de una luz blanca que le entraba por lo m\u00e1s alto de la cabeza y rellenaba todo el cuerpo para calmar su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Recurri\u00f3 a los recuerdos de su infancia corriendo por las calles de su pueblo, pero all\u00ed estaba ella esper\u00e1ndole. Regres\u00f3 a la boda con Lourdes, pero no era Lourdes, y era con ella con quien se casaba, y cuando cambi\u00f3 el recuerdo por el de la noche de bodas, era con ella con quien estaba, a quien prodigaba sus besos, en quien entraba enamorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Vencido, decidi\u00f3 afrontar la presencia insistente de aquella mujer en su pensamiento. Le puso un nombre, Gloria, y habl\u00f3 con ella de que era mejor que desapareciera de su memoria y siguiera con su vida, pero ella s\u00f3lo pensaba en \u00e9l y todas las miradas eran l\u00fabricas, todos los gestos seductores, y todas las palabras provocadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>No le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que rendirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Se despoj\u00f3 de la conciencia alegando en su defensa que era s\u00f3lo un pensamiento, y bes\u00f3 a Gloria con los labios temblorosos, asustado a\u00fan por el reproche que le acusaba de cometer adulterio, pero ella respondi\u00f3 con su lengua vivaz, ensalivando la cavidad de su boca con jugo de pasi\u00f3n, y le recorri\u00f3 el cuello con pasitos de besos infantiles cargados de sensualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Su miembro adquiri\u00f3 una tiesura lejana, la moralidad se diluy\u00f3 poco a poco, el recato admiti\u00f3 que no era su momento ni su sitio, los ojos se cerraron para no ver y pensar, s\u00f3lo sentir, s\u00f3lo gozar, s\u00f3lo recorrer aquel cuerpo terso de treinta a\u00f1os, esplendoroso, inmejorable, magn\u00edficamente realizado, y no dejar ninguna curva sin inspeccionar, ni alguna porci\u00f3n sin arrumaco, claramente rendido a la experiencia impagable de estar con el milagro divino que es una mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Le sac\u00f3 del pensamiento, en el que ya se sent\u00eda integrado, la voz acaramelada de Lourdes.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Vaya, est\u00e1s en forma esta noche\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se dio cuenta que hab\u00eda trasladado parte de la enso\u00f1aci\u00f3n a la realidad, y que hab\u00eda despojado del camis\u00f3n a Lourdes, y que estaba haci\u00e9ndole el amor, bes\u00e1ndola, acarici\u00e1ndola\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Se sinti\u00f3 desconcertado, pero tuvo la suficiente lucidez como para llegar hasta el final para no tener que dar explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3. Entr\u00f3 en la ducha y abri\u00f3 el grifo del agua fr\u00eda, para que fuera h\u00famedo cilicio que le hiciera pagar su flaqueza, pero le pareci\u00f3 mucho castigo o pens\u00f3 que no necesitaba castigo porque inmediatamente pas\u00f3 a la caliente, y prest\u00f3 atenci\u00f3n a los reproches por el asunto de Gloria, pero no se presentaron, y esper\u00f3 la condena, pero no apareci\u00f3, y aguard\u00f3 el serm\u00f3n que correspond\u00eda al acto, pero este fue mudo en palabras y rega\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>No le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que admitir que le parec\u00eda bien todo lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Qued\u00f3 libre, sin cargos de conciencia alterada y sin nada que rechazar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa noche, durmi\u00f3 como un bendito.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda siguiente tuvo m\u00e1s del d\u00eda anterior que de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Insisti\u00f3 en repetirlo todo, en rememorar y celebrar cada uno de los ficticios instantes; se regode\u00f3 en la desnudez inmejorable de Gloria, en la maestr\u00eda de sus besos, en su propia virilidad, ahora aparentemente inagotable, y en la maravilla y el milagro de poder disfrutar del roce y la contemplaci\u00f3n de un cuerpo joven.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue este \u00faltimo pensamiento el que separ\u00f3 de los dem\u00e1s para verlo con m\u00e1s cuidado, y al poco, se le borr\u00f3 de la comisura de los labios la se\u00f1al de dicha y victoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00f3 en Lourdes desnuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dio cuenta de que ya no se fijaba en su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba enamorado de ella y el cuerpo era la parte menos importante, pero no pod\u00eda negar la cintura engrosada, las arrugas ostensibles, la ca\u00edda de los pechos, las otras carnes fl\u00e1ccidas, los labios acartonados\u2026 la deseaba a ella pero no tanto a su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que no siempre hab\u00eda sido as\u00ed. El aroma de Lourdes cuando ten\u00eda la edad de Gloria le encandilaba; le ped\u00eda que no se ba\u00f1ara con jab\u00f3n, s\u00f3lo con agua, que dejara a flote su propia fragancia de mujer n\u00edtida; la recorr\u00eda con el olfato averiguando los distintos perfumes naturales, y se estancaba en el inagotable efluvio a canela del interior de sus brazos, en la menta silvestre del ombligo, el olor dulce de sus manos, las mil esencias de su sexo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gloria exhala olor a cuerpo vivo, y tiene la delicia de las lisuras que a\u00f1oramos los sesentones<\/em>, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces se dio cuenta de que siempre hab\u00eda acallado las voces que le reclamaban la dicha de convertir un deseo en realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00f3 que le gustar\u00eda conocer una Gloria de carne y hueso, pero aclar\u00f3 inmediatamente que no quer\u00eda una mujer de pago, sino una de verdad, una que fuera capaz de fijarse en \u00e9l, de reconocer sus escasos encantos, de enamorarse un poco, de sentirse atra\u00edda por su persona ya que no podr\u00eda ser por su cuerpo cargado de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Y pens\u00f3 tambi\u00e9n que eso era imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiso apagar el fuego centr\u00e1ndose en el trabajo y en otros pensamientos, pero no lo consigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A cada momento, las mujeres con las que se cruzaba llevaban otra vida que dedicaban a \u00e9l, le sonre\u00edan como le gustaba, le solicitaban todo tipo de obscenidades al o\u00eddo, se contorneaban cautivadoras y subversivas, se despojaban de la ropa en plena calle y le atra\u00edan sobre sus cuerpos tendidos en un lecho de pavimento acolchado con p\u00e9talos de rosas. Con todas pod\u00eda, de ninguna escapaba. Su alucinaci\u00f3n era inagotable: todas ten\u00edan treinta a\u00f1os, un cuerpo apetecible, y una boca llena de besos.<\/p>\n\n\n\n<p>De los escaparates recib\u00eda la llamada de las maniqu\u00edes, de las revistas escapaban las mujeres para estar con \u00e9l, y en los anuncios personalizaban los textos para dirigirse a \u00e9l, porque s\u00f3lo \u00e9l les interesaba y no pod\u00edan reprimirlo: si se alisaban el cabello con aquel producto era para ser m\u00e1s de su agrado; si usaban aquella colonia es porque es&nbsp;<em>su<\/em>&nbsp;colonia, y si vest\u00edan a la moda que ofertaban era para estar m\u00e1s seductoras\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En un acto admirable de sinceridad, reconoce que una mujer de verdad, de las de carne y problemas, nunca se fijar\u00e1 en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nunca<\/em>, es la palabra que le duele.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nunca<\/em>&nbsp;es m\u00e1s dram\u00e1tica de lo que aparenta, porque lleva impl\u00edcita una verdad contra la que no se puede luchar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nunca<\/em>&nbsp;es veneno y espinas, realidad dura y tajante, es cruel e insobornable.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nunca<\/em>&nbsp;es capaz, por s\u00ed sola, de desmantelar los deseos y relegarle a la derrota de los sue\u00f1os incumplidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una fuerza apocada intenta animarle, aliarse con \u00e9l en el intento, pero ambos se saben vencidos de antemano y se rinden.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la casualidad, o un regalo divino, quien pone en su camino a Elisa, treinta y dos a\u00f1os de encanto, reci\u00e9n divorciada de un desgraciado que le ha dado mala vida, optimista a pesar de ello, rotunda y curvil\u00ednea, con un coraz\u00f3n inacabable, y una sonrisa por bandera.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pide que le ayude a rellenar un impreso, para solicitar una ayuda, y \u00e9l, atento y servicial en su ventanilla, comienza a explicarle c\u00f3mo se rellena cada casilla,&nbsp;<em>estoy nerviosa<\/em>, dice ella,&nbsp;<em>\u00bfser\u00e1s tan amable de rellenarlo t\u00fa?,<\/em>&nbsp;y esa confianza, ese tuteo que otras veces le enfada, en boca de ella suena a intimidad y confidencia y elimina las distancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se aproxima para ver mejor el formulario, y su cercan\u00eda ya es innegable; el aroma apacible que emana es embaucador y por un momento se le cortan las palabras y todo \u00e9l permanece atento a la voz de ella, que sigue preguntando mientras \u00e9l deja el mundo para hacerse invisible y admirarla c\u00f3modamente, como si no hubiera otra cosa en la vida, porque es lo que m\u00e1s desea: ser observador secreto y complacerse en recorrer con calma lenta cada uno de los rubios cabellos. Imagina que los rizos son monta\u00f1as rusas para lanzarse por cada uno de ellos, pero ella, al sentirse desatendida, detiene su mon\u00f3logo de preguntas y le interroga,&nbsp;<em>\u00bfest\u00e1s bien?,<\/em>&nbsp;<em>s\u00ed<\/em>, dice \u00e9l, pero no sabe lo que dice,&nbsp;<em>\u00bfte pasa algo?<\/em>&nbsp;insiste ella,&nbsp;<em>no, bien, estoy bien, \u00bfqu\u00e9 me dec\u00eda?<\/em>&nbsp;y ella le repite cada una de las preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se escapa de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no consigue atarle a la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo quiere jugar al escondite en su cuerpo, explorar lo que oculta la ropa, jugar a dar besos, hacer realidad los pensamientos con esta Gloria de carne y huesos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Creo que deber\u00edas tomarte un descanso, dice ella, te puedo invitar a un caf\u00e9\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Dice que s\u00ed porque cualquier otra respuesta no ser\u00eda cierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Coge la chaqueta y el impreso, y abandona la ventanilla.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo terminamos en el bar.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino lo hacen muy juntos pero en silencio. \u00c9l no sabe qu\u00e9 decir, y a\u00fan parece ausente.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Me has asustado -dice ella cuando ya se han sentado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Porque me pareci\u00f3 que estabas perdido y cre\u00ed que hab\u00edas tenido una indisposici\u00f3n, o que se te iba la cabeza<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211;&nbsp;<\/em>La tengo bien puesta, gracias. Lo que me pas\u00f3 es que me qued\u00e9 asombrado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;\u00bfAsombrado?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si me permites que lo diga, asombrado por ti.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;S\u00ed, me ha asombrado tu naturalidad, la frescura de tu sonrisa, tu olor a lavanda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Vaya\u2026 me he topado con un adulador profesional\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;No. Te has topado con el hombre m\u00e1s t\u00edmido del mundo que te ha dicho, y sin saber por qu\u00e9, lo que piensa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;De todos modos, gracias por los halagos. \u00bfC\u00f3mo quieres el caf\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Solo. No, contigo, \u2013est\u00e1 ofuscado- quiero decir que solo, sin leche.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sonr\u00ede. Es la misma sonrisa que a \u00e9l le parece deslumbrante. Tiene los dientes peque\u00f1os pero iguales.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Tambi\u00e9n me gustan tus dientes.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;\u00bfVas a terminar ya con los piropos?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no. Se le ha desatado el verbo y s\u00f3lo por esta vez ser\u00eda capaz de dejar explicarse a sus at\u00e1vicos silencios, y ser\u00eda capaz de hablar como un poeta en celo o como un escritor enamorado; ser\u00eda capaz de inventar un idioma para decir cosas bonitas sin avergonzarse. Realmente est\u00e1 fascinado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQuieres que rellenemos el formulario? \u2013pregunta \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Luego, en la ventanilla. Ahora mejor nos tomamos el caf\u00e9 tranquilamente. \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ram\u00f3n. \u00bfY t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Elisa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Elisa se llamaba mi abuela\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfMe vas a comparar ahora con tu abuela? \u2013bromea.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No. Qu\u00e9 va. No, por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Se crea un leve silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Tengo sesenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bueno\u2026 ya eres mayor de edad y te dejar\u00e1n entrar en las discotecas y podr\u00e1s sacarte el carnet de conducir\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Tengo sesenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfCu\u00e1ntos tienes t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Treinta y dos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo dar\u00eda todo por tener tu edad.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfTe vas a poner dram\u00e1tico y no vamos a poder tomar el caf\u00e9 charlando con tranquilidad?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se lo ten\u00eda que decir a alguien\u2026 c\u00f3mo me siento con esta edad\u2026 se me ha escapado la vida y no he cumplido casi ninguno de mis sue\u00f1os\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; A todos nos pasa algo\u2026 yo acabo de desperdiciar diez a\u00f1os con un hombre que no me ha dado nada de felicidad, pero estoy dispuesta a olvidar todo lo anterior y empezar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Vaya, lo siento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pues no lo sientas y dedica el esfuerzo a borrar de tu cabeza la tonter\u00eda esa de la edad\u2026 \u00bfqu\u00e9 es lo que no puedes hacer por la edad?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Amar a una mujer como t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No me puedo creer lo que me est\u00e1s diciendo&#8230; \u00bfDe verdad que no eres el t\u00edpico viejo verde que intenta seducir a todas las mujeres que se acercan a su ventanilla?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Te juro que no.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfDe verdad que tu trabajo no es una tapadera y t\u00fa en realidad eres Casanova?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Te doy mi palabra de honor de que nunca en mi vida he hablado a una mujer como lo estoy haciendo contigo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 quieres?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No lo s\u00e9. Quiz\u00e1s s\u00f3lo hablar. Quiz\u00e1s confesarme. Tal vez sacar un veneno que se ha instalado en mi mente y no me deja pensar en otra cosa que no sea vivir la experiencia de acariciar una mano de esas que no tienen ni una arruga de m\u00e1s, ni son \u00e1speras, ni las atenaza la artritis\u2026 una mano que me lleve a un brazo de terciopelo c\u00e1lido, a un cuerpo ligero, joven, como el tuyo, a una boca de inagotables besos, unas nalgas justas, unas piernas que sean im\u00e1n para los deseos, unos pechos firmes, un cuello\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Nunca he o\u00eddo hablar a nadie de ese modo\u2026 \u00bfte has tragado a un poeta?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No s\u00e9 lo que digo. No soy yo quien habla\u2026 Elisa, treinta y dos a\u00f1os, la vida en flor, la sonrisa intacta, los ojos parlanchines, Elisa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ram\u00f3n: calla. Para ser sincera he de decirte, ya que te preocupa tanto tu edad, que no la aparentas. Detr\u00e1s de tu supuesta pesadumbre adivino una vitalidad rendida\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 rendida?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es una pesadez que no s\u00e9 de d\u00f3nde ha salido.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPesimismo?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfRealismo?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No encaja ese estado con lo que aparentas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 aparento?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;Una persona con \u00f3ptimo humor que alguna vez se comi\u00f3 el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Todo lo que sea bueno, pero en pasado, habla de m\u00ed\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; En cambio, el presente\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfEl presente? El presente\u2026 No s\u00e9 ni c\u00f3mo est\u00e1 presente el presente teniendo en cuenta lo que se encuentra. Perdona el p\u00e9simo juego de palabras. A&nbsp; veces la iron\u00eda quiere suplantar a la tristeza pero casi nunca lo consigue.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me gustar\u00eda verte re\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y a m\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 puedo hacer para verte re\u00edr?<\/p>\n\n\n\n<p>-Cosquillas.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCosquillas?<\/p>\n\n\n\n<p>-Perdona: otra vez un chiste malo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Te lo digo en serio.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pod\u00edas intentarlo ma\u00f1ana con otro caf\u00e9. Ahora, sinti\u00e9ndolo mucho much\u00edsimo me tengo que marchar. Ya sabes, el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>-De acuerdo, ma\u00f1ana vuelvo a seguir rellenando el impreso y te invito a otro caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; As\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo me marcho ya, que tengo varias cosas pendientes. Hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella pag\u00f3 la cuenta, le envi\u00f3 una sonrisa desde la puerta del establecimiento, y otra sonrisa, escapada de su insistente mueca triste, respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque sab\u00eda que ten\u00eda que ir urgentemente al trabajo, le cost\u00f3 despegarse de la silla. M\u00e1s que de la silla, le costaba despegarse de lo que le acababa de pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si un compa\u00f1ero de trabajo le hubiera contado que le hab\u00eda pasado eso mismo, no se lo hubiera cre\u00eddo. Por supuesto. Jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 es lo que hab\u00eda pasado?<\/p>\n\n\n\n<p>Aparece una mujer en su ventanilla, como aparecen mil todos los d\u00edas, pero esta no ve en \u00e9l un funcionario sino una persona. O por lo menos, le trata como a tal. Se fija en \u00e9l. Descubre que le pasa algo y se interesa. No es habitual. Y tambi\u00e9n est\u00e1n sus pensamientos confrontados: el amor inquebrantable hacia su esposa, la revoluci\u00f3n a causa de la aparici\u00f3n de la inexistente Gloria, los sue\u00f1os t\u00f3rridos que llevaban muchos a\u00f1os sin presentarse, la confusi\u00f3n otra vez, los deseos alterados y el animal acallado pidi\u00e9ndole la experiencia milagrosa de rozar, de explayarse, de penetrar en un cuerpo joven; los remordimientos y el arrepentimiento adelantados, tanto por si lo llega a hacer como por si no lo hace nunca, el miedo, tambi\u00e9n; la vida a punto de acabarse y no repetir la maravilla de ver y acariciar un cuerpo desnudo, y \u00faltimamente ha pensado tantas veces en que eso pudiera pasar\u2026 se imagina atesorando las sensaciones, deslizando sus dedos por la otra piel, y sabe que sin poder y sin querer evitarlo, una sola l\u00e1grima se deslizar\u00e1 sin que se lo impida por la mejilla, y se imagina que ese puede ser un buen final, y feliz, para su existencia, pero entonces se enfrasca nuevamente en una discusi\u00f3n con su conciencia, que le reprocha lo que piensa, y el diablo, o un \u00e1ngel, que no lo sabe bien, le defiende y le da permiso para que se conceda ese pretensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin darse tiempo a sacar conclusiones de todo su alboroto, sin tomar una decisi\u00f3n indiscutible, se levanta, se dirige desilusionado al trabajo, y pasa el resto de la ma\u00f1ana sin darse cuenta de todo aquello que est\u00e9 fuera de su caos.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto llega a casa, Lourdes se da cuenta de que le pasa algo, le conoce de sobra, pero \u00e9l lo niega.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice que no quiere comer, que se va a su estudio a escuchar m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Selecciona La Traviata, la versi\u00f3n de la Callas, y se a\u00edsla con los auriculares. En seguida se da cuenta de que quiere una m\u00fasica m\u00e1s impersonal, que no le atrape como le atrapa la \u00f3pera. Algo que no le saque de sus meditaciones. Descarta el jazz lento de voces negras, las bandas sonoras tranquilas, Chopin\u2026 se queda en silencio, pero con los auriculares puestos, para que Lourdes no le moleste.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor d\u00f3nde empezar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qui\u00e9n escuchar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfTodo ha de ser razonable y razonado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY las locuras?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 se siente cuando uno se escapa de lo correcto y se permite escuchar el grito que le propone pensar s\u00f3lo en s\u00ed mismo, hacer algo para s\u00ed, algo que se siente como una necesidad que est\u00e1 por encima de cualquier cosa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 pasa despu\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si ma\u00f1ana mientras toma el caf\u00e9 con Elisa, compartiera con ella estas preguntas?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Elisa, treinta y dos a\u00f1os, la vida en flor, la sonrisa intacta, los ojos parlanchines, Elisa\u2026<\/em>&nbsp;eso le hab\u00eda dicho sin saber qu\u00e9 dec\u00eda y sin darse cuenta de que lo dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Elisa, un mundo nos separa: mi mundo est\u00e1 ahora en la imaginaci\u00f3n, en so\u00f1ar sue\u00f1os imposibles, en alterar la paz que m\u00e1s o menos reposaba en m\u00ed; el tuyo est\u00e1 en otro sitio y en \u00e9l no habito yo. S\u00e9 que no ocupo ni una min\u00fascula parcela en tu pensamiento. Si te acuerdas de m\u00ed ser\u00e1 para arrepentirte de haber aceptado otro caf\u00e9 ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acaparas entero, Elisa, mientras que mi mente es esclava de ti, obsesa con tu recuerdo, pl\u00e1cida con la enso\u00f1aci\u00f3n de ma\u00f1ana tomar un caf\u00e9 contigo, Elisa, sonrisa, un caf\u00e9 y unas confidencias, y lo que pudiera ser el inicio de un sue\u00f1o hecho realidad, pero ahora sigo en la fantas\u00eda, que es m\u00e1s f\u00e1cil y me obedece sin escusas, y no me pone las trabas que tan obstinadamente pone la vida cierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed puedo obligarle a tu boca a decir s\u00ed o no, seg\u00fan mis intereses, y puedo alterar la mirada de tus ojos, su brillo, y la sonrisa de tu boca, y poner en ella mi nombre mil veces repetido, adornado con el matiz preciso que indica deseo; puedo hacer que te quites la ropa, lenta o salvajemente, y puedo gobernar el m\u00e1stil de mi virilidad para que sea roca firme, y puedo voltearte arriba abajo hacia este u otro lado encima de lado, y poner m\u00fasica de gemidos, suspiros jadeantes, el deseo como dominante y el aderezo imprescindible de un amor que es imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Elisa, es mejor que te quedes conmigo s\u00f3lo en esta irrealidad, y que no vayamos ma\u00f1ana a tomar un caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Es mejor que te arrepientas ahora, que queden el impreso y mi ilusi\u00f3n sin rellenar, que me quede con este milagro de que hayas aparecido en mi vida en el momento exacto en que tengo la capacidad de darme cuenta de que el amor de Lourdes es el amor consolidado, el amor de verdad, y por respeto a ella, y quiz\u00e1s por respeto a m\u00ed mismo, y por supuesto, a ti, ma\u00f1ana no te reconocer\u00e9, me ausentar\u00e9 ante tu presencia, o disimular\u00e9 el tono m\u00e1s fr\u00edo que pueda y te enviar\u00e9, con una l\u00e1grima que jam\u00e1s ver\u00e1s, a otra ventanilla. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adicto a su mujer desde que la conoci\u00f3, enemigo declarado de los que se enzarzan en relaciones extraconyugales, defensor a ultranza de una integridad en la pareja donde uno es del otro y para el otro, y muy aficionado a los buenos equipos de m\u00fasica, se lo repiti\u00f3 a su esposa muchas veces como un 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